Martín Acertijo
MC Battle

Martín Acertijo: "Joven Nygma es un viaje condensado sobre conocerse"

© Ignacio Díaz
Acertijo ya nos sorprendió con sus punchlines; ahora revela a Martín Acertijo, la faceta musical que nos lleva a la intimidad de aquellas emociones que no suelen tener tanta cabida en el freestyle.
Por Bárbara CarvachoPublicado el
El ganador de Red Bull Batalla Chile 2020 no descansa. Luego de ser el campeón durante el año pasado, y representarnos en la final mundial en República Dominicana, Acertijo introduce a su alter ego. La inspiración para el freestyle vino del villano de Batman, y tal como lo hace Edward Nygma, el artista oriundo de Concepción adquiere la figura de Joven Nygma; ese es el título de su primer cortaduración e incursión más profesional dentro de la música tradicional, que ya nos entregado pistas con una colaboración junto a NFX.

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Cuatro canciones que regalan la versión más honesta de Martín García; el espacio que encontró para poder darle agencia a las emociones que se alejan de la pose de ganador de batallas, canciones en las que se permite repensar vínculos familiares y amorosos mediante su género madre: el rap, eso sí, con las dimensiones modernas que entrega el trap. Un híbrido nutrido por todo el camino recorrido en las batallas.
Ya nos presentó un primer sencillo titulado ‘Porcelana’, y a días del lanzamiento total de Joven Nigma, el ahora músico formal nos da pistas sobre su primera experiencia de este tipo. Las diferencias con las batallas, el permitirse no ser un eterno ganador y cómo crear estas canciones lo convirtió en el Campeón 2020.
-- ¿Por qué la decisión de ser Martín Acertijo en lugar de Acertijo a secas?
“Musicalmente le puse mi nombre de pila, que es Martín. Acertijo es freestyle, es batalla. De partida, fue para diferenciarlo porque en las plataformas si pones 'Acertijo' salen todas las batallas y yo quería mostrar música. Después tuvo un significado súper bonito porque estoy ocupando las canciones como un método para expresar emociones y sentimientos que no tienen mucho espacio en las batallas. Son canciones que se ligan a mi vida personal, a experiencias más cotidianas de mi persona "más real", por decirlo de alguna manera”
-- ¿Siempre tuviste intenciones de ser cantante o es algo que se fue armando con la experiencia del freestyle?
“Es un objetivo que tengo previo a las batallas. Siempre he participado en proyectos musicales a modo de búsqueda, como en Parley. Nunca había llegado a trabajar de manera profesional como ahora, pero siempre he estado ligado al rap. Cuando partí en el freestyle tuve una especie de ascenso rápido que yo creo se debe a esa cierta experiencia que tenía, unos cinco años metidos en el rap. Iba a tocatas, llevaba mi pendrive con las maquetas y tiraba mis letras. Ya tenía experiencia con el micrófono. Después de eso me di cuenta que tenía capacidades en el freestyle. Tener vivencias musicales me ayudó mucho”
-- ¿Qué grandes similitudes y diferencias ves entre el freestyle y la construcción más tradicional de una canción?
“La gran similitud tiene que ver con el contenido. En el freestyle siempre se busca contenido nuevo, y al momento de hacer una canción aplico la misma filosofía: trato de no ocupar frases que se han recontra ocupado para decir cosas que se han recontra dicho. Trato de tener distintos enfoques de lenguaje en ambas prácticas. El lenguaje es dinámico y rico, eso es algo que descubrí en el freestyle y que sigo aplicando en las canciones.
En el freestyle siempre se busca contenido nuevo, y al momento de hacer una canción aplico la misma filosofía
Martín Acertijo
Estoy totalmente ligado a las batallas como disciplina y ahí es donde radican las diferencias, porque en ese universo todo se trata de ganar, verse winner, es competencia. Quién ha ganado más, quién es más conocido. A mí me gusta eso porque soy una persona competitiva pero tiene residuos y cansa; la vida no se agota en esas victorias, y a veces, no te sientes el más bacán, te comparas para mal y te deprimes. Esa es la gran diferencia, quería contar esas cosas. Siento que la música da esa libertad que una batalla tradicional de un ganador y un perdedor no da. Una canción permite poder hablar de lo que quieras, sin importar si eso es una frase de un perdedor”
-- ¿Haber ganado Batalla de los Gallos 2020 dio confianza para animarte a liberar este trabajo?
“El epé lo tenía pensado de antes, lo hice en un momento de crisis vocacional con el freestyle. Tenía ganas de hacer música pero lo del campeonato fue un gran impulso para concretar. El estar armando este proyecto musical me ayudó mucho a enfocar esa Batalla de los Gallos, de alguna forma Joven Nygma me ayudó a ganar la batalla. Me aireó. Yo llevaba dos años compitiendo y era lo único a lo que me dedicaba; me despertaba y acostaba con el freestyle. La presión, la ambición y el hambre que tenía no me permitían soltar y ser más fluido. En esta final tan importante pude decir 'ok, esto no es lo único que tengo, estoy haciendo otros proyectos donde yo decido el ritmo, las temáticas, así que esto donde me evalúan personas externas es solo una manera de entender la vida'. Dejé de depender del freestyle y de sus resultados, y el haber ido con esa mentalidad me permitió enfrentar la batalla de manera mucho más relajada. Y resultó”
-- Ser freestyler ha sido una ventaja o una desventaja a la hora de incursionar en la música?
“Creo que la idea es tratar de aprovechar el impulso del freestyle en el camino de la música. Lo he pensado y, a veces, creo que no es tanto el impulso como se podría creer porque cuesta ser tomado en serio dentro de la música cuando vienes de las batallas. Me ha pasado con otros colegas músicos o con medios de música que les muestro mi trabajo y no despierta mucho interés. La música es un método de expresión desde el margen, la persona que decide hacer música es porque rechazó tener otro tipo de profesión u oficio. En el colegio nadie te dice 'sé músico', no es algo que te inculquen por lo que significa que eres alguien que desafía y quiebra muchas normas. A diferencia del freestyler, que está en el centro de la atención. Eso puede significar que no se le crea tanto al proyecto. A otros ojos, un freestyler podría parecerse más a un influencer que diga ‘oye, ahora tengo una carrera musical’. Yo hago música desde antes de las batallas, triunfé en ellas y ahora vuelvo a la raíz. Tiene pros y contras: oportunidades increíbles y más esfuerzo para ser escuchado”
-- ¿Cómo fue la creación de Joven Nygma?
“Surgió a raíz de la necesidad de ponerle atención a una serie de emociones a las que no les había dado el lugar que se merecían. Una de mis herramientas más cercanas fue la música; me compré unas maquetas instrumentales, contacté a Lidanza (Drefquila, Ceaese), le presenté el epé y le dimos. Son solo cuatro canciones pero siento que es un viaje condensado sobre conocerse a uno mismo. Es un trabajo que propone inseguridades, miedos. Logré hablar sobre problemas con cercanos, alejarse de la familia, vivir desamor. Son cosas que me iban pasando y que no tenían espacio en el freestyle. Por eso este proyecto se llama Martín Acertijo, es volver a mí”
-- ¿Y qué fue lo que lograste musicalmente en este corto?
“Quise ser versátil pero no me gusta la indefinición. Creo que no definirse es carecer de sentido. Yo no quiero hacer un reguetón, una salsa y una cumbia. Estoy apuntando a un sonido particular entre el rap y el trap. No estoy buscando hacer el rap clásico de los noventas porque eso lo hago en las batallas, quise algo más melódico. Yo creo que es un disco de rap y trap más melódico, con harta influencia del rock indie. Por ahí van mis referencias, Brockhampton, por ejemplo. Algo que sea de mi género pero más alternativo, bacilable, pop, comercial ¿por qué no? Estoy buscando mi propio concepto”
-- ¿Fue muy difícil involucrarse en decisiones como la portada, pensar en el arte, el orden de las canciones?
“Esas fueron las decisiones que me hicieron caer del freestyle a la música. Yo hice las canciones pero después tenía que ponerle nombre al epé, sacarme fotos, pensar con qué ropa salir en ellas. Me di cuenta que tenía que empezar a unir hilos más allá del relato de cada canción. Quién quiero ser, qué quiero representar. No sabía que tenía que tener tanta identidad. Yo soy de apostar por una coherencia identitaria estética y he metido la cuchara en todos los aspectos, hasta donde llega mi conocimiento. En este epé quiero proponer concepto, acá no estoy haciendo los temas más pegados, ni quiero ser el nuevo músico urbano de millones de visitas. No estoy jugando a ese juego”
-- En un futuro, ojalá no tan lejano, vas a poder presentar tus canciones en vivo ante una audiencia, ¿qué tan distinta imaginas esa presentación de una batalla?
“Realmente espero que pase lo que dices. Ahora, en pandemia, se trata de subir las canciones a plataformas y tener feedback por redes, pero hay muchas ganas de que ese feedback sea el calor humano real, ver caras. Tengo muchas ganas de hacerlo y plantear un concepto para el en vivo. Gracias a Parley ya conozco esa sensación y te juro que es mucho más relajado. No hay que salir a ganar, si desafinas un poco a nadie le importa, hay equipos de trabajo más grandes. En las batallas no hay tanta certeza, todo es improvisación, ataques que te dejan dolido toda una semana. Espero que pase, quiero sentir ese relajo”.