“Está bien poder hablar y volver a estar entretenida”, dice la abuela Lies, mientras da cuenta de un tazón con sopa en Oma’s Soep, un comedor de beneficencia en Ámsterdam.
Se trata de un sentimiento compartido por muchas personas mayores. Más de 700.000 ancianos en los Países Bajos se sienten solos, de acuerdo con el informe del Ministerio de Sanidad en 2018. Si multiplicamos eso por todos los países del mundo, veremos que hay mucha gente hambrienta de conversación y calor humano.
Max Kranendijk y Robert Croese querían ayudar. Los dos amigos crearon Oma’s Soep (la sopa de la abuela) en 2017 para que los ancianos de Ámsterdam siempre tengan alguien con quien hablar. La iniciativa social está uniendo a la gente a través del sorprendente poder de la sopa.
Oma’s Soep va más allá de la comida, Kranendijk, Croese y su equipo de voluntarios ayudan a los ancianos a cocinar, a menudo empleando ingredientes en perfecto estado que estaban a punto de ser enviados a la basura. Fleur Otten, gerente en Oma’s Soep, lo explica de la siguiente manera:
“Todos los días ayudamos a que los ancianos se conozcan unos a otros. Además revivimos las recetas de las abuelas (y abuelos). En estos momentos nos encargamos de 120 personas mayores cada semana”.
Una vez que se ha cocinado con la ayuda de todos se sientan a comer. La mayoría tiene mucha experiencia a la hora de preparar platos por lo que más probable es que se intercambien recetas. El equipo ya ha organizado más de 200 de estas sesiones, que han supuesto una ayuda para cientos de personas mayores que se encuentran solas.
Además de ayudar a los ancianos, Oma’s Soep contribuye a evitar el desperdicio de alimentos. Las sopas se cocinan usando en parte verduras desechadas por ocho sucursales de Marqt, un supermercado local. Es un problema muy serio, se calcula que solo en los Países Bajos se desperdician cinco millones de kg de comida cada día. El equipo ha conseguido un doble objetivo: luchar contra el desperdicio de alimentos y conseguir que las personas que están solas se sienten juntas a comer.
En la actualidad Oma’s Soep hace la mayoría de las comidas en Kitchen Republic, una cocina profesional en Ámsterdam que colabora con más de 35 start-ups. “Somos una cocina profesional, por los que cumplimos las directrices y protocolos de la industria alimentaria. Almacenamos aquí los ingredientes, así que los ancianos no se tienen que mover, lo hacen todo aquí cuando vienen a cocinar”, dice Otten.
Esta actividad social también organiza días para cocinar en diferentes lugares del país, seis en Ámsterdam, uno en La Haya y otro en Groninga. “Cada día, junto con Kitchen Republic, hacemos nuestra sopa en diferentes centros comunitarios de Ámsterdam. Los días para cocinar los llevamos a cabo gracias a la ayuda de jóvenes voluntarios que en su mayoría son estudiantes”, explica Otten.
El uso inteligente de los ingredientes es lo que hace que la gente repita la experiencia, como explica Jan, un abuelo de Ámsterdam:
“Creo que es una iniciativa muy bonita, sobre todo porque toda mi vida trabajé en una tienda de verduras. En la actualidad las verduras tienen que tener una apariencia perfecta para venderlas en el supermercado, lo que es una pena. Se puede hacer una comida deliciosa con ingredientes de desecho”.
Oma’s Soep está financiada por organizaciones caritativas pero Otten dice que el objetivo es ser autosuficientes a finales del año.
“Lo estamos intentando conseguir de diferentes maneras, incluso vendiendo nuestras sopas a restaurantes, cafeterías, supermercados, y empresas. Además pedimos una pequeña donación por un día de cocina a las organizaciones de atención a domicilio. Nuestro objetivo es poder vender más sopa para así ayudar a más ancianos”.
Gracias a Oma’s Soep en Ámsterdam se reparte un montón de amistad y comida a los mayores. Esta empresa social tienen un gran futuro por delante del que se beneficiarán los ancianos de los Países Bajos.
“Nuestro próximo paso es extendernos por todo el país. Ya hemos empezado en Groninga y Utrecht, una vez que encontremos la financiación también nos estableceremos en Leiden y Rotterdam. Por supuesto, nuestro objetivo principal seguirá siendo ayudar a los ancianos que se sientan solos”, añade Otten.