Brandon Beack, que sufrió una lesión medular completa tras un accidente de gimnasia en 2012, se ha adaptado a su "nueva normalidad" y está inspirando a la próxima generación como embajador de Wings for Life World Run.
"Como alguien que vive con una lesión medular, tengo experiencia de primera mano de lo que puede hacer la carrera", nos dice desde su casa en los suburbios del sur de Ciudad del Cabo. "Veo lo que hace Wings For Life, la gente a la que apoya y las vidas que puede cambiar". El día de la carrera en sí, para Beack se trata de participar y mostrar la inclusividad de un evento que crece constantemente.
Beack, que se ha fijado un objetivo de 7,6 km el día de la carrera, quiere enviar el mensaje de que las personas con discapacidad medular y otras discapacidades pueden participar y no se les define por sus deficiencias físicas.
Beack aclara que el 100% de los fondos recaudados a través de las cuotas de inscripción se destina a la Fundación Wings for Life, destacando el importante volumen de investigación que esta organización lleva a cabo con el objetivo de encontrar una cura para las lesiones medulares. Añade que el hecho de que la carrera, ahora en su edición número 13, se dedique a la causa mencionada es un paso en la dirección correcta para cambiar la vida de quienes tienen que vivir con una discapacidad.
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Un largo viaje
“Ha sido un viaje personal infernal y los primeros días fueron especialmente duros”, admite. “Esta experiencia me ha obligado a mirar la vida con otros ojos y en cierto modo me ha hecho más fuerte y mejor persona”. Tras todo lo vivido, Beack ha desarrollado una gran resiliencia y, después de conocerse mejor a sí mismo, asegura que hoy valora la vida mucho más y deja de darla por sentada.
“Llevo una vida próspera y plena, aunque no exenta de dificultades. Pero no podemos permitir que eso nos frene, hay que centrarse en las oportunidades que nos da la vida”, afirma Beack, quien soñaba con competir en los Juegos Olímpicos como gimnasta con la selección de Sudáfrica. Aunque tampoco logró formar parte del equipo paralímpico, sí tuvo la oportunidad de representar a su país, algo que le llena de orgullo. Participó en dos Campeonatos del Mundo como atleta paralímpico y defendió con honor los colores de Protea, manteniendo en alto la bandera de su nación.
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Metas personales y espíritu colectivo
“La carrera es increíble y es uno de los momentos de mi vida de los que me siento más orgulloso, algo por lo que valió la pena luchar”, afirma. “Esa etapa deportiva siempre formará parte de mí. Wings for Life no se parece a ningún otro evento”.
Beack sostiene que el mayor rival el día de la carrera es uno mismo, una idea que extiende como metáfora a quienes viven con una lesión medular.
“Somos nuestro principal obstáculo y, si nos interponemos en nuestro propio camino, terminamos frenando nuestra capacidad de avanzar en la vida”
Cuando llega el día de la carrera, Beack explica que cada participante se marca sus propios objetivos, pero al mismo tiempo lo haces junto a miles de personas unidas por una misma causa. “Para mí, es la carrera más increíble del mundo y, mientras ocurre, se convierte en el lugar más feliz de la Tierra”.
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El Catcher Car y el Corredor
El profesor Robert Dunn, cirujano ortopédico especializado en columna con más de 20 años de experiencia tanto en el sector público como en el privado y quien operó a Beack, cuenta que conoce Wings for Life desde hace años y que incluso participó en la carrera celebrada en Boschendal Estate antes de la pandemia.
“Red Bull es una marca influyente y con gran capacidad para impulsar la concienciación sobre las lesiones medulares”, afirma. “La realidad es que estas lesiones afectan a muchos jóvenes y, en muchos casos, están relacionadas con conductas de alto riesgo. La carrera en sí es muy emocionante. Cuando corrí en Boschendal, logré alcanzar los 20 kilómetros antes de que me atrapara el Catcher Car”.
En cuanto a su trabajo en el área de la médula espinal, Dunn está muy orgulloso de que él y su equipo hayan podido desarrollar la Unidad de Lesiones Agudas de la Médula Espinal, que ha creado una atención más completa para los pacientes. Dunn también ha formado a 27 cirujanos de columna durante su estancia en Groote Schuur y en la Cruz Roja. Dicha formación ha creado un efecto dominó que ha ayudado a pacientes de toda África.
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Dar esperanza a los que antes no la tenían
Dunn opina que Wings For Life seguirá dando esperanza a los que antes no la tenían, proporcionando una mejor calidad de vida a muchos. Afirma que la lesión medular no tiene por qué ser una sentencia de muerte y que los pacientes a menudo pueden tener una vida significativa tras el accidente.
"No hay duda de que se puede optimizar a los pacientes con lesión medular, pero recuperar la función normal es muy improbable si se trata de una lesión completa, sin sensibilidad ni fuerza", dice Dunn. "Pero si es una lesión incompleta, en la que la médula espinal tiene función residual, los pacientes pueden mejorar espectacularmente".
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¿Qué es Wings For Life World Run?
La Wings for Life World Run es una carrera única y global, tanto para corredores como para participantes en silla de ruedas. En lugar de una línea de meta, los competidores corren codo con codo para mantenerse por delante del Catcher Car.