El scrambling es una exigente disciplina derivada del senderismo. El objetivo es coronar una cima, pero sin seguir una ruta ya establecida. Tú serás quien abra el camino.
El grado de dificultad varía desde senderos hasta lugares donde deberás usar las manos. Hay veces en las que este deporte puede llegar a parecerse a la escalada en roca.
Para recabar los consejos que te enseñamos aquí hablamos con Rob Johnson de Expeditionguide.com y Mike Raine, instructor sénior de Plas y Brenin, del centro nacional de montañismo del Reino Unido.
1. Ten en cuenta que te puedes caer
El scrambling va desde el grado uno (que el British Mountaineering Council describe como una ruta de senderismo expuesta) hasta el grado tres (una ruta de escalada moderada). Las montañas tienen muchas rutas con distintos niveles de dificultad. “En los lugares más difíciles hace falta tener las habilidades de un escalador de roca, mientras que en las zonas más fáciles apenas usas las manos”, añade Raine.
“Un montón de gente empieza con el scrambling después de haber hecho senderismo, lo que es una actividad bastante segura. Pero cuando empiezas a practicar el scrambling significa que por primera vez corres el riesgo de sufrir una caída. Eso es parte del atractivo porque es apasionante saber que estás ahí, en una situación comprometida. La parte negativa es que puedes caerte de verdad”, explica Johnson.
2. No hace falta experiencia
La gran ventaja del scrambling es que, a diferencia de la escalada, es una actividad similar a caminar por la montaña. Lo único que requiere es poner un pie después de otro. Aunque suena fácil, no está exento de dificultad: “La gente tiene que estar en forma para poder acabar la ruta y además deben estar preparados psicológicamente para ello”, dice Johnson.
Es un test que pone a prueba tu rendimiento físico y la capacidad que tienes para resolver problemas. Hace falta buen juicio y tomar las decisiones adecuadas. “La técnica es bastante sencilla. Es fundamental encontrar una ruta y saber que estás haciendo algo sensato que puedes abortar si fuese necesario”, añade Raine.
Otra cualidad que se requiere es saber comportarse en las alturas. “Puede que el terreno no sea muy difícil pero habrá grandes cortados. Hay lugares como Crib Goch en Snowdonia (Gales) que, aunque no es muy complicado, es peligroso. A mitad de camino no puedes sentarte y pararte, sino que debes llegar hasta el final”, apunta Raine.
3. No compres equipo específico para scrambling
Al igual que para la mayoría de los deportes de aventura, hay marcas que ofrecen equipamiento específico para la práctica del scrambling. Pero antes de que compres un casco, un arnés, cuerdas y todo lo demás, para empezar te bastará simplemente con un par de botas.
“La ventaja es que no te hace falta nada extra. Si vas a practicar este deporte desde luego puedes comprar calzado específico para el scrambling, pero no es tan cómodo como una bota para caminar y tendrás que caminar bastante. Puedes usar un calzado híbrido que es cómodo y al mismo tiempo ofrece mucho agarre”, dice Johnson.
4. Consigue una guía
En internet hay mucha información sobre rutas de scrambling pero ello no te servirá de ayuda cuando estés a mitad de la montaña dudando si vas en la dirección correcta y con tu móvil sin cobertura.
“La gente ya ha hecho el trabajo de exploración por ti. Lo que tienes que hacer es conseguir una guía impresa, un libro, que tenga las descripciones de las rutas. A partir de ahí te bastará con seguir las instrucciones. Sabes el grado de la zona en la que te encuentras. Si eres un principiante no deberás enfrentarte a algo complicado tu corta experiencia”, explica Johnson.
Intenta caminar sin hacer ruido. Así te fijarás dónde vas a poner el pie, te moverás de forma eficiente sin dar pasos demasiado grandes.
5. Si el sendero desaparece busca pistas
Incluso siguiendo una guía al pie de la letra es posible perderse en la montaña. “Algunas indicaciones pueden ser muy vagas. A lo mejor una ruta se describe en media página. Tienes que buscar la línea más fácil para atravesar el terreno. A menudo notarás que por ella ha pasado gente. Fíjate a ver si la roca está pulida por el calzado o busca señales de crampones de personas que hayan estado allí en invierno”, apunta Johnson.
No solo se trata de seguir las pistas, porque puede que acabes en una ruta difícil que está fuera de tu zona de confort. “No puedes ponerte a caminar sin usar la cabeza, además hay gente que coge el camino equivocado. Aunque el concepto ‘camino equivocado’ me hace dudar, porque puede que hayan tomado esa dirección por alguna razón que desconocemos. Hay ocasiones en las que los excursionistas acaban perdidos y necesitan ayuda para bajar de la montaña”, comenta Raine.
“Ir en la dirección equivocada no es un gran problema. Solo que cuando te das cuenta de que te has equivocado tienes que pensar qué es lo que estás haciendo y cuidar de ti mismo”.
6. Cómo saber cuando ya has superado el grado uno
En la ruta puede que no hay ninguna marca que ayude a reconocerla. Así que, ¿cómo saber si de manera accidental te has metido por un sendero de grado dos o tres?
“En el grado uno deberás usar tus manos pero nunca estarás en un terreno vertical”, dice Johnson.
“Los grados dos y tres ya no son las típicas líneas de la montaña, en realidad hay que salir a buscarlas, porque son mucho más verticales. Estarán en los acantilados orientados al norte o en las partes más empinadas de la montaña con algunas secciones verticales. Ahí, por lo general, no hay rutas de escape”.
7. Las tres posiciones esenciales de los pies
“Smearing es cuando pones la mayor cantidad de goma en contacto con la roca. Lo que aumenta el agarre y previene los resbalones, pero solo funciona si el terreno está completamente seco. Edging te permite usar los flancos de los pies para subir pequeños salientes de la roca. Por último, Wedging significa poner la punta del pie dentro de una grieta vertical u horizontal para apoyarte cuando subes o bajas”, explica Johnson.
8. Tómatelo con calma
Ahora que conoces los movimientos básicos, es posible que creas que ya te puedes enfrentar a cualquier grado de ascensión…
“Mi primer consejo es ir despacio. A menudo ves a gente que se mueve demasiado deprisa. Reduce el ritmo y da pasos más cortos de lo normal. No solo te moverás con mayor eficiencia sino que tendrás el cuerpo equilibrado. Estarás centrado sobre tus pies en vez de dando zancadas y desequilibrándote por el peso de la mochila”, sugiere Johnson.
“Le digo a la gente que piense dónde tienen el centro de gravedad. Por lo general, tu nariz debe estar encima del dedo gordo del pie izquierdo. Así tendrás el peso en el lugar correcto. Los principiantes tienen la tendencia de echarse demasiado hacia delante lo que puede provocar un resbalón”.
Raine está de acuerdo con Johnson en que hay que moverse con cuidado: “Intenta caminar sin hacer ruido. Así te fijarás dónde vas a poner el pie, te moverás de forma eficiente sin dar pasos demasiado grandes”.
Al subir por una pared de roca hay que estar seguro de que la cornisa va a aguantar nuestro cuerpo. “Da un golpe a la roca para comprobar su consistencia. A veces la gente se fía y aquello se parte…”, añade Johnson.
9. Cuidados que hay que tener en invierno
Scrambling no es solo una actividad de verano, además el tiempo en la cima de una montaña puede cambiar en cualquier momento y por lo general hace frío todo el año. Cuando salgas en invierno y no haya nieve en el suelo, hay que tener en cuenta los mismo consejos que hemos comentado hasta ahora, pero debes llevar bastantes cosas en tu mochila.
“Hacen falta unos guantes técnicos de calidad, un gorro y ropa extra por si fuese necesario. Es una buena idea llegar un kit de respuesto en la mochila. Lo más probable es que no haga falta en tu grupo pero puedes encontrarte con gente con problemas y así podrás ayudarles”, dice Raine.
Si hay hielo y nieve en el suelo ya no estamos hablando de scrambling. “Vas a hacer senderismo de invierno, que es otra especialidad, más apasionante pero más peligrosa. Hace falta un conocimiento mayor. Tendrás que ser capaz de manejarte con crampones en los pies y con un pico en la mano. Además deberías aprender cómo evitar avalanchas", recalca Johnson.
