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Exploration

Quedarse en Semana Santa no es tan grave

Descubra que no salir tiene sus ventajas.
Por ADOLFO ZABLEH
5 minutos de lecturaPublished on
No hay nada malo en aceptar que no salir en Semana Santa lo hace sentir como un perdedor. Mientras la gente arma paseos grupales y cuelga en Instagram y Facebook lo bien que la está pasando, usted lleva tres días sin bañarse y está tirado en la cama comiendo comida recalentada. O en el peor de los casos, lo pusieron a limpiar la casa y a visitar iglesias luego.
No se sienta tan mal, que no salir tiene sus ventajas. No le aseguramos que la vaya a pasar mejor que los que se fueron, pero si mira bien, notará que irse de vacaciones por esta época no es tan bueno como parece.

No pierda la dignidad

¿Es miércoles Santo por la tarde y usted anda desesperado, buscando plan a donde sea y con quien sea? Mantenga la calma y acepte su destino: este año no va a ser. Más bien asuma con altivez el hecho de que se va a quedar en casa. No acepte monedas, ese plan de ir a acampar con cuatro parejas donde usted es el único soltero no es una vacación, es una trampa y, asegurado, se va a sentir peor yendo que quedándose. Es mejor sentirse perdedor en la comodidad del hogar que en el paseo al que va casi de colado.

Infraestructura y promociones

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Delicioso tumulto de vacaciones

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En Semana Santa todo está más lleno. No es solo que los vuelos se retrasen y toque hacer fila hasta para ir al baño de la piscina, es que lo ofrecido en publicidad y el producto final no coinciden. Usted pagó por un atardecer en el Tayrona pero no le dijeron que para entrar a esa vaina había que coger dos buses, cuatro mototaxis y caminar tres horas cargando una maleta, todo para ver el mismo atardecer que puede ver desde el parque a la vuelta de su casa. Y encima, va a tener que pagar como si en vez de haber dormido en una hamaca al aire libre lo hubiera hecho en el palacio de Alberto de Mónaco.

Cómo llegaron

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Viaje en Semana Santa

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Las personas sacan pecho de los sitios a los que van, pero no olvide que muchas de ellas lo hicieron con mucho esfuerzo. No volaron en primera sino que se fueron en flota, lo que les implicó pasar horas en una terminal de transporte, que es de lo menos amigable que hay en este mundo. Y encima tuvieron que ir al baño porque el cuerpo no daba más y les tocó pagar, porque terminal que se respete cobra la entrada. Además, el papel higiénico lo cobran aparte. Muy poco glamour hay en esa escena, eso sí no lo cuelgan en Instagram.

Amo y dueño de la casa

Si cuenta con suerte, todos se van y lo dejan a cargo de la casa, todo un reino. Nadie llama, nadie timbra, nadie jode. Mal contadas, unas 90 horas de total independencia donde el mundo se puede caer y no importa. No olvide tener cerca al mejor de los amigos por estos días: el teléfono para pedir domicilios

La ciudad sola

No es solo la casa, la ciudad donde vive también queda para usted. Tome Bogotá, la más caótica de todas. Cines, restaurantes, bares, calles, hasta hospitales, todo vacío para que usted los disfrute. Lástima que solo sean cinco días.

No crea en mitos

Aproveche la soledad y viva sin miedo, no crea en las decenas de mitos sobre Semana Santa que rondan por ahí. Para que entienda lo absurdos que pueden llegar a ser, lea este breve compendio de prohibiciones y leyendas de antaño que está en internet. No se ría, que son reales. Nuestros bisabuelos creían en ellas.
  • Si una persona se monta a un árbol puede convertirse en mono.
  • Así mismo, de bañarse en un río puede terminar transformado en un pez.
  • En viernes Santo no se debe limpiar la casa ni barrer el suelo porque sería como "barrer la cara de Cristo". Tampoco se deben usar clavos porque con ellos fue crucificado Jesús.
  • No escuche música, y menos si se trata de rock. Ofende la fe.
  • Bailar, decir groserías, coser, planchar y tomar alcohol tampoco está bien visto.
  • Vista de negro, camine despacio y hable, pero no gritado.
  • Si algún hijo le levanta la mano a sus padres en un intento de agresión, se le puede caer el brazo o convertirse en mula.

Ojo con la televisión nacional

Lo único que le recomendamos es que no vaya a prender la televisión y sintonizar los canales nacionales, corre el riesgo de dar con Ben-Hur o Los diez mandamientos, películas que están dando ininterrumpidamente desde 1959, y lo peor, dobladas al español. Ojo con esto, si llega a ver más de un minuto de cualquiera de estas cintas caerá en una depresión que no se la saca ni saliendo de vacaciones durante las próximas diez semana santas.
Para la prueba, este resumen:

Siempre es bueno burlarse

Quien se queda en casa siempre sentirá un fresquito al ver el lunes siguiente la cara de la gente que sí salió: todos insolados como si las quemaduras fueran un trofeo, con sueño y cansancio por haber soportado horas de trancón en la carretera o de espera en el aeropuerto, desespero porque se acabaron las vacaciones y tocó volver a la vida cotidiana, y escasez de dinero porque para tomar vacaciones empeñaron hasta a la madre.
Si esto no logró convencerlo de que no salir en Semana Santa tiene muchas ventajas, entonces el otro año ahorre, planee con anticipación o consígase amigos con finca.