Escalada

Así fue cómo Alex Honnold conquistó El Capitán

© National Geographic/Jimmy Chin
Por Matt Ray
El filme Free Solo ha sido nominado para los Oscar, ahora su protagonista nos cuenta qué se siente al hacer escalada libre en solitario a mil metros de altura.
El Capitán es un legendario monolito de granito de mil metros de altura que se encuentra en el parque nacional de Yosemite. El año pasado Alex Honnold se embadurnó las manos con polvo de tiza y se dispuso a luchar por su sueño. La aventura consistía en ser el primer ser humano capaz de alcanzar la cumbre sin utilizar ni cuerdas ni ningún otro sistema de seguridad. Lo único que lo iba a mantener vivo sería su capacidad como escalador, además de unos nervios de acero que le permitieran conservar la calma en situaciones que a los demás nos habrían supuesto un ataque al corazón.
Siguió la ruta conocida con el nombre de Freerider, la cual fue escalada por primera vez hace 20 años por los hermanos Alex y Thomas Huber. Los especialistas estaban de acuerdo en que era imposible de escalar sin la ayuda de cuerdas, pues suponía una sentencia de muerte. Esto no fue capaz de detener a Honnold, un hombre con una seguridad en sí mismo y una calma fuera de lo común.
Escalar la ruta conocida como Freerider supone un esfuerzo enorme que requiere los movimientos más dinámicos. Fallar al poner el pie sobre la roca podría significar caer al vacío…
Podrías pensar que Honnold es una especie de máquina, un autómata de la escalada sin miedo y sin nervios, pero él es el primero en admitir que siente pánico. No recomendamos a nadie que haga escalada libre en solitario (probablemente no vivirías para contarlo) pero la experiencia de este atleta nos puede servir para sacar unas valiosas lecciones.
Hemos hablado con Alex Honnold para que nos dé una clase magistral…

1. Prestar atención

Antes de hacer la escala libre en solitario, Honnold sube la misma pared con cuerdas para aprender los movimientos necesarios. Así que, ¿cómo cambia el chip para pasar de hacerlo con cuerdas a escalar sin ellas? El atleta asegura que incluso hay algunas escaladas con cuerdas sobre roca suelta en las que se viven momentos de pánico: “Para hacer escalada libre en solitario es necesario una concentración absoluta, aunque el proceso es mucho más complicado que eso. Hay momentos en los que la escalada libre en solitario es una actividad fácil y relajada, por ejemplo cuando el terreno ofrece muchos sitios en los que agarrarte y la pared no tiene mucho ángulo”.
Alex Honnold en plena escalada de El Capitán en el parque nacional de Yosemite.
Alex Honnold durante la escalada
“Mi concentración y mi manera de pensar depende del terreno al que me enfrento; cuanto más difícil es, más me concentro. La escalada libre en solitario es algo bastante serio, ¡así que presto mucha atención a lo que estoy haciendo!”, añade.

2. Fluidez

Honnold no solo entrena su cuerpo sino también su mente: “Invierto mucho tiempo en mi preparación física y mental. Entreno una barbaridad para visualizar los movimientos”, añade. Una vez que llega el momento de la verdad su mente está preparada para concentrarse en la escalada.
“El día de la escalada no hago nada especial para preparar mi mente. Empiezo a escalar y es esa actividad la que me lleva a un estado mental específico”.

3. Saber dar marcha atrás

Como queda de manifiesto en la película Free Solo, Honnold intentó escalar la ruta Freerider en 2017 pero desistió cuando estaba a unos 275 metros de altura porque comprobó que tenía que apoyarse en un punto que a lo mejor no iba a soportar su cuerpo.
Alex Honnold escala la pared de roca durante su proyecto Free Solo.
Honnold no pudo perder ni un segundo la concentración
“Hacía mucho frío, no sentía los dedos de los pies y empecé a tener miedo. Además arrastraba una lesión en el tobillo. En definitiva, no estaba preparado en ese momento”. A pesar de estar a casi 300 metros de altura (sin cuerdas) tuvo claras sus limitaciones.

4. Saber elegir las batallas

Honnold ha vivido momentos muy peligrosos haciendo escalada libre: “He tenido muchos sustos, desde que se me rompa una agarradera hasta un resbalón. Es difícil de saber con exactitud la peligrosidad de cada percance, porque sucedieron en un instante. Creo que he tenido suerte”, dice.
La suerte juega su parte, pero el resultado final depende en gran medida de cada escalador. “Siempre he tenido el cuidado de escalar sobre roca buena”, apunta Honnold.

5. Disfrutar

Algo que a veces se pasa por alto es lo mucho que Honnold disfruta con la escalada libre en solitario, no solo se trata de superar el miedo y los obstáculos. El atleta asegura que es una experiencia apasionante y liberadora.
Alex Honnold es filmado mientras escala en el parque nacional de Yosemite.
Honnold durante la grabación de la película
“Quizá lo más importante es tener el deseo irrefrenable de hacer escalada libre en solitario. Los aspectos físicos y mentales se pueden, más o menos, entrenar. Pero si no tienes la motivación necesaria no hay nada que hacer”, asegura el atleta. Es decir, da igual lo que hagas en la vida, lo importante es que eso sea lo que quieres de verdad. Cuando se le pregunta a Honnold qué sintió al conquistar la ruta Freerider su respuesta es muy expresiva: “¡Fue algo increíble! Ha sido el momento más maravilloso en mi carrera como escalador”.
He tenido muchos sustos, desde que se me rompa una agarradera hasta un resbalón. Creo que he tenido suerte.
Alex Honnold

6. Habilidad y confianza

Todos sabemos cuándo nos hemos metido en la boca más de lo que podemos masticar, en la vida un exceso de confianza puede llevarnos a hacer el ridículo, pero en una escalada libre podría ser mortal. Por otro lado, la falta de confianza te puede atenazar.
“La mejor estrategia es una confianza profunda debido a que sabes que eres capaz de hacer lo que te has propuesto. No basta con pensar que lo puedes hacer, al intentar una escalada libre en solitario debes estar convencido de que el reto está dentro de tus capacidades físicas y mentales”, dice Honnold.

7. Vencer el miedo

Alex Honnold delante de El Capitán en el parque nacional de Yosemite.
Honnold con El Capitán al fondo
Honnold se prepara a conciencia y memoriza cada movimiento. “Intento que el nivel de incertidumbre sea muy bajo, ese es el objetivo del entrenamiento y la preparación. La escalada puede ser un gran reto, pero sabes que lo conseguirás porque estás muy preparado para ello. Esto me ayuda a mantener algo la calma”, dice.

8. Todo el mundo tiene miedo

En la vida no puedes eliminar la incertidumbre, sobre todo en una situación de vida o muerte, quizá por ello no sea sorprendente saber que Alex Honnold pasa miedo en sus escaladas libres en solitario: “Creo que la mejor manera de enfrentarte al miedo es no tener miedo. Pero en los momentos en los que el terror se apodera de mí tengo que controlarlo igual que cualquier otra persona. Respiro hondo, intento relajarme y luego continúo”.

9. Salir de la zona de confort

Honnold empezó con esta actividad por accidente pues de joven era muy tímido. Para él la idea de preguntar a un extraño si podía escalar con él era más aterradora que escalar en solitario. A medida que fue saliendo de su zona de confort, aprendió a escalar por lugares más difíciles.
“Creo que lo que me gustaría decir es que la gente debería ir poco a poco saliendo de su zona de confort, ya sea escalando o en la vida. En resumen: haz cosas difíciles”, dice.

10. Domínate a ti mismo

“Creo que el proceso de dominarse a sí mismo se puede aplicar al día a día. En la escalada debes controlar tus emociones para que tu cuerpo y tu mente funcionen en harmonía. Pienso que esas lecciones se pueden emplear en la vida. Aunque creo que la escalada no es algo único en este aspecto, pienso que lo mismo se puede conseguir meditando ¡o quizá jugando al tenis!”.
La película Free Solo ya se puede ver en algunos cines de Estados Unidos. Entra en la página de Honnoldfoundation.org para conocer el proyecto que pretende promover el empleo de la energía solar.