“Empecé a escalar con 12 años”, explica Jain Kim, vigente campeona de la Copa del Mundo de Escalada de la IFSC. “Mi familia me influyó y animó mucho para que diese mis primeros pasos”. Mucho, pero mucho, mucho.
Tanto que, en realidad, esta chica de 25 años y natural de Corea bien podría afirmar que debe su mismísima existencia a la pasión de sus padres por la escalada, ya que fue el motivo por el que se conocieron. Sin esa chispa original, sus tres victorias consecutivas este año en la Copa del Mundo no se hubiesen materializado.
“A mis padres les encanta el senderismo, la montaña y la escalada. Lo cierto es que se enamoraron en la montaña”, explica Kim.
Yo mismo llevo toda la vida subiendo montañas, escalar lo es todo para mí, es mi pasión y mi profesión ideal. Lo considero mi destino
Sea o no sea cuestión del destino, su habilidad sobre la roca la llevó a lograr éxitos muy temprano. En 2009 estrenó su casillero de victorias en la élite mundial en la ciudad checa de Brno, con tan solo 21 años.
"Fue algo increíble", recuerda, “todavía no soy capaz de expresar con palabras la emoción que sentí ese día. No me lo creía, ¡estaba en lo más alto! Me abracé a mi hermano y lloramos de alegría”.
"Mis dos hermanos también escalan y el mayor es mi entrenador. Contar con un apoyo tan fuerte por parte de mi familia supone una base fantástica”.
Precisamente esos apoyos han sido claves en los últimos tiempos para la surcoreana, ya que sufrió lesiones graves en un codo y una rodilla, que han requerido terapias delicadas y prolongadas. Uno de los factores clave de su recuperación ha sido el equipo Athletes Special Projects de Red Bull.
“Desde el pasado mes de mayo, noto que la recuperación marcha mucho mejor. Trabajo con un terapeuta especial de ASP Red Bull, que me ha ayudado mucho en esta temporada tan difícil”, explica Kim. “La terapia me sienta muy bien, me ayuda muchísimo. Mi terapeuta me acompaña prácticamente a todas las competiciones de la Copa del Mundo. Contar con un apoyo así es fenomenal".
Con esta fórmula mágica, Kim puede continuar con su carrera deportiva desde donde la dejó, tras anotarse el título en escalada de dificultad de 2013. Y con buen pie: ha logrado tres victorias consecutivas, una en China y dos en Francia. Tras finalizar en segundo lugar en la localidad austríaca de Imst, precisamente por detrás de su máxima rival al título, Magdalena Röck, ahora Kim lidera la clasificación del campeonato por 380 puntos, frente a 340 de su oponente. “Hasta el momento, la temporada me ha salido muy bien. Naturalmente, sabe un poco mal ver que te retrasas en la puntuación por culpa del tiempo, pero aún me queda mucho por decir en el duelo con Magdalena”, comentaba tras la competición.
Con su característica modestia, Kim afirma que no tiene ni idea de cuál es la diferencia que la sitúa a ella por encima del resto de participantes: “No tengo ni idea, la verdad. Intento no centrarme exclusivamente en ganar una competición, sino centrarme en la escalada y tratar de divertirme”.
Tal vez sea un enfoque natural para una persona como ella, que también estudia psicología deportiva. Pero, ¿hasta qué punto es clave el plano mental para las escaladoras de élite? ¿Es igual de importante que el físico?
“La escalada combina ambos aspectos. Al principio, la fuerza y la técnica son esenciales", nos explica. “Pero al final, la fortaleza mental es el factor decisivo para triunfar en la Copa del Mundo. Mis estudios han influido mucho sobre mí, por ejemplo en lo que respecta al control mental. Antes de empezar a estudiar, me ponía muy nerviosa, me atenazaban los nervios antes de cada competición, pero ahora me siento más segura y relajada".
En primer lugar siempre pienso que me voy a divertir. Pero las vías que nos proponen en la Copa del Mundo son exigentes, claro, muy duras incluso para mí. Así que termino por hablar con otras participantes
Ese mismo deseo de disfrutar se traduce en que procure no agobiarse con los resultados ni las clasificaciones en una temporada afectada por las lesiones (los problemas en las rodillas la han alejado del boulder, su segunda especialidad favorita tras la escalada de dificultad).
“Desde luego, me gusta más la escalada de dificultad”, admite Kim. “Si fuese un poquito más alta, tal vez se me diese mejor el boulder”. Se ríe. “Mi estilo sobre la pared se adapta mejor a la escalada de dificultad, aunque también me gusta el boulder. Este año tuve que aparcar la Copa del Mundo de Boulder y olvidarme de ella por las lesiones. Pero el año que viene, después de pasar por quirófano, seguramente vuelva a la Copa del Mundo de Boulder".
"Siempre me marco la misma meta: divertirme, disfrutar escalando y mantenerme alejada de las lesiones. Naturalmente, la clasificación general en la escalada de dificultad significa mucho para mí, pero ahora mismo estoy tratando de no obsesionarme con ello, porque me pondría de los nervios”.
¿Y cómo se las apaña una escaladora de este nivel para compaginar su carrera y los entrenamientos con la diversión y la vida social?
“Cuando me toca día de descanso, paso el rato con mi novio o mis amigos. Me gusta ir a comer fuera y probar delicias… a lo mejor no te lo crees", sé ríe, “pero soy una auténtica gourmet, me encanta comer. Entre escaladores lo habitual no es comer mucho, pero es que a mí me gusta todo y no paro de comer. En Austria probé los “kaiserschmarenn” [una especie de crêpe caramelizado y troceado, bautizado así en honor a su fan más destacado, el káiser José I de Austria] ¡qué ricos!".
Ahora bien, una persona con tanto orgullo por la cultura coreana (horrorizada ante la equívoca imagen del "Gangnam Style”), ¿no echa de menos el hogar cuando está de viaje?
Viajo mucho por la Copa del Mundo, pero mi corazón siempre está puesto en Corea, con mi familia y mi novio
La tentación de volver a las raíces también ataca con fuerza: “Cuando era más pequeña, escalaba mucho al aire libre”, dice sonriendo. “Pero ahora tenemos que lidiar con el calendario de la Copa del Mundo, que es durísimo, así que no tengo tiempo para ir a la roca. Lo que tengo claro es que, cuando me retire, pasará más tiempo al aire libre, ¡desde luego”.
Muy bien, y si eliminamos ese horrendo Gangnam Style, ¿cuáles serían los gustos musicales de esta trotamundos asiática? “Me gusta el hip-hop coreano y el R'n'B. ¡También tengo que admitir que soy muy fan de Bruno Mars!".
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