Viví Hip-Hop al Parque de dos maneras: estando entre todo el parche, como siempre lo he hecho desde que pude asistir por primera vez en el año 2007, caminando las carpas de emprendimiento, hablando con la gente, escuchando los comentarios, disfrutando de los shows, sintiendo el olor a aerosol, viendo los parches que no pueden evitar sentir el beat en el cuerpo para dejarse llevar por él y bailar sobre el cemento sin importar nada más que sentir el amor al Hip-Hop. También por primera vez tuve acceso a la zona Vip en donde pude hablar con varios artistas al bajarse de la tarima, saludar amigos que he conocido en este camino, charlar con los productores de eventos, estar cerca de los medios hermanos haciendo su labor desinteresada de mostrar que nuestro festival es más que un video en los medios masivos durante los últimos días.
No es un misterio que muchos de los asistentes al festival no son lo que podríamos llamar “dignas imágenes del Hip-Hop”, por el contrario como lo dijo Lord Pert en su presentación el día domingo mientras un parche se rompía la madre con otro: “Eso que está sucediendo allá no nos representa”. Hay que saber hablar del Hip-Hop y más aún del festival con cuidado. Es muy fácil poner el peso de la balanza en el punto del estigma y dejarse llevar solo por las impresiones sin arriesgarse a conocerlo. También hay quienes intentan hacerse parte del mismo solo durante los dos días que dura Hip-Hop al Parque tratando de documentarlo como si se tratase de una nueva especie en un un libro de zootecnia -lo cual además de ser molesto es una completa falta de respeto por los que han dedicado su vida entera a esto-.
Que al festival va mucho amigo de lo ajeno es cierto; que hay momentos en los que el Simón Bolívar se convierte en un lugar violento, también lo es; pero seguir hablando de ello es darle cada vez más poder a lo que nos indigna. Lastimosamente este es uno de los espacios en donde se evidencia que somos una sociedad a la que le fascina enfrentar sus conflictos y diferencias a punta de violencia. Si bien es una realidad social que no se puede negar no es algo propio del Hip-Hop. Un ejemplo de ello: el día sábado cerró la jornada Bahamadia -una de las voces más importantes del Rap norteamericano en la historia-. Cuando su show ya había iniciado se retiraron más de la mitad de los asistentes, lo cual demuestra que no todo el que asiste a Hip-Hop al Parque entiende la importancia del mismo y mucho menos el peso que tienen muchos de los nombres del cartel.
Esta fue una de las canciones históricas de Bahamadia que sonaron en Hip-Hop al Parque 2017:
Y es que hubo shows increíbles durante los dos días. Bahamadia convirtió la tarima en un salón donde dio una cátedra de Rap; Laberinto con un show impecable le mostró al Hip-Hop nacional que casi 20 años de carrera artística no llegan solos; The X-Ecutioners pusieron a saltar al Simón Bolívar -como nunca lo había visto con un parche de Dj’s- además de sorprender al público al subir al escenario a uno de los integrantes del histórico grupo Jurassic 5; la viva leyenda EPMD cerró el festival llevando a muchos a recordar las primeras canciones de Rap que llegaron a sus oídos y a su vez haciendo un homenaje al Rap colombiano a cargo de Dj Diamond; Lil Supa demostró por qué es uno de los Mc’s más importantes del momento; Da Steez Brothaz llenó el festival con la esencia del Old School. Y sin duda alguna, uno de los mejores momentos se vivió cuando Realidad Mental con todo su Crew hizo al público cómplice de su emoción al estar encima de la tarima que no todos buscan pero si anhelan.
Hip-Hop al Parque es un espacio para el encuentro de un movimiento que se expresa en energía, la misma que acciona una boquilla para hacer un trazo, que envía una rima a hacer sinergia con un beat, que se conecta en cada Scratch de un Dj para poner al público a condensarse en una misma masa de ruido y admiración. Eso mismo que llevamos arraigado en nuestra alma es lo que lleva a grupos de Break Dance como Style Force a coronarse campeones internacionales dejando el triunfo en casa. Sin duda Hip-Hop no es un titular morboso ni mucho menos unos cuantos infiltrados que toman el festival como una excusa para desaforarse. Hip-Hop es amor, unidad, respeto, conocimiento, lealtad, constancia, disciplina y vida; es la herencia de Bambaataa o Crew Peligrosos salvando pelaos de la violencia en los barrios. Es la ambición de Seen pintando vagones de trenes o de Ink Crew dándole vida a un barrio entero como Los Puentes, es la magia creativa en un paso de Crazy Legs o de Style Force, la inteligencia de un verso de Mos Def o de Kabe aka Alfa.