Escalada

Conoce al hombre que conquistó en escalada libre en solitario el Fitz Roy

© Tad Mccrea
Jim Reynolds se ha convertido en la primera persona en bajar y subir en escalada libre en solitario el monte Fitz Roy en la Patagonia. Hablamos con él para saber cómo y por qué lo hizo.
Por Will GrayPublicado el
Las cumbres de la Patagonia no tienen nada que envidiar a las paredes gigantes del Parque Nacional de Yosemite en lo que respecta a la escalada. En esa parte del mundo Jim Reynolds acabar de ganar el mayor premio: ser el primero en conquistar el monte Fitz Roy en escalada libre en solitario.
En realidad no es el primero que conquista la cima (3.359 metros) sin cuerdas, una gesta que consiguió en 2002 el ya desaparecido Dean Potter, pero el estadounidense sí es el primero que sube y baja sin asistencia, en vez de descender haciendo rápel (que en el mundo de la escalada se considera una forma menos pura de acabar el reto).
El esfuerzo de casi 16 horas del estadounidense en la ruta Afanassieff pone de manifiesto su gran momento de forma, después del éxito que logró con los filmes Free Solo y Dawn Wall.
Tuvimos la oportunidad de hablar con Reynolds en Yosemite para que nos explicase cómo fue capaz de realizar esta gesta.
¿Por qué demonios quieres hacer cosas como esta?
Para mí se trata de luchar por las cosas más bellas e increíbles de la vida. Me gusta tener vida social pero también amo estar solo en las montañas. Hay momentos en los que siento como si tuviese un fuego interior.
En la última década he progresado bastante en lo que se refiere a la escalada libre en solitario, cada vez he hecho cosas más técnicas. Para mí es importante sentir que estoy acercándome al límite de mi habilidad física.
Para acostumbrarme a lo que me iba a enfrentar en la Patagonia, he estado mucho tiempo escalando en roca en Yosemite, escalando en granito. Hasta alcanzar el momento en el que me he sentido cómodo. Así que, cuando partí para allá, me sentía preparado.
Jim Reynolds en Mermoz durante la escalada libre en solitario en la Patagonia.
Jim Reynolds en Aguja Mermoz
¿Por qué has querido escalar el Fitz Roy?
Es muy difícil explicar la atracción del monte Fitz Roy. Es famoso y quizá por eso atrae a la gente. Cuando llegas a El Chaltén, en la Patagonia, te das cuenta de que es un lugar poderoso… los glaciares, la fuerza de los ríos, las gigantescas espirales de granito que salen de la tierra. El monte Fitz Roy es la culminación de todo ese poder y energía. Es algo obvio. Vas allí y es evidente que el Fitz Roy es "la montaña".
El monte Fitz Roy cubierto de nieve en el Parque Nacional Los Glaciares en la provincia de Santa Cruz, Argentina.
La nieve cubre el macizo Fitz Roy
La escalada libre en solitario puede ser muy peligrosa, ¿cómo haces para concentrarte?
Es un largo proceso, paso mucho tiempo pensando en los riesgos que voy a correr. Siempre me pregunto: ¿por qué lo voy a hacer en solitario y por qué me siento obligado a hacerlo?
Tu mente tiene que entender que se trata más de los grandes riesgos en caso de sufrir una caída, que de los grandes riesgos de caer. Una vez que estoy decidido, pese a que da miedo, me pongo en situación y veo todo con claridad.
Jim Reynolds en la cresta más baja del Guillaument, en la Patagonia.
Imagen de la travesía
Además usas la filosofía samurái como parte de tu preparación. ¿Cómo te ayuda?
El aspecto samurai te da disciplina. Se trata de ser capaz de controlar tus emociones en situaciones de estrés, para ello debes reconocer que los grandes riesgos son parte de la vida. Te permite perseguir objetivos con el mayor grado de implicación.
No solo es una filosofía, también es una técnica. En la filosofía samurái el movimiento es algo muy consciente, para ello es necesario conectar el cuerpo y la mente. Esto es muy útil en la escalada, una actividad en la que debes hacer cosas que dan miedo.
Hago muchas cosas a través del flujo y no de la intención. La improvisación es un arte que necesita práctica. La capacidad de hacer cosas realmente bien de manera espontánea depende del tiempo que le dediques a practicar.
Jim Reynolds al pie de una montaña con la cima nevada.
Jim Reynolds utiliza la filosofía samurái como parte de su entrenamiento
Ahora el público sigue más la escalada libre en solitario. ¿Te da miedo que los escaladores empiecen a pensar: ‘Ah, es una buena idea. Lo voy a hacer’, sin la experiencia y la mentalidad necesaria para ello?
Sí, es una preocupación, y creo que todos los que hacemos escalada libre en solitario debemos luchar en contra de ello. Tenemos que estar seguros de que no solo se ven nuestros logros, sino también la parte oscura de todo esto.
Mi experiencia es que cuando la gente lo intenta por primera vez, si lo han hecho por las razones equivocadas o no son la persona apropiada, se asustan con rapidez y se dan cuenta de que aquello no es para ellos. Es como si el deporte seleccionara al escalador y no al contrario.
Abortaste tu primer intento, ¿qué fue lo que ocurrió?
Es difícil de explicar por qué abandoné, pero una de las mayores razones es que estaba muy cansado. Solo tuvimos dos días de descanso entre la que probablemente fue la mayor semana de escalada de mi vida y luego intentar este reto.
Se suponía que esta era una aventura increíble, pero no me importaba llegar a la cima. No lo estaba sintiendo.
Cuando regresé la segunda vez estaba menos cansado y podía disfrutar del momento. Me di cuenta de que cuando se trata de estas montañas tan grandes, realmente tienes que querer llegar a la cumbre. No te puede dar igual.
¿Hubo algún momento en el que pasaste miedo en la escalada?
Estuve escalando fuera de la ruta durante una parte y había unas grietas enormes. Una de ellas era realmente ancha y pensé que no me iba a quedar más remedio que hacer rápel.
Además, ya cerca de la cima, empezó a caer un montón de hielo. No esperaba que hiciese tanto sol y también me sorprendió la cantidad de hielo. Todo esto da un poco de miedo, porque son cosas que no tienen nada que ver con las decisiones que estás tomando. Es el miedo de tener que enfrentarte a situaciones que están fuera de tu control.
¿Cómo definirías la escalada libre en solitario? ¿Es importante el descenso?
Creo que bajar haciendo rápel le resta un poco de significado pero todo depende de los niveles y de los estilos. Alguien dijo que el que yo tuviese una cuerda y la pudiese usar en caso de necesidad hacía que esta aventura no fuese de verdad una escalada libre en solitario. Estoy totalmente en desacuerdo con eso.
No quería llevar la cuerda, pero espero pasar mucho tiempo en las montañas, no solo un par de años haciendo cosas radicales. Por ello era muy importante mantener un margen de seguridad.
Vamos, que conquisté el Fitz Roy haciendo escalada libre en solitario. ¿Lo podría haber hecho con un mejor estilo? ¿Lo podría haber hecho a un nivel más alto? Pues sí. Se podría hacer descalzo o sin camisa… O desnudo.
La ascensión por la parte de Chiaro di Luna durante la aventura de Jim Reynolds en el monte Fitz Roy.
Mirando a la parte alta de Chiaro di Luna
¿Cómo comparas tu ascensión al Fitz Roy con la de Alex Honnold por la ruta Freerider de El Capitán en Yosemite?
Obviamente son dos escaladas libres en solitario, así que es difícil no preguntarse: ‘¿en qué se parecen? Pero en realidad son completamente diferentes.
Para mí hay tres categorías de escalada libre en solitario: la fácil con tus amigos; la moderada en la que puedes cometer errores; y la difícil, en el que cada movimiento es preciso y debes alcanzar la perfección.
Lo que Alex Honnold hizo en el proyecto Freerider fue muy, muy difícil. Fue la culminación de años de dedicación frente a un estilo de ascensión en roca muy complicado. Tuvo que entrenar la ruta para clavar cada movimiento.
Para mí la ascensión libre en solitario al Fritz Roy fue algo que estaba dentro de mis límites pero suponía una gran inspiración. Hace que la gente piense en la escalada de otra manera. Era un poco como fluir con la naturaleza, una búsqueda del alma.
¿Cuál es tu próximo proyecto?
Regreso a Yosemite donde tengo mucho trabajo de rescate. Pero para mí, ¿en el apartado personal como escalador? Tengo que hacer El Capitán en escalada libre. Y puede que suba La Nariz (de El Capitán) un par de veces más.