Ilustración de Gustavo Dao sobre Daddy Yankee
© Gustavo Dao
Music

Descubre cómo nació el reggaetón en Puerto Rico

Esta es la increíble historia de The Noise, la infame discoteca en la que DJ Negro sentó las bases para lo que se convertiría en uno de los géneros musicales más grandes del mundo.
Por Eddie Cepeda
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En un abarrotado club del Viejo San Juan, Puerto Rico, hombres y mujeres jóvenes bailaban perreando, de frente al escenario, empujándose unos contra otros con las caderas mientras las mujeres bajaban hasta el suelo. Había urgencia de movimientos, pues en el ambiente se palpaba que esto estaba a punto de acabar. La licencia de The Noise (el único club para seguidores de clase obrera de la nueva música underground) para este tipo de eventos ya no servía, había expirado. Era la noche de cierre.
No era la primera noche de cierre, ni sería la última. Hubo un total de cuatro edificios diferentes de San Juan que fueron llamados The Noise en el transcurso de 16 años. Pero en esta noche de 1992, todo parecía ser definitivo. Sin planes para un nuevo lugar, como la última vez, la cara de los cantantes en la cola de espera parecía indicar que esta podría ser la última oportunidad de actuar en su querido club.
DJ Playero llegó tarde a la fiesta, y lo hizo junto a un joven talento que estaba promocionando. Le preguntó a su amigo DJ Negro si el joven podía interpretar una canción para la sala, que estaba llena. Había algo especial en este chico y, aunque todos los cantantes residentes del club necesitaban su turno, DJ Negro se lo agradeció. Dejaría subir al escenario al chico de 16 años, siempre y cuando cantara la canción y siguiera su camino. Cantó su canción. Luego otra. Y otra. Para el tercer tema, Negro advirtió a Playero que cortaría el micrófono si el chaval no paraba. Lo que le hacía feliz era darle un respiro al talentoso rapero, no un concierto entero.
Su paciencia se agotó y cortó el micrófono. "¡Pensé que eras más humilde!" exclamó el joven chaval. DJ Negro respondió que no era nada personal. Había muchos otros artistas que necesitaban despedirse, no solo este joven, que respondía al nombre de Daddy Yankee.
Te costará encontrar a alguien que no conozca a Daddy Yankee en 2018. Para los que conocen el reggaetón, Ivy Queen, Don Chezina y Las Gaunabanas son también nombres muy conocidos. Para esos artistas, sin embargo, The Noise es el lugar que recuerdan, la cuna de su música. El club de DJ Negro es el Motown del reggaetón (una fábrica de éxito independiente que nunca será igualada). The Noise sobrevivió a todo, desde las medidas represivas del gobierno hasta los locales furtivos, y todo ello para  derrumbarse finalmente bajo el estrés aplastante del aburguesamiento del género.
Aquí está la historia de este club y del hombre que lo fundó.
The Noise, primera discoteca de reggaeton. Ilustración de Gustavo Dao

The Noise

© Gustavo Dao

El nombre de pila de DJ Negro es Félix Rodríguez, y creció en La Perla, un barrio de chabolas de San Juan tan humilde y diferente que sus calles, literalmente, no tienen nombre. Se supone que es el punto de distribución de heroína más grande de Puerto Rico, un barrio lleno de una historia de violencia. Apareció en el videoclip de ‘Despacito’, que batió récords, y ha existido durante décadas en condiciones de extrema pobreza y severa negligencia municipal.
Rodríguez creció en una vieja granja de caballos dividida en apartamentos. Su padre, que trabajaba en los astilleros cercanos, le inculcó desde muy joven un espíritu emprendedor. "Todos en La Perla siempre están haciendo negocios", dice Negro. "Algunos hacían cosas positivas, otros negativas." Trabajaba como repartidor a domicilio de comida e incluso vendió perritos calientes en el porche del patio de su casa, pero su trayectoria profesional cambió cuando un cargamento de mercancía 'perdida' llegó al vecindario, y su padre le sorprendió con la instalación de una mesa de mezclas, al estilo DJ.
No perdió el tiempo y pronto comenzó a monetizar sus habilidades como DJ. Pidió un micrófono prestado a un vecino y su carrera en el mundo de las discotecas comenzó cuando solo tenía los 14 años. La cosa no fue bien, pues rompió el micrófono y tuvo que dar lo que había ganado al vecino como compensación.
Sin embargo, la singular habilidad de Rodríguez para detectar y fomentar el talento, junto con su inquebrantable empuje para triunfar, se manifestó muy pronto cuando conoció a un joven Vico C. Rodríguez. Vio a Vico C en una batalla, actuando como parte del dúo VG Princes, y rápidamente se dio cuenta de que Vico era el único talento en el grupo. Vico rapeaba en español, algo que no era común en esa época. Por sugerencia de Negro, Vico dejó a su compañero y los dos empezaron a trabajar juntos.
A día de hoy se les sigue atribuyendo la creación de la escena del rap en español en Puerto Rico. "No hubo rap en español antes que nosotros", dice Negro. Publicaron tres álbumes en su corta asociación, incluyendo el influyente La Recta Final y Misión: La Cima.
El rap español no existía antes de esto.
DJ Negro
Con la inesperada popularidad de su canción ‘Viernes 13’, los dos eran estrellas en ascenso por derecho propio, y su trabajo en el hip-hop en español abrió un camino para que los raperos puertorriqueños siguieran sus pasos. Pero el manager de Vico C le empujó a embarcarse en una carrera en solitario y los dos se separaron de forma amistosa.
El dinero de las ventas de discos y de las giras con Vico C fue más de lo que el joven Rodríguez podría haber imaginado, pero nunca ahorró un céntimo. Igual que muchos adolescentes que se encuentran con una gran cantidad de dinero en efectivo, gastó sus ingresos en fiestas y mujeres. Cuando el dúo se separó, no tenía nada.
En lugar de pasar su tiempo buscando el próximo talento con el que producir, Rodríguez volvió a trabajar con su carrito de perritos calientes (algo que siempre hacía cuando no estaba de gira o actuando). Puede que ver a uno de los tipos más prometedores del underground vendiendo perritos calientes en la playa del Escambrón de San Juan parezca algo peculiar pero, para Rodríguez, era parte de la vida activa que le había inculcado su padre cuando era niño. "Mi papá me enseñó a ganar dinero honestamente y a no robar nunca", dijo hace poco en el podcast de Masacote.
Ilustración de Gustavo Dao sobre DJ Negro.

DJ Negro

© Gustavo Dao

Esta época de perritos calientes en forma de periodo sabático cambió la trayectoria del reggaetón para siempre. Mientras Negro trabajaba en el puesto planeando su siguiente empresa, el dueño de Joseph Cafe reclutó al joven DJ como nuevo residente de su club. Y nuestro protagonista hizo prosperar a Joseph Cafe. Tal vez demasiado. Una noche, Negro apareció en un espacio abandonado. El club se había mudado y nadie se lo dijo. El dueño dijo que sus honorarios eran demasiado altos para mantenerlo, pero le ofreció su trabajo por un tercio de su salario original. Se negó.
Sin trabajo otra vez, Negro se negó a sentarse a esperar la próxima oportunidad. Animado por la experiencia del club preparó un plan para abrir su propio local, ya que la mayoría de los clientes del Joseph Cafe iban específicamente a verlo tocar. Sin embargo, tuvo dificultades para encontrar un préstamo (su propuesta de ubicación cerca de La Perla lo convirtió en una inversión indeseable para prestamistas y bancos). Negro tuvo que ser creativo y convencer a su hermano para que financiara la operación a cambio del 50 por ciento de la propiedad. Con los 3.300 € que necesitaba tener en mano, The Noise estaba listo para despegar a solo unos pasos del lugar de nacimiento de Rodríguez.
En la noche del estreno, Negro se propuso visitar a su antiguo jefe en Joseph Cafe. Asaltó el club repartiendo cientos de cuartillas de publicidad promocionando su nuevo negocio. Fue expulsado inmediatamente, pero su antigua audiencia ahora sabía a dónde ir y The Noise se convirtió en una sensación de forma instantánea. Poco después, Joseph Cafe cerró definitivamente.
El reggaetón puertorriqueño comenzaba a sonar en The Noise y, si alguien te cuenta algo diferente, no conocen la historia.
DJ Negro
La primera ubicación de The Noise fue en un viejo y deteriorado edificio frente a La Perla. Con una capa de pintura negra y algunas bombillas de luz negra, el espacio en decadencia acogió a cientos de chavales en un área que la mayoría de la gente solía evitar. No importaba. A medida que el nuevo sonido de lo que se convertiría en reggaetón creció en popularidad, The Noise acaparó el mercado. El club se convirtió en la capital del perreo, ya que era el único lugar donde los jóvenes de San Juan bailaban al son de este sonido emergente.
Mantener el club abierto resultaba algo complicado. "Abrí The Noise con los permisos de otra persona, así que me lo cerraron después de un tiempo. Después lo volví a abrir y me dieron uno de los permisos, pero no la licencia para bebidas, así que tuve que cerrarlo de nuevo", nos explica Negro por teléfono desde San Juan. Pero también era cierto que era un hombre de recursos: no importaba la frecuencia con que se rechazaban sus solicitudes de licencias, siempre había otra persona dispuesta a firmar el siguiente.
DJ Negro eligió ver las barreras como oportunidades. El alto costo de contratar talento externo fue una oportunidad, por ejemplo, para que los aspirantes a cantantes locales se hicieran un nombre por sí mismos.
"Aquí no había cantantes, excepto Vico C, Rubén DJ y Lisa M. Y no, no había cantantes de reggaetón", explica Rodríguez. "En esa época solo había cantantes de reggaetón panameños, como Nando Boom o El General". Así que, cuando una canción del cantante panameño Pocho Pan llamó la atención de Negro, preguntó si alguien podía cubrirla en directo. Esto llevó al descubrimiento de Kid Power Posse, y lo que muchos (incluido el propio Negro) afirman ser el comienzo del reggaetón puertorriqueño.
Cantantes como Big Boy, Falo, Michael Immanuel, El Mexicano y Don Chezina fueron los primeros cantantes en salir de The Noise. "Grabábamos canciones para tocar en el club. La idea era tocarlos una y otra vez", dice Negro explicando su sistema para crear éxitos. "Si entrabas en el club y lo hacías bien, te hacías famoso. Así es como llenaría la discoteca sin tener que pagar una gran cantidad de dinero por un artista famoso".
Negro también comenzó a producir discos para el talento emergente de The Noise, pero "cuando cerré el segundo local, Playero sacó su primer CD, Playero 37, que incluía a muchos de los artistas que grababan en mi club. Nunca se me había ocurrido hacer un disco de recopilaciones. Fue entonces cuando decidí empezar a realizar compilaciones de los temas que sonaban en de The Noise".
La popularidad de los mixtapes y del club hizo de la marca un éxito instantáneo. "No había otro lugar en el que los jóvenes pudieran divertirse. Nosotros (The Noise) éramos los únicos, porque los clubes de aquí no permitían el reggaetón. Y menos aún después de que los mixtapes comenzaron a salir a la venta y el gobierno multara a la gente con 500 $ (420 €) por escucharlas", explica Negro. "Por eso lanzamos The Noise 3 como una recopilación totalmente limpia. Cuando el gobierno confiscó todos los CDs (debido a su contenido explícito), dejaron los nuestros en paz y vendimos mucho".
Ilustración de Gustavo Dao sobre Ivy Queen.

Ivy Queen

© Gustavo Dao

Una de las artistas clave que surgió de The Noise fue una joven llamada Martha Ivelisse Pesante Rodríguez.
"En aquella época no querían mujeres dentro del reggaetón. Había una en Prime Records, pero fracasó", nos cuenta Negro sobre una escena dominada por el género masculino. "Cuando me trajeron a Ivy Queen, recuerdo que no sabía cómo vestirse, pero cuando abrió la boca pensé: '¡Mierda! "¡Ella puede cantar!" Pero no tenía buenas canciones, hasta que empezó a cantar, 'Muchos quieren tumbarme, les digo mira no no no que no van a poder".
"Cuando le mostré la canción al resto de los chicos, todos enloquecieron y dijeron: ‘¿Quién es este tipo? Canta muy fuerte'. Así que le seguí el juego y le dije: "Espera a conocerlo". Cuando le dije que entrara no podían creerlo, y tuvieron que aceptarla porque era realmente buena".
Ivy Queen ganó popularidad gracias a las recopilaciones, pero Negro asegura que ella se hizo famosa por sus directos. "Una cosa era escucharla en un CD, y otra totalmente diferente cuando subía al escenario y luchaba contra la gente. Por eso el público la aceptó". Escucha The Noise Live y lo entenderás: Ivy Queen diezma completamente a su entonces marido, Gran Omar, en una batalla de mujeres contra hombres.
El tiempo pasaba, las cosas avanzaban y Negro se encontraba cada vez más ocupado con las tareas diarias de dirigir el club y distribuir CDs. Como resultado, dejó de hacer música y consiguió la ayuda de productores como Tony Touch, DJ Eric, DJ Nelson y otros. Con cada lanzamiento aumentaba su popularidad. .
Cuando The Noise realizó una gira por América Latina se encontraron con salas llenas y una prensa hostil. "Tuvimos que luchar contra la prensa para demostrar que esta música no era música de matones. Hay gente en The Noise que ni siquiera fumaba o bebía, pero les gustaba cantar. Al final nos aceptaron porque estábamos explotando y los jóvenes querían vernos".
De repente, todos los lugares querían tocar reggaetón. Tuve que cerrar.
DJ Negro
Aunque el reggaetón estaba a pocos años de romper en EE.UU., los grandes sellos estadounidenses se dieron cuenta. En 1997, Sony adquirió los derechos de las recopilaciones y firmó con DJ Negro un contrato de producción. Esto llevó a Negro a producir el debut en solitario de Ivy Queen, En Mi Imperio, y el lanzamiento de The Best Greatest Hits de The Noise, que alcanzó el número 8 en las listas de Billboard Latin Album Charts. La ascensión vertiginosa del reggaetón estaba a la vuelta de la esquina. Y con ello vino la caída del club.
En 2008, el reggaetón se había extendido desde los barrios donde comenzó y empezó a ocupar un mayor espacio en la cultura pop. Daddy Yankee, Ivy Queen e incluso Shakira llenaron las radios de Norteamérica con dembow. Los clubes que habían acogido a las altas esferas de la sociedad iniciaron su proceso de abrazar el perreo para estar al día en temas musicales.
"¿Qué sucede cuando los lugares ‘bonitos’ no tienen clientes y los lugares ‘malos’ (como The Noise) están llenos? Los lugares 'agradables' se dan cuenta de que no tienen clientela y empiezan a tocar nuestra música (reggaetón), pero pueden permitirse vender bebidas más baratas, entrada gratis...", recuerda Negro. "De repente, todos los lugares querían tocar reggaetón. Tuve que cerrar".
Antes de que se cerrara para siempre, The Noise acogió a la mayoría de los grandes del género. "Tego Calderón, Daddy Yankee y Nicky Jam cantaron por poco más de 250 € (300 dólares). Wisin y Yandel tocaron por 170 €  (200 dólares). Eran conocidos en las radios, pero no al mismo nivel que ahora. Eran grandes en Puerto Rico, pero todavía estaban un poco verdes", explica Negro.
Afirma que sería imposible reproducir The Noise como club en 2018. "Ahora es más fácil que un artista comience su carrera como profesional de manera online antes de que toque en un club. si actualmente quiero tocar una nueva canción, tiene que ser ya un éxito online, porque si la gente no la ha escuchado, despejarán la pista de baile. En esos tiempos escuchaban la canción en el club y querían una copia para ponerla en su coche. Ahora lo escuchan en su coche, o en su teléfono, y luego quieren oírlo en la discoteca".
La fachada rosada del 203 de la Calle Tanca refleja gran parte de la arquitectura de la época colonial que adorna las estrechas calles de San Juan. Los turistas navegan por estas sinuosas calles, y muchos seguramente se encuentran en el café de Fallo sin saber que están en el lugar de descanso final del santuario sagrado del reggaetón, The Noise.
Cuando The Noise abrió sus puertas en 1991, el reggaetón aún no había nacido. Los autobuses de Diablo Rojo de Panamá sonaban con reggae en español derivado del dancehall, y El General llenaba las emisoras de radio y las discotecas de todo Norteamérica con su contagiosa visión del género.
Los limitados recursos económicos de Puerto Rico obligaron a Rodríguez y The Noise a encontrar maneras creativas de sobrevivir. Forjaron una industria musical autosostenida dentro de los edificios que llamaron ‘hogar’, difundiendo el sonido del dembow tema a tema, CD a CD. Durante 16 años, DJ Negro mantuvo el centro neurálgico del reggaetón al hilo del perreo, siendo el anfitrión de una revolución en la tarima improvisada, sin importar los medios al límite de la legalidad que utilizó para mantenerlo abierto.