Mentalidad y el entrenamiento que hacen de Richard Ríos un volante completo
¿Cómo ha sido para ti la transición de jugar en Brasil a hacerlo ahora en una de las principales ligas de Europa?
El fútbol europeo es, sin duda, muy diferente al fútbol brasileño, que era al que yo estaba acostumbrado. Pero poco a poco, día a día, voy aprendiendo cosas nuevas. Soy un jugador y una persona a la que le gusta mucho aprender. Siempre trato de escuchar a quienes tienen algo bueno que aportar y pueden ayudarme a mejorar, y de hacerle caso a la gente correcta, no a los que solo están criticando.
¿Es difícil alejarse del lado negativo del fútbol, sobre todo ahora con todo el tema de las redes sociales?
Como jugador uno se acostumbra, pero puede ser duro para mi familia, que sí se puede sentir herida por algunos comentarios. Eso también hace parte del fútbol. Pasamos por esto todo el tiempo y por eso me mantengo alejado de las redes sociales. Me enfoco en las cosas buenas que me dice mi familia. Después de cada partido, mi papá me manda un mensaje, muchas veces diciéndome en qué podría mejorar o qué podría hacer mejor. Él quiere lo mejor para mí y me ayuda a crecer cada vez.
¿Te afecta perder un partido? ¿Cómo te repones mentalmente después de una derrota?
Puede ser complicado, depende del momento que estemos viviendo. A veces perdemos un partido después de mucho tiempo sin conocer la derrota y aun así duele. Pero no podemos quedarnos ahí, porque al otro día tenemos que volver a entrenar y corregir los errores que cometimos. Por eso, después de un partido me voy a la casa y vuelvo a ver el juego completo.
¿Eres muy autocrítico?
Sí, soy muy crítico, pero en gran parte es una crítica constructiva, porque veo lo que hice bien y en qué puedo mejorar. En 24 horas tienes que cambiar de mentalidad, porque hay que volver al trabajo. Por fortuna, creo que soy un jugador con la capacidad de olvidar los errores rápido y enfocarme en seguir mejorando.
¿Crees que esa mentalidad te ayuda a definirte como jugador?
Definitivamente me definiría como un jugador con mucha determinación, espíritu de lucha y un fuerte deseo de ganar siempre. Nunca doy por perdido un balón 50/50 y siempre quiero ganar los duelos. Mi mayor fortaleza es mi fuerza de voluntad. Cada día me levanto feliz por tener un día más de vida y con ganas de aprender un poco más. Y, por supuesto, siempre quiero ganar.
Además de esas ganas de triunfar, también se te reconoce por tu capacidad técnica. ¿De dónde crees que viene?
Se debe a que crecí en un barrio de Medellín donde el fútbol sala es muy reconocido. Jugué fútbol sala toda mi vida y eso se volvió una marca mía. Hay muchos momentos en los que no tienes mucho tiempo para pensar. Ahí es cuando me olvido de que estoy en una cancha grande y pienso como si estuviera en un espacio reducido, que es lo que pasa en el fútbol sala: jugar a uno o dos toques o sacar un regate, que es justo lo que aprendí de ahí.
Más sobre sus inicios en el fútbol sala
¿Hay aspectos de tu juego que aún estás intentando mejorar?
Sí, sobre todo en la zona de ataque, donde quiero mejorar mis pases. Eso es algo que he estado practicando bastante. Lo trabajo con el equipo, puliendo esos pases finales. Es muy importante para el equipo, porque casi todo el juego pasa por el medio. Así que es clave mejorar esa dinámica de pases.
¿En qué otros aspectos trabajas en los entrenamientos y cómo es una semana típica para ti?
Todos los días son bastante movidos. Me levanto temprano para ir a entrenar y arranco en el gimnasio antes de salir a la cancha. Después vuelvo al gimnasio para hacer recuperación. La nutrición y el descanso también son muy importantes. En la tarde paso un rato con mi preparador físico o con un fisioterapeuta. Las sesiones de entrenamiento en campo siempre son muy intensas, sobre todo en semana de partido. También me cuido mucho por fuera del club, porque creo que eso marca una gran diferencia.
Todo ese trabajo duro y dedicación te han llevado a ser titular en la Selección Colombia. ¿Qué sientes al ponerte la camiseta amarilla?
Es un momento que realmente no puedo explicar. Es algo con lo que siempre soñé de niño. Poder ponerme esa camiseta y disfrutar del momento es increíble, porque estoy representando a mis amigos, a mi familia y a millones de colombianos. Me llena de orgullo. Cada vez que me pongo esa camiseta, recuerdo al niño que soñaba con ser futbolista.
Ya cumpliste el sueño de ser futbolista profesional. ¿Hay algún otro sueño que te gustaría hacer realidad?
Tengo muchos sueños, de verdad. Ser campeón del mundo con Colombia y ser campeón con Benfica. Ayudarles a ganar un título es importante porque es un club que me abrió las puertas y al que le tengo mucho cariño. Me han ayudado bastante, así que me encantaría ayudarles a ganar trofeos. Hay otros sueños, pero prefiero guardármelos para mí. Cuando se hagan realidad, quizá ahí sí los cuente.