El Regreso de Aterciopelados

¡Alerta usurpadores! Los Aterciopelados volvieron

© Aterciopelados

A ocupar un lugar en la industria de la música, que si bien cambió y tomó otras alas, aquí en tierras de tanta revolución fake necesita lo que ellos representan como sus canciones sencillas a la pepa.

Está más que claro que cuando Aterciopelados dieron sus primeros pasos hace ya un cuarto de siglo esta espléndida porción de planeta llamada Colombia e inevitablemente propensa al autosabotaje, el saqueo y la corrupción in extremis; padecía básicamente de todos los mismos males que padece hoy, con la diferencia de que en aquel entonces la banda de Andrea Echeverri y Héctor Buitrago las volvían canciones que cualquiera podía tararear y aprenderse en un dos por tres convencido de que lo que escuchaba podía tener tanto de The Clash como de Las Hermanitas Calle.

Y sí. Quien creía que lo que escuchaba no era rock sino una música de arrabal más, estaba en lo cierto; como también lo estaban quienes llamaban a eso punk, ranchera, bolero, música llanera y tropical; rock mestizo o simplemente “rock alternativo”. Todos estaban en lo cierto a la final, que Aterciopelados con el paso de los años y el cariño de emisoras juveniles, de universidades, culturales, crossover y hasta de AM sonaron muchas de las canciones de sus cuatro álbumes entre 1993 y 1998.

Veinte años exactos después de esto, y de los ires y venires que en todo conlleva la historia de una banda que se formó cuando la industria de la música se trataba de vender discos compactos, hacer buenos videos para que MTV Latino los programara e ir de país en país, como cualquier visitador médico, atendiendo docenas de citas en medios y firmas de autógrafos; los Aterciopelados lanzan su nuevo álbum de estudio y lo hacen de nuevo bajo el ala de una multinacional.

¿Qué significa esto? Que tendrán en todo caso que seguir haciendo todas las tareas que ya conocen para que “Claroscura”, su nueva placa, llegue a buen puerto; y que si todas las cosas salen como tienen que salir pues Colombia y Latinoamérica podrán conectarse nuevamente y al unísono a través de su música, como ya pasó con otros discos suyos como “El Dorado” o “Caribe Atómico”. Y si no cree, reúna a un colombiano, a un mexicano, a un peruano, o a un chileno y hasta a un argentino, póngalos a cantar “Bolero falaz” o “Maligno” y verá que se la saben.

Volver a escribir y a pegar un “Bolero falaz” o un “Maligno” está como jodido, en todo caso, pero “Claroscura” tiene con qué y tiene canciones que de algún modo enlazan a Aterciopelados a sus orígenes, y a esa forma naif de decir verdades y sentar protestas; de llamar a las cosas por su nombre, ir a la pepa de los asuntos que más controversia aún nos causan y contar las cosas que incluso pasan entre Andrea Echeverri y Héctor Buitrago.

Y las cosas que pasan entre ellos en todo caso no son solamente la historia que comparten como la llave creativa de una de las bandas más relevantes de este país, sino también como personas que se han dedicado a otras cosas en la vida, que no necesariamente piensan igual, y que así como han sido cómplices también son antagonistas y luego han tenido la capacidad de poner todo esto en medio de una canción que luego cualquier día uno ve tararear a una persona del común entre un TransMilenio atestado de gente.

Quizás, de eso, se trata “Play”, el tema -junto a Anita Tijoux, una de las más certeras referencias del rap chileno- con el que se estrena este nuevo disco y esta nueva era de la banda ícono de Bogotá, producido por el argentino Cachorro López, un enfermo de la música, como él mismo se describe, que jugó al rugby y pintaba para estudiante de economía o derecho cuando el llamado “Álbum Blanco” de The Beatles llegó a sus manos hace un montón de años y le cambió la vida. A él, valga decirlo, y con el paso de los años a todo el rock latinoamericano y a los Aterciopelados.

Este es el estreno oficial de “Play”, canción que debuta con un video realizado, en las faldas de la ciudad de Medellín, por 36 grados, bajo la dirección de Paloma Valencia.