Kayak
Dane Jackson, el hombre que practica el kayak por las mayores cascadas
Dane Jackson es un kayakista extremo. En su nueva aventura se enfrentó a cinco monstruos de agua en siete días. Hablamos con él para saber cómo lo hace.
Dar tumbos sobre aguas bravas es el día a día del kayakista Dane Jackson quien acaba de enfrentarse a cinco enormes cascadas en una semana. Si te has preguntado qué es lo que se siente al remar hacia el vacío en una catarata gigantesca, este atleta es la persona ideal para responder a la pregunta.
En su nueva aventura, en el paraíso para el kayak que es el noroeste del Pacífico en Estados Unidos, se enfrentó en una semana a algunas de las mayores cascadas del mundo. Solo hubo un día en el que no se arrojó al vacío. La lista de cataratas es la siguiente: Tokatee Falls (20 m), Outlet Falls (21.5 m), Money Drop Falls (18 m), Bridal Veil Falls (24.5 m) y la famosa Abiqua Falls (27.5 m). “Fue una semana bastante entretenida”, dijo Jackson.
Jackson nos cuenta cómo salió todo y por qué se enfrenta a estos enormes y turbulentos monstruos líquidos.
¿Por qué fue especial ese viaje?
Fue una gran mezcla pues había retos clásicos y otros nuevos. Una de las cosas más difíciles fue tirarme por las Cataratas Tokatee, es muy complicado llegar hasta ellas y allí con frecuencia la gente se queda hundida.
Toda la experiencia: moverme con el equipo de personas que me acompañaba, planear hasta el último detalle, la tensión, la maravillosa sensación cuando nos tirábamos por una catarata y el experimento salía bien… Todo eso hizo que la semana fuese fantástica.
¿Qué cascada te dio el mayor chute de adrenalina y por qué?
Me entusiasmó saltar por Bridal Veil Falls, porque es una secuencia que es muy difícil de hacer bien. Ahí ha habido gente que se ha hecho mucho daño, así que estaba muy feliz por haberlo logrado. Creo que para mí ha bastado con una vez…
Nos tiramos por segunda vez por las Cataratas Abiqua y fue una manera perfecta de terminar una semana loca. Tener un equipo genial y que todo el mundo lograra unas líneas buenas en aquel lugar mágico fue el punto álgido de la aventura.
¿Salió algo mal?
No, nada. Al hacer tantos saltos en un espacio de tiempo tan corto siempre esperas una mala línea o una lesión, pero logré las mejores líneas, no se rompió ningún remo ni kayak. A excepción de un codo dolorido, todo fue perfecto.
¿Cuál fue el mejor momento?
Salir de Abiqua ileso fue algo maravilloso. La caída es perfecta pero enorme. Es una de esas cascadas en las que no quieres que haya ningún problema.
¿Por qué te lanzas por las cascadas?
Tirarme por una catarata es una de las mejores experiencias de mi vida, pero es algo muy arriesgado. Hay tantas cosas que tienen que ir bien... Debes hacer un montón de movimientos en un espacio muy reducido de tiempo. A veces al llegar abajo pueden ocurrir cosas raras.
Decidir si tienes la confianza suficiente para tirarte por una cascada y si merece la pena arriesgarte a que salga mal… todo esto es un proceso brutal. Sin embargo, me permite estar en paz con lo que finalmente ocurra. La sensación es maravillosa.
¿Cuándo empezaste?
Con dos años comencé a practicar el kayak y cuando tenía cinco años me tiré por mi primera cascada, una caída de tres metros en una presa en Maryland, EE.UU. Luego fui aprendiendo la técnica poco a poco, tanto las buenas líneas como los errores.
¿Cuál es el mayor salto que has hecho?
He hecho cuatro saltos de más de 30 metros. El mayor fue en las Cataratas Encanto en México, una caída de 40 metros que además era la primera vez que se lograba. La última ha sido Alexandra Falls en Canadá, que tiene unos 33 metros…
3 minutos
Dane Jackson se tira por unas cataratas en México
Mira cómo Dane Jackson se enfrenta a enormes cascadas y aguas bravas en México.
¿Cómo es la técnica?
Los primeros segundos son determinantes. Tienes que hacerlo todo bien sobre el labio y esperar al último momento para tirar o meter el remo
Trato de controlar el ángulo durante el mayor tiempo posible y luego me agacho. Si te adelantas en los movimientos puedes desequilibrar el kayak por lo que es posible que se levante o se vaya hacia un lado.
¿Cómo inspeccionas una catarata antes de tirarte por ella?
Lo primero que observamos es el labio porque si ves que no puedes lograr el ángulo que quieres, entonces no tiene sentido seguir mirando.
En la base hay que comprobar si hay piscinas grandes, porque puede que sean profundas. Si no hay poca agua es necesario asegurarse de que no existen rocas, cuevas u obstáculos escondidos.
¿Cómo decides si tirarte o no?
Da igual si otras personas lo han hecho antes, porque cada uno tiene un nivel de confianza. Tienes que sentirte seguro.
Abajo siempre hay al menos una persona en un bote. Si hay posibilidad de que se pierda el conocimiento, entonces puede que haya hasta cinco personas dispuestas a socorrerte.
Antes de tirarte tienes que estar seguro de que los equipos de rescate están en la posición que tú quieres, pues esto te da la confianza suficiente para arriesgarte al máximo.
¿Qué sientes cuando remas hacia una catarata gigantesca?
Estás muy nervioso. Hay 100 posibilidades que me pasan por la cabeza, intento concentrarme al máximo. Una vez que he pasado el punto de no retorno y me acerco al labio, todo se queda un poco como en blanco.
Cuando empiezas a caer sobre el labio es uno de los momentos de mayor calma, es algo surrealista. Te quedas mirando fijamente la caída y fijas el ángulo.
Es casi como si me quedase en trance y mi cuerpo tomase el mando. Antes hacía un montón de planes pero me he ido dado cuenta de que casi nunca los cumplo, pues mi cuerpo reacciona de forma natural si hay algo que va mal.
En los últimos años me he concentrado en la posición que adopto al llegar al labio, a partir de ahí mi instinto es el que toma el mando. Entonces no hay mucho que me pase por la cabeza, simplemente me quedo mirando a la caída.
¿Alguna vez has tenido problemas?
Sí, una vez. Tenía 14 años y estaba en Terranova. Me salí de la línea en una caída de seis metros y aterricé en un lugar donde había muy poca agua. Salí despedido del kayak y estuve dando vueltas durante casi un minuto.
Empecé a perder el conocimiento pero pude recuperarme. No fue una experiencia muy divertida. Abajo había un equipo de seguridad y también estaba mi padre. Aquello me impresionó mucho pero seguí tirándome por las cataratas.
¿Qué consejos darías a quien quiera empezar?
Ve a una caída donde te sientas cómodo, practica tu postura y la posición en el labio antes de pasar a otro nivel. Así aprenderás sin estresarte.
Cuando empiezas a pasar de ciertas alturas todo cambia en lo que se refiere al tiempo y a la posibilidad de cometer errores. Tienes que tener la confianza de que vas a lograr la línea adecuada.
Aprender a mantener agarrado tu remo. Hay multitud de cataratas en las que puedes soltar el remo pero hay otras es las que es vital remar cuando llegas abajo.
Hay muchos kayakistas que no saben cómo usar el remo en la cascada. Es algo que no han practicado y cuando llega el momento se ponen nerviosos, lo que no ayuda a mantener la línea escogida.
Por último, nunca saltes simplemente porque lo ha hecho alguien antes o porque es una catarata “fácil”. La caída puede ser mucho mayor de lo que hayas hecho antes. Practica con cascadas más pequeñas y luego enfréntate a la grande cuando te sientas preparado.