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Skateboard

El viaje a través de Uzbekistán continúa por Nukus

Rob Wootton, Vladik Scholz, Pasha Kuznetsov y Ethan Loy se adentran en el interior de Uzbekistán durante este viaje de skate a Samarcanda.
Por Kirill Korobkov
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Una vez que habíamos filmado los vídeos de skate en Tashkent, dejamos atrás la capital, nos subimos en un tren y pusimos rumbo al oeste.
Los trenes de la época soviética son agradables, en cada compartimento hay cuatro camas y una mesa en el medio, el ambiente es como el de un club social. Al no haber cobertura para el móvil, los viajes son todavía más divertidos. Nuestro grupo estaba formado por los estadounidenses Ethan Loy y Rob Wootton, el ruso Pasha Kuznetsov y Vladik Scholz que, aunque nació en Bielorrusia, vive en Alemania. Nuestro objetivo era la ciudad de Nukus.
Todos llevábamos algo de comer. Algunos un poco de pasta, otros queso y jamón para hacer sándwiches. Pasha tenía unas pocas salchichas de caballo. Cada par de horas se paraba el tren, a veces teníamos tiempo para caminar por la plataforma o incluso patinar durante unos pocos minutos. Llegamos a coger los monopatines incluso por la noche, creo que fue en la estación de Uchquduq, pero podría estar equivocado.
Tras una noche de descanso en el tren, a la tarde siguiente llegamos a Nukus.
Nukus es la ciudad más grande de Karakalpakistán. Si se nos permite la lección de geografía, tenemos que explicar de Karakalpakistán es una república autónoma dentro de Uzbekistán. Por otro lado, la etnia karakalpaka es un poco diferente a la de los uzbekos.
Uno de los pueblos que componen Uzbekistán es la etnia karakalpaka y cuenta con su propia república. Ambas fueron naciones vecinas durante siglos, por lo general la etnia karakalpaka ha llevado más una vida nómada. Karakalpaka significa literalmente sombrero negro, así que la nación ha adoptado el nombre de esa prenda tradicional.
Por supuesto, todo esto lo aprendimos allí, in situ. Esto es una de las maravillas de viajar, descubres lugares y aprendes cosas que hasta ese momento desconocías.
En lo que se refiere a patinar, Nukus fue como un lienzo en blanco. No hay ninguna escena local y estoy seguro de que nadie había patinado allí de verdad antes que nosotros. No teníamos guías o mapas específicos para que nos mostrasen los ‘spots’, por lo que tiramos de instinto e incluso de suerte. Cuando veas el vídeo podrás juzgar el resultado. Pensamos que aprovechamos bastante bien los dos días que estuvimos en la ciudad.
La mayoría de los lugares que encontramos para patinar estaban alrededor del Museo de Arte de Nukus. Un sitio que merece algo más que una mención, no en vano es conocido como ‘el Louvre de Uzbekistán’. A pesar de que no le hicimos mucho caso, por lo visto atesora una de las mejores colecciones de arte de Asia. ¡Ojalá todo el grupo lo hubiese visitado!
Hay que tener en cuenta que, a pesar de que viajamos a algunos de los lugares más impresionantes del mundo, a menudo el patinar absorbe tanto nuestro tiempo que no podemos visitar los sitios que nos habría gustado conocer. De todas maneras, damos las gracias por haber podido estar allí. Si regreso alguna vez a Nukus, probablemente visitaré el museo de arte.
Si ves un libro sobre Uzbekistán, la mayoría de sus páginas estarán dedicadas a las ciudades de Jiva, Bujará y Samarcanda. Metrópolis especiales que se habían convertido en nuestro próximo objetivo.