El skate se practica en todo el mundo. Hoy podemos ver skaters en cualquier lado. Es una actividad bastante económica y, sobre todo, muy divertida. Basta con tener una tabla con cuatro ruedas y una superficie más o menos lisa y... ¡qué empiece la fiesta!
Da igual la parte del mundo en la que estés: Mongolia, Groenlandia, el desierto de Namibia o perdido en una isla exótica, puede que acabes disfrutando de alguna de las mejores sesiones de tu vida. No te decimos que el sitio sea perfecto, pero tendrás la oportunidad de compartir tu experiencia con los skaters locales.
Aquí tienes una selección de los skateparks más inesperados del globo. Pensamos que te ayudará a reforzar la regla número uno de nuestro deporte: ¡ve a todos lados con tu monopatín!
Namibia: un mini ramp en el desierto
Namibia se encuentra encima de Sudáfrica. Desde luego, no es el típico país al que se va a patinar, pues se trata de una nación cubierta por los desiertos de Namib y Kalahari. Por supuesto, hay spots adecuados en las ciudades, pero lo más increíble es este pequeño ramp que ha sido construido en el desierto.
Kirguistán: un tobogán gigante
Durante nuestro viaje Children Of The Sun a Kirguistán, terminamos por accidente en un patio de juegos para niños en medio de un popular barrio de la ciudad de Osh. Entre columpios y toboganes nos encontramos con este ramp, aunque no estamos seguros de si los niños sabían qué hacer con ello. ¡Antes de ver a Maxim Kruglov y a sus amigos patinando sobre ella la habían usado como tobogán!
Las Maldivas: paraíso del DIY
Las Maldivas son sinónimo de playas con blanca arena, buceo en aguas cristalinas y surfear con unas olas perfectas. En Malé, la capital, la densidad de población es una de las mayores del planeta. La vida es un poco diferente a lo que vemos en las postales. A pesar de la poca tierra disponible, los skaters construyeron un spot en la playa, el bowl Raalhugandu. ¡Sí, allí también están locos por los monopatines!
Spitsbergen: la gran escapada al norte
Seamos sinceros, no hay muchas posibilidades de que acabes en la isla de Spitsbergen, pero nunca se sabe. Si por alguna razón la vida te lleva a este archipiélago noruego, entre el Océano Ártico y el Mar de Groenlandia, te aconsejamos que lleves el monopatín.
Rangún: cemento en el Sudeste Asiático
El park se terminó en diciembre de 2015 y se encuentra en la antigua capital de Myanmar. Fue realizado por The Community Collective, una asociación que promueve el skate y construye spots para su uso en sitios deprimidos. El park es muy divertido y siempre da buenas vibraciones. Permanece atento pues en el futuro te daremos más noticias sobre Myanmar.
La Laguna Apoyo: naturaleza, yoga y skate
Este sitio se llama Apoyo Lodge, y sólo se puede acceder en 4x4 a través de la Laguna Apoyo, una reserva natural en el oeste de Nicaragua. No es el típico spot para hacer skate pero si Chico Brenes te lleva allí, ¡más vale que lleves el monopatín en tu equipaje!
Skatepark Pura Pura: una sesión a gran altura
El Skatepark Pura Pura de La Paz, Bolivia, es una otra obra de arte creada por el equipo de Community Collective. No menos de 110 skaters y trabajadores echaron una mano para construir esta bestia que se encuentra a 3.600 metros sobre el nivel del mar. No es nada fácil acostumbrarse a esta altura pero no queda más remedio.
Ulán Bator: skate en la estepa de Mongolia
Este skatepark ya no existe pero, cuando el equipo de Carhartt fue a una misión en Mongolia en 2004, todo el mundo quedó impresionado por la foto de un park gigantesco en medio de esta megalópolis. ¿Quién pensaría que habría un skatepark en el corazón de Mongolia? Esta es una de las grandezas de nuestro deporte, basta con que el suelo sea lo suficientemente liso para intentar rodar encima.
Donegal: skate en la parte más occidental de Europa
Donegal está en la zona noroeste de Irlanda, ir allí es como hacer un viaje atrás en el tiempo. Las ovejas causan atascos entre los automóviles y el aire huele a hierba recién cortada. En algún lugar de esta tierra misteriosa el artista y skater Ade Newton construyó este peligroso bowl. Ade tuvo la gentileza de invitarnos a probarlo cuando viajábamos por allí. Luego el dublinés Keith Walsh terminó la sesión en el techo de una cabaña.