Bam Margera, retorno al skate
© Thomas Winkle
Skate

Bam Margera: ascensión, caída y retorno al skate

El famoso showman de Jackass llegó a vender más tablas de skate que Tony Hawk, perdió a su mejor amigo en un accidente, se dio a la bebida y ahora -recuperado- ha vuelto a patinar.
Por Marc Fontrodona
6 minutos de lecturaPublished on
Un 28 de septiembre de 1979 nacía en West Chester (Pensilvania, Estados Unidos) Brandon Cole Margera, más conocido como “Bam” Margera por el apodo que le puso su abuelo a los 3 años, cuando acostumbraba a correr y golpearse con las paredes (‘bam!’).
Resumiendo su infancia y adolescencia, se puede decir que el hijo de April y Phil Margera creció hasta superar el 1,70 y empezó a cogerle el gustillo al skate, como sus amigos, con quienes inició una serie de vídeos llamada CKY que gustaron a la MTV y a la postre se acabarían convirtiendo en el famoso ‘Jackass’ en los 2000.
Por aquel entonces, Bam Margera ya era mayor de edad en su país y una promesa del skate cuyas bromas con sus amigos en Jackass (saltar de cabeza a un contenedor o quedar colgado de un árbol por los calzoncillos) triunfaban en televisión y tanto él como Johnny Knoxville y Steve-O se puede decir que se convirtieron en los más populares, aunque en el caso de Bam también se le puede añadir que era el más predispuesto a que se grabara su vida (hasta su boda, por ejemplo).
Bam Margera en España, tras su retorno al skate

Bam Margera en España, tras su retorno al skate

© Thomas Winkle

Lo tenía 'todo'

Todo iba ‘sobre ruedas’, nunca mejor dicho. Entre que le tiraban a un foso lleno de sus temidas serpientes, una fan se comía su vómito o se popularizaba su tatuaje de un Heartagram -como tres anécdotas destacables de una vida basada en las locuras- su carrera en el skate también progresaba.
Entre sus logros con el patín destacan que a pesar de ser un skater callejero es uno de los pocos que ha conseguido hacerse un loop, así como llegar a ser un Pro de Element. Tanta era su fama que vendía tablas y zapatillas como churros. De hecho, llegó a cobrar hasta 40.000 dólares al mes por las ventas de su Pro Model con Element, lo que significa que vendía unas 12.000 tablas de skate, superando las 10.000-11.000 del skater más popular de todos los tiempos, Tony Hawk.
A eso hay que añadirle un sueldo mensualy pagos esporádicos por las ventas de su zapatilla Adio de por ejemplo 377.000 dólares, tal y como cuenta en una entrevista en Jenkem Magazine. Así, podía permitirse el lujo de cobrar y entrar en un concesionario a comprarse un Lamborghini Murciélago descapotable de color morado e irse a competir en las carreras de coches Gumball; o vivir en el ‘Castillo de Bam’, una parcela de 57.000 metros cuadrados con skatepark, por supuesto.
Pero no solo eso, sino que en un Tampa Pro (o Am, no lo tiene claro), conoció a Tony Hawk y le pidió ir con él de gira. Este le dijo que sí y allí empezó una fuerte amistad que le permitió salir hasta en la portada del videojuego Tony Hawk’s Pro Skater y cobrar un dinero que le serviría para comprarse ni más ni menos que un Ferrari Modena.
Dicen que de pequeño había dicho que quería llegar a ser Pro de skate, patinar con Tony Hawk y tener un Ferrari. Lo tenía todo.

Empieza la caída

Tanto era su éxito que en MTV le dieron hasta su propio programa, Viva la Bam. Lo que ocurre es que precisamente la televisión y la dedicación que requería le acabarían alejando del patín. Por un lado, porque algunos criticaron la forma que tenía de usar el skate en sus bromas, siempre enfocadas a los golpes o incluso llegando a quemar su mini ramp, aunque eso sea subjetivo. Por otro, tal y como él mismo reconoce, porque de patinar 5 horas diarias iría bajando a 4, 3, 2, 1... y llegaría a dejar de patinar, absorbido al 100% por la televisión.
Lo peor, sin embargo, estaba por llegar. Bam Margera lo tenía todo y lo único que no se imaginaba es que la vida le podía arrebatar lo más preciado: su mejor amigo Ryan Dunn, también miembro de Jackass, que en 2011 murió al estampar su coche contra un árbol mientras conducía borracho y a gran velocidad.
El vídeo en el que Bam Margera habla de ello, llorando, es muy duro y un presagio de lo que estaba por llegar, que fue su caída en popularidad y la adicción al alcohol. Años más tarde haría intentos de recuperarse, pero hechos como la muerte de su tío ‘Don Vito’ Margera (víctima recurrente de sus bromas) por alcoholismo no le ayudarían en el proceso.

La esperada recuperación

Finalmente, en 2016 hizo su aparición en el programa de ayuda de televisión Family Therapy with Dr. Jenn, donde llegó a reconocer que durante esta dura etapa había deseado morir. Como razones para intentar hacer un ‘show’ de su recuperación, Bam explica que si normalmente hay que pagar grandes fortunas para conseguirlo, aquí era él precisamente quien cobraba y al mismo tiempo luchaba por aquello que quería.
Ya sobrio, decidió abandonar los Estados Unidos para volver a hacer aquello que tanto le gustaba: patinar. Sabía que en su país, con su aumento de peso y aspecto desmejorado, todo serían cámaras y no tenía ninguna intención de que así fuera. Curiosamente, eligió España como destino.
Aquí estuvo patinando en la mini ramp de Roberto Alemañ y viajando por el país en sitios tan distintos como La Iglesia Skate, Elche, Málaga o Murcia, entre otras zonas. Obviamente no faltó Barcelona, donde cuenta como anécdota que se compró su primera tabla de skate en 20 años –una Madars Apse de Element, por supuesto- y donde se reunió con el prestigioso filmer y fotógrafo Thomas Winkle, con quien estuvo grabando todo este tiempo.
Hoy en día, Bam Margera afirma feliz que patina por diversión, que se centra especialmente en las transiciones porque las caídas cercanas a los 40 duelen más y colabora con Tony Hawk Foundation fomentando los hábitos saludables en los niños. Ah, y vuelve a formar parte de Element.
Además, disfruta del engorile que le generan los vídeos de GX1000, se motiva viendo vídeos creativos de Chris Haslam o Daewon Song y alucina viendo los trucos tochos de Chris Joslin. Y tiene una cosa clara: beber y patinar es una mala combinación.
¡Por una feliz vuelta y muchos años de patín y engorile, Bam!