Casco Specialized antes de recibir la presión de una prensa hidráulica
© YouTube
MTB

Prensa hidráulica: casco MTB vs otros tipos de cascos

Hydraulic Press Channel publica un vídeo en el que compara el aguante de un casco Specialized con uno barato, uno de moto o uno militar.
Por Marc Fontrodona
2 minutos de lecturaPublicado el
La receta del éxito de Hydraulic Press Channel es muy 'sencilla'. Cogen cualquier objeto y lo someten a la presión de una prensa hidráulica para ver qué resistencia tiene o cómo se rompe a cámara lenta. Así han conseguido más de dos millones de suscriptores.
En uno de sus últimos vídeos, que ya acumula casi 7 millones de reproducciones, el protagonista es un casco de MTB. Concretamente, el Specialized Ambush, que ya especifican que patrocina el experimento (y que no sería por tanto un experimento muy 'científico'). Y lo comparan con otros tipos de cascos.
Si no quieres spoilers, aquí tienes el vídeo y más abajo el minuto exacto de cada prueba y los resultados.

Cascos MTB

El casco para ciclistas Specialized Ambush es el primero (0:45) en someterse a la presión de la prensa hidráulica y acabar sometido a su fuerza. Lo hace más o menos cuando la fuerza es de 1500kg (el equivalente a un coche pequeño), una presión que podría aguantar el casco pero seguramente el cuello no. De hecho, el cómo acaba la lechuga que hace de cabeza nos puede dar una idea de cómo acabaríamos sometidos a esa presión.
El segundo en entrar en escena es un casco de MTB del supermercado (3:30). El más barato que encuentran en Hydraulic Press Channel. La diferencia es que sobre los 800 kilos ya empieza a romperse.

Cascos de moto

Tras los cascos de Mountain Bike vienen los cascos de moto. Primero uno con 10 años de antigüedad (4:40) para comprobar que el paso del tiempo afecta en los cascos. Con 'tan solo' 300 kilos ya se rompe.
También prueban con casco nuevo de moto (4:40) que si bien pierde la forma antes, aguanta sin romperse un poco más que el anterior.

Cascos militares

Dos tipos de cascos militares (7:30) 'ganan' la prueba de resistencia, aguantando miles de kilos de presión. Eso sí, convierten la prensa hidráulica en un fantástico exprimidor de lechuga y el taller donde se realiza el experimento acaba con zumito por todas partes.