Ahora, con todo en juego, la cuestión es quién tiene la estrategia para superar sus límites en estos saltos finales. La compacta temporada 2025 ya ha deparado sorpresas: nombres inesperados han subido al podio en El Nido y Polignano a Mare, el pluricampeón Gary Hunt ha protagonizado un célebre regreso, Rhiannan Iffland se ha visto sometida a la presión de las novatas de las Series Mundiales, y la ausencia de algunas de las mayores fuerzas de este deporte ha dejado el campo muy abierto. ¿Cómo encontrarán los aspirantes al título el punto óptimo entre riesgo y recompensa, justo cuando más hay en juego?
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Lo que está en juego
El éxito exige un riesgo calculado, y las mayores recompensas sólo pueden obtenerse cuando los atletas van al límite, aumentando el grado de dificultad y confiando en la precisión, la fuerza y el control para proteger sus cuerpos. Una maniobra mal calculada puede hacer retroceder a un competidor o, en casos extremos, provocar una lesión, mientras que un clavado perfectamente ejecutado puede llevarle directamente a la lucha por el podio.
Este deporte es una batalla constante entre riesgo y recompensa, en la que la gestión de las exigencias físicas y la adaptación al entorno forman parte del reto tanto como la búsqueda de la victoria.
Durante toda la temporada, los atletas se han visto obligados a adaptarse rápidamente, basándose en la experiencia y la preparación para navegar en un calendario que no deja margen para el error. Y ahora, con dos paradas consecutivas en septiembre y el trofeo King Kahekili 2025 en juego, la temporada se precipita hacia un agotador final, que deja poco tiempo para la recuperación o la experimentación.
Todo está en juego: los clavadistas buscarán un equilibrio perfecto entre estrategia y habilidad, en el que cada clavado forme parte de un plan de juego cuidadosamente estudiado, realizado con una concentración mental óptima bajo presión y una ejecución impecable.
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La temporada hasta ahora
De una parada a otra pueden cambiar muchas cosas en la clasificación, pero son los líderes experimentados los que han mantenido la línea hasta ahora. En la competición masculina, es el GOAT (mejor de todos los tiempos) Gary Hunt, de vuelta a la competición, quien se mantiene actualmente al frente de la clasificación. En su 16ª temporada en el Cliff Diving, con 102 salidas a sus espaldas y nada menos que 10 títulos de campeón, el extenso palmarés de Hunt ha entrado en juego al conquistar los retos del escarpado paraíso de El Nido (Filipinas) en abril, y las impredecibles y racheadas condiciones a las que se enfrentaron los participantes en Polignano a Mare (Italia) en junio.
Y en la competición femenina, la ocho veces campeona de las Series Mundiales, la australiana Rhiannan Iffland, sigue marcando el ritmo, con una dominante ventaja en el ecuador de la temporada. La persiguen nombres en alza como la canadiense Simone Leathead, la estadounidense Kaylea Arnett y la ucraniana Nelli Chukanivska, que está causando sensación en su primer año como clavadista permanente.
Nelli Chukanivska forma parte de la nueva generación de clavadistas
© Dean Treml/Red Bull Content Pool
Pero la estrella canadiense Molly Carlson, la más feroz contrincante de Iffland en las últimas temporadas, aún no ha encontrado su ritmo en el comprimido e implacable calendario de 2025. Una racha de lesiones desde el año pasado, y un costoso paso en falso en Italia, han puesto de relieve una dura verdad de este deporte: ni siquiera los mejores pueden escapar a los estrechos márgenes de los clavados.
La presión es palpable esta temporada; incluso los atletas con años de éxito en el podio han sentido la tensión, ya que un puñado de errores menores -y ocasionalmente mayores- ya han sacudido la clasificación. 2025 ha sido un ejemplo de que en un deporte tan extremo como el cliff diving, sólo a través de una preparación incesante, equilibrando riesgo y recompensa, pueden los clavadistas recuperarse. Sobre todo cuando las cosas no salen según lo previsto...
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Por qué la preparación es clave
Nadie entiende mejor ese delicado equilibrio que Carlson, cuya posición actual en la zona media de la clasificación de las Series Mundiales es testimonio de las dificultades de las dos exigentes paradas vividas hasta el momento.
A principios de este verano, tras una sesión de entrenamiento durante la escala italiana, la clavadista canadiense compartió imágenes de lo que llamó “una de mis pesadillas hecha realidad”, un resbalón desde la plataforma de 21 metros, que la hizo caer hacia el agitado mar Adriático.
Aunque Carlson salió ilesa, fue un duro recordatorio de cuánta precisión, habilidad y experiencia exigen las Series Mundiales, a las que sólo se puede acceder por invitación. Los competidores de Red Bull Cliff Diving pueden entrar en el agua con los pies por delante a velocidades de hasta 85 km/h, absorbiendo impactos de hasta 10 G, fuerzas que abrumarían a cualquiera sin unos reflejos afinados tras años de entrenamiento.
En el caso de Carlson, su intenso régimen de entrenamiento y sus miles de horas en la piscina significaron que en los tres segundos de tiempo aéreo entre la plataforma y las olas de abajo, la memoria muscular y el instinto de la joven de 26 años entraron en acción sin pensárselo dos veces.
También fue una recuperación intuitiva de libro de texto que demostró por qué el entrenamiento incesante es tan importante. Se adaptó instintivamente al despegue mal medido, maniobrando con seguridad y minimizando el impacto sobre su cuerpo en la entrada. El regreso de Carlson a la plataforma estuvo marcado por pasos medidos, rutinas ensayadas y el apoyo de un equipo experimentado, lo que garantizó que la fundadora de Brave Gang pudiera recuperar la confianza en sí misma tras el momento de infarto.
Tras sufrir las consecuencias de un error de cálculo que puede afectar tanto al cuerpo como a la confianza, muchos deportistas recurren a psicólogos deportivos para restablecer la confianza, recuperar la compostura y la seguridad en sí mismos para volver a competir al más alto nivel.
En el cliff diving, la atención del competidor debe estar siempre centrada: los clavadistas trabajan sin descanso para mantener la agudeza mental y la preparación física a fin de reducir enormemente las posibilidades de lesión antes de que se produzcan.
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Un paso por delante
“Como clavadistas profesionales, sin duda nos esforzamos al máximo para evitar lesiones; somos muy meticulosos con lo que hacemos”, explica Carlson. "Entrenamos más de 20 horas a la semana, nos preparamos físicamente en el gimnasio y fuera de la plataforma. Trabajamos muchas técnicas de preparación para que, cuando subamos a la plataforma, estemos preparados física y mentalmente al cien por cien".
"Estoy súper orgullosa de mí misma por saber qué hacer después de ese error de medición en Italia -o ‘resbalón’, como lo llaman algunos- y saber que podía ajustar mi cuerpo en situaciones intensas es realmente emocionante para mí", afirma Carlson, recordando el incidente, y siguiendo sus publicaciones en Instagram sobre los implacables preparativos entre bastidores para competir en el deporte extremo más antiguo del mundo.
En los momentos graves y aterradores, nuestros cuerpos están realmente preparados para esas situaciones difíciles.
“Durante los momentos graves y aterradores, nuestros cuerpos están realmente preparados para esas situaciones difíciles, pero al final del día, las cosas pueden salir mal, y de hecho salen mal, pero estamos haciendo todo lo posible para evitarlo, gracias a todo nuestro entrenamiento”.
En un deporte que pone a prueba incluso a los atletas de élite, la experiencia de Carlson es un ejemplo perfecto de cómo la preparación, y su consiguiente intuición, es una parte importante de una red de seguridad más amplia en las Series Mundiales.
Mientras los aficionados disfrutan de la acción aérea cargada de adrenalina, entre bastidores cada clavado se produce en un entorno estrictamente controlado. Aunque no es frecuente que los clavadistas sufran lesiones importantes, siempre hay un amplio equipo de personal médico in situ, incluidos médicos y paramédicos equipados para para tratar lesiones de columna, cabeza o traumatismos.
Se construyen sólidas plataformas con estrictas especificaciones, se comprueba constantemente la profundidad del agua y se supervisan las condiciones en todo momento. Los equipos de seguridad están preparados desde el primer salto de calentamiento desde la plataforma hasta el último clavado del día, con buzos de seguridad y embarcaciones preparadas en la zona de aterrizaje, por lo demás libre de obstáculos.
Situados estratégicamente en el agua, los buzos de seguridad se moverán al instante en el momento en que un clavadista rompa la superficie del agua. Y cuando se atraviesa el agua con fuerzas de hasta 10 G, hasta el más mínimo error de cálculo puede causar estragos, por lo que cada atleta es evaluado visualmente de inmediato en el momento en que entra en el agua para garantizar que está seguro y libre de lesiones. De este modo, los participantes pueden concentrarse plenamente en su rendimiento, sabiendo que se han tomado todas las precauciones de seguridad posibles.
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Sólo con invitación
Lanzándose desde una plataforma equivalente a un edificio de ocho plantas, los clavadistas golpean el agua con una fuerza brutal. Similar a la que se experimenta durante un accidente de coche. En aguas más frías, ese impacto es aún más fuerte. Años de trabajo de fuerza, acondicionamiento y reflejos rápidos como el rayo permiten a los atletas enfrentarse continuamente a estas fuerzas durante todo el régimen de entrenamiento y un exigente calendario de competiciones.
Esta resistencia y ventaja es la razón por la que las Series Mundiales de Red Bull Cliff Diving son exclusivamente por invitación. Cada clavadista de la gira, ya sea permanente o wildcard, se ha ganado su puesto a través de años de entrenamiento, progresión y competición. Conseguir esa llamada es unirse a un círculo de élite en el que se confía para rendir al más alto nivel de riesgo y recompensa.
Y los retos no acaban con la altura y las velocidades soportadas en este deporte. A diferencia del mundo controlado del pool diving, los clavadistas se enfrentan cara a cara con los elementos. En un momento las condiciones son tranquilas, y al siguiente una ráfaga azota la plataforma o el oleaje agita la zona de entrada en el agua. Ya sea saltando desde un escarpado acantilado en El Nido o desde una plataforma construida expresamente en Boston, los atletas tienen que adaptarse a las condiciones ambientales en tiempo real, a veces incluso en pleno vuelo. Esa capacidad de adaptación bajo presión es lo que separa a los mejores del resto.
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Anticiparse, adaptarse, ajustarse
Para Gary Hunt, el clavadista más condecorado del mundo y uno de los primeros pioneros que elevó el techo de este deporte, esa capacidad de adaptación proviene del control y la confianza en uno mismo. “Tengo que admitir que no me considero un clavadista de emociones”, explica. "Desde mi punto de vista, no corro riesgos. Mientras esté totalmente concentrado, confío en que tengo todo el control".
Mientras esté totalmente concentrado, estoy seguro de que tengo todo bajo control.
Ese punto de vista ha guiado su carrera y, en cierta medida, su notoria actitud relajada en la plataforma. Para el clavadista francés, la preparación y la toma de decisiones informadas e inteligentes van de la mano. Hunt selecciona conscientemente los saltos que se adaptan a sus puntos fuertes, aumentando gradualmente la dificultad e intentando las maniobras más difíciles sólo cuando se han evaluado todos los factores.
“Cuando se trata de cliff diving, rara vez me encuentro en una posición en la que me sienta en peligro”, admite. “Por ejemplo, después de sufrir una caída haciendo un cuádruple frontal con dos giros y medio en 2010, decidí centrarme en saltos con triples mortales y aumentar gradualmente la cantidad de giros en lugar de optar por saltos con cuatro mortales, sabiendo que en condiciones difíciles seguiría siendo capaz de saltar bien de forma constante”.
Pero incluso los clavadistas de élite más aventureros pueden sentir la tensión de la intensidad y concentración constantes que exige cliff diving, sobre todo cuando se exploran lugares de inmersión nuevos y desconocidos.
"Los proyectos de cliff diving que son un poco más complejos, como el que hice con David Colturi en Ibiza, son escasos. Nos metimos en un pequeño agujero entre dos acantilados escarpados. Nos llevó mucho tiempo evaluar el lugar y decidir si era posible o no. Dejé aquel proyecto con un buen sabor de boca, pero sin prisa por repetirlo", confiesa Hunt.
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Clavados en la Cueva de la Luz de Ibiza
Atletas de las Series Mundiales de Red Bull Cliff Diving saltan en la impresionante Cueva de la Luz de Ibiza.
Esa misma filosofía, basada en una progresión gradual y segura, es la que rige el conjunto de las Series Mundiales. Hassan Mouti, Director de Competición de Red Bull Cliff Diving, explica que sólo los atletas mejor preparados y más entrenados pasan el corte para competir en las Series Mundiales: “Cada metro adicional incrementa la velocidad de impacto del clavadista y las fuerzas sobre su cuerpo, lo que aumenta significativamente el riesgo de lesiones... El comité de competición vigila cada paso de la progresión de los clavadistas, desde las alturas más bajas hasta las plataformas completas de 21 y 27 metros”, afirma.
Al igual que Orlando Duque, ganador del trofeo King Kahekili y ahora director deportivo, Mouti es un antiguo competidor de la Serie Mundial que ahora aporta su experiencia a la gestión de las competiciones y la supervisión de los atletas en el deporte extremo más antiguo del mundo. Los dos veteranos clavadistas forman parte de un amplio equipo de expertos que dedican semanas y meses a planificar cada especificación, detalle y elemento de los eventos de talla mundial que se celebran en todo el planeta. Se trata de una operación bien engrasada de proporciones épicas, en la que cada miembro del equipo desempeña un papel clave para que las Series Mundiales se desarrollen sin problemas y de forma segura.
"Los eventos de Red Bull Cliff Diving se gestionan mediante una rigurosa selección de atletas, entornos controlados, estrictas normas de seguridad, protocolos de emergencia y una preparación médica continua. Se analiza a fondo la seguridad de los nuevos saltos en los entrenamientos antes de realizarlos en competición, y el control médico garantiza que todos los atletas estén en condiciones óptimas cuando se suben a la plataforma", aclara. Este sistema no sólo protege a los clavadistas, sino que sigue haciendo avanzar este deporte al más alto nivel".
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Instinto natural
Para aquellos que acaban de empezar, o que quieren subir de nivel hasta las vertiginosas alturas del cliff diving, Gary Hunt comparte unas últimas palabras de sabiduría:
“Es imposible evitar cometer errores en el clavado; van a ocurrir si te esfuerzas al máximo", afirma. "Encontrar tu propia manera de prepararte física y mentalmente es parte de la experiencia del clavado. Sin embargo, elegir el momento y el lugar para realizar tus nuevos y potencialmente peligrosos saltos es un factor que puedes controlar fácilmente”.
... Elegir el momento y el lugar para realizar tus nuevas inmersiones y potencialmente peligrosas es un factor que puedes controlar fácilmente.
Hunt explica que, en los últimos años, el número cada vez mayor de plataformas especializadas de 27 m construidas a tal efecto en todo el mundo, en lugares como Area 47, Fort Lauderdale y Zhaoqing, han proporcionado escenarios mucho más seguros para entrenarse en las exigencias del cliff diving. “Son los lugares perfectos para aprender nuevos saltos antes de adentrarse en la naturaleza, si eso es lo que quieres hacer”, añade Hunt, sobre todo teniendo en cuenta la creciente oleada de recién llegados al mundo del cliff diving.
Preparación, respeto por los elementos, lectura de las condiciones
© Romina Amato/Red Bull Content Pool
“Pero contar con gente experimentada en el agua es esencial”, comenta. "Tener mucho cuidado en los lugares donde hay corriente. Asegurarse de que el punto de despegue es seguro... repasar la lista de peligros me hace sudar las palmas de las manos, así que voy a dejarlo ahí", reflexiona.
Incluso en un deporte en el que los atletas más experimentados, seguros de sí mismos y con más éxito rompen barreras constantemente, el planteamiento básico nunca cambia realmente. Tanto si se persigue un trofeo como si se explora un nuevo punto de salto, la preparación implacable, el respeto por los elementos, la lectura de las condiciones y un plan de juego que mantenga al clavadista bajo control son necesarios.
“Una vez que todos estos factores se convierten en algo natural, puedes empezar a olvidarte de los riesgos y peligros y lanzarte a por ellos”, concluye Hunt.
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