El británico James Jebbia fundó Supreme en 1994 como una ‘simple’ tienda de skate ubicada en la calle Lafayette, en el Soho, downtown Manhattan de la ciudad de Nueva York. Empezó como un sitio de encuentro para los jóvenes skaters de New York City donde podían ver vídeos de patín. Además, vendía material de calidad de varias marcas, entre las cuales había una de propia.
Al principio, Supreme era una marca solamente de ropa, de tiradas pequeñas -para evitar el exceso de stock- inspiradas en los gustos de su crew: el punk, el reggae, el hip hop, el arte, la fotografía, las películas, el boxeo, la cultura underground de NYC, etc. No vendían sus ediciones limitadas al gran consumidor, generando poco a poco un mercado secundario lucrativo deseado por muchos por ser inaccesible para otros tantos.
En 1998, viendo en los gráficos de las tablas de skate una belleza y un poder que iba más allá de lo que es un monopatín como tal (un producto desechable), decidieron lanzar su primer set de dos skateboards completamente blancos con su Box Logo en rojo y en azul. Luego vino una serie de 4 con el Motion Logo inspirados en la película ‘Goodfellas’ de Martin Scorsesse.
248 tablas de skate Supreme
Poco a poco, Supreme fue comercializando tablas de skate de edición limitada en colaboración con multitud de artistas como George Condo, Dan Colen, Marilyn Minter, KAWS, Jeff Koons, Damien Hirst, Richard Prince, Nate Lowman, Takashi Murakami y muchos más. Las vendían solamente en sus tiendas físicas y más adelante a través de su e-commerce. De 1998 a 2008, un total de 248 tablas de skate distintas.
Entre esas casi 250 tablas está también una con Louis Vuitton que le obligaron a retirar en el año 2000 y otra colaboración con esta marca, esta sí autorizada, para la colección de otoño-invierno de la marca en 2017.
En 2008, un coleccionista apasionado del skate y del arte llamado Ryan Fuller, de Los Angeles, empezó a coleccionarlas. Al ser de difícil acceso, tuvo que contactar con gente de todo el mundo para ir completando su colección: Australia, Sudáfrica, Reino Unido, Japón…
Cuenta Fuller que las de los 10 primeros años son las más difíciles de conseguir. Porque al principio se usaban para lo que realmente se crearon: patinar. Así, conseguir monopatines no usados o rasgados era casi una quimera. En este contexto, la más difícil de encontrar fue la quinta tabla del set de 5 tablas de Supreme en colaboración con el artista Dan Colen ‘Air Jordan’, lanzada en 2003. Tuvo 4 de las 5 durante años y llegó a pensar que esa quinta no existía. Un día, estando de vacaciones en Hawái, le escribió un mail un tipo con el que había hecho negocios durante años, que la había encontrado en su almacén. Comenta que fue el mejor momento de sus vacaciones.
Otras colecciones que destaca Ryan Fuller en una pequeña entrevista sobre su colección, la primera y la única completa de los 20 años de tablas de skate Supreme, son el mítico set FBI, las firmadas por los artistas KAWS o Ryan McGuinness o la exclusiva de La última cena de Jesús. ¿Su favorita? La de George Condo, de 3 skate decks.
Subasta en Sotheby’s por 800.000 dólares
El coleccionista de California relata también que en los últimos tiempos se lo tomó como una carrera. Sabía que había 2 o 3 coleccionistas más que estaban cerca de completar la colección de Supreme. Pero logró ser el primero. Y entonces, decidió exponerla y subastarla. En Sotheby’s.
Sotheby’s es una casa de subastas, mayoritariamente de obras de arte y objetos coleccionables, fundada en el Reino Unido en 1744. La enseña expuso a principios del 2019 la colección de tablas de skate Supreme en su galería de York Avenue, en Manhattan, para luego subastarla.
Aunque esperaban poder superar el millón de euros, al final se vendió por 800.000 dólares (unos 3.200 dólares por tabla de skate). El comprador, un tipo de familia de coleccionistas de Vancouver llamado Carson Guo. Y ya tiene pensado qué hará con ellas: una exposición en 2020 para la inauguración de una tienda.
Todo ello es una auténtica locura… pero todos estamos locos por algo. De hecho, hay colecciones de tablas de skate mucho mayores y seguramente -incluso- de mayor valor, pero como no se han vendido no tienen el privilegio de haber sido las más 'caras'.