Sólo 273 personas han subido a las 50 cimas más altas de Estados Unidos, pero absolutamente nadie lo ha hecho más deprisa que Colin O'Brady.
El proyecto era gigantesco pues no hay que olvidar que Estados Unidos incluye Alaska y Hawái, así que no se trataba de un simple paseo… Para intentarlo hacía falta imaginación, voluntad, preparación, grandes conocimientos de alpinismo y fuerza mental. O'Brady es un atleta de Portland (Oregón) de 33 años, especialista en eventos de resistencia. A mediados de julio coronó el Monte Hood en su estado natal, después de haber subido a los picos más altos de los 50 estados en sólo 21 días, nueve horas y 54 minutos.
¿Florida? Sí, ése fue fácil pero hay otros como Colorado, California y Montana en los que la conquista es todo un reto. El Denali en Alaska tiene una altura de 6.140 metros sobre el nivel del mar. ¿Cómo lo logró O'Brady? Con una excelente combinación de esfuerzo, logística y ayuda por parte de sus amigos. Sigue leyendo para saber más sobre lo que nuestro protagonista ha denominado Proyecto 50HP.
Usó 8 tipos diferentes de calzado
O'Brady empleó ocho piezas diferentes de calzado para alcanzar el récord: tres pares de zapatillas de trail running, dos pares de botas de montaña, dos pares diferentes de botas impermeables y sus botas de esquí (descendió el Denali esquiando por lo que hizo en horas lo que normalmente le habría llevado tres días).
Su equipo recorrió 16.000 km por carretera
Una distancia equivalente a cruzar tres veces Estados Unidos. “Cruise America tuvo la gentileza de prestarnos una autocaravana en la que pasamos mucho tiempo. El equipo me despertaba cuando llegábamos a la falda de la montaña y me sacaban de una patada”, dice O'Brady. Además emplearon un pequeño avión privado y varios vuelos comerciales.
La cima más baja
Florida es el estado que tiene el pico más bajo. El honor se lo lleva Britton Hill con 105 metros. “A la prensa local le divirtió mucho mi aventura. Incluso salí en el periódico”, dice O'Brady.
“El punto más alto de Indiana es Hoosier Hill. Llegamos allí a las dos de la mañana. Había un campo de maíz gigantesco que parecía salido de una película de terror. Alcanzamos la cima y sacamos la foto”.
26 horas de caminata
Por supuesto la ascensión del Denali fue una auténtica escalada, pero otro ejemplo difícil fue el Gannett Peak de Wyoming. Una montaña de 4.210 metros que es tan poco accesible que O'Brady tuvo que caminar 32 km para conquistar la cumbre. Así que corrió la mayor parte de la subida y de la bajada. “Fueron 26 horas, al final caminaba dormido”, dice O'Brady.
“Siempre me movía con rapidez. En muchas ocasiones tenía que recorrer entre 10 y 16 km y lo hacía corriendo”, dice O'Brady.
Nada de camping
A excepción de la parte en Alaska, O'Brady nunca llevó consigo una tienda de campaña, con la idea de ir lo más ligero y rápido posible. “Por lo general cogía algo de agua, algunos geles energéticos y la bandera que poníamos en cada cima”, dice.
Conquistó 6 cimas en 24 horas
Cuando O'Brady dice que se estaba moviendo deprisa no exagera. En una ocasión llegó a conquistar seis cimas en 24 horas. Empezó el 1 de julio en Florida y continuó por Alabama, Mississippi, Missouri, Arkansas y Luisiana, todo ello sin parar.
Los incendios y los relámpagos destrozaron su horario
Los desastres naturales obligaron a cambiar el horario establecido. Los incendios causados por relámpagos en California y Arizona hicieron que O'Brady tuviese que improvisar sobre la marcha para poder alcanzar su récord.
Sus amigos le echaron una mano
Además de Jenna, su novia, a O'Brady le acompañó su amigo John, quien realizó la primera y la última ascensión, además de algunas más, con el atleta. Aunque lo más impresionante fue la ayuda que recibió de gente que no conocía.
“Vivimos el ‘efecto Forrest Gump’. Invitamos a la gente a acompañarnos y en algunas ocasiones, como en Wisconsin e Illinois, tuvimos a 30 acompañantes. En Mt. Elbert, Colorado, también hubo 30”, dice O'Brady.
O'Brady reconoce que solo no lo habría logrado y que los mejores momentos fueron aquellos que compartió con su equipo. “Lo mejor fue cuando íbamos de un lugar a otro. Por ejemplo cuando cantaba en la autocaravana para no quedarme dormido”, asegura el atleta.