Sucede que en la gran mayoría de los casos, nuestros retos no están a la vuelta de la esquina. Maratones, triatlones, competiciones de CrossFit, travesías de natación… requieren a menudo un viaje previo que, a menudo, acometemos por carretera. Hemos entrenado duro, renunciado a las mil y una tentaciones, afinado nuestro organismo al límite para poder salir victoriosos del combate; en ese trayecto que nos separa del pistoletazo de salida no es que todo pueda irse por la borda debido a una concatenación de malas prácticas, pero sí es cierto que estas pueden afectar negativamente a nuestro rendimiento. No lo permitamos, sobre todo porque es bastante fácil de evitar.
Luis Javier González, campeón de Europa de 800 m en pista cubierta en 1992 y actual director de Easy Running y Studio Fit Retiro, se ha pasado media vida de competición en competición. En algunas, como el Mundial de Tokio 1991, la lógica invitaba al avión (de este medio hablaremos otro día, que también hay tema), pero la gran mayoría de las veces la cosa era carretera y manta. Sabe bien de lo que habla, por eso recomienda que cuando sus pupilos que en su acercamiento al ‘Día D’ tengan en cuenta estos cinco aspectos.
1. Señal de STOP cada dos horas.
Esta os sonará de las habituales recomendaciones de la Dirección General de Tráfico. Además de los beneficios para vuestra capacidad de concentración (y por lo tanto de atención al volante), Luisja lo prescribe para “relajar la musculatura, ya que estar demasiado tiempo en la posición de conducción -una posición nada natural- puede producir tensión y molestias en cuello, espalda e isquiotibiales.
2. Espaciar el viaje de la competición.
Es la situación ideal, pero claro, la realidad laboral de cada uno es de lo más dispar. Normalmente las competiciones se disputan los domingos (cuando no el fin de semana entero); viajar el viernes por la tarde en el primer caso, o el jueves en el segundo, daría a nuestro cuerpo suficiente tregua para reponerse del estrés que siempre supone un desplazamiento largo y todos los imprevistos que pueden ir asociados a él. Nada más llegar al lugar de destino nuestro entrenador recomienda: “Una sesión muy suave de nuestra especialidad deportiva. Lo más sencillo en la mayoría de las situaciones es un trote muy ligero para soltar las piernas, liberarlas de la pesadez a las que le somete el encajonamiento en un vehículo”.
Cuando pares a reposar o echar gasolina aprovecha y estira las zonas más afectadas por la posición de conducción
3. Si conduces, bebe (mucho).
Lógicamente líquidos diferentes a los que utilizarás en el festejo de tu hazaña particular. El experto explica por qué: “La falta de una hidratación adecuada provoca mareos, fatiga, dolor de cabeza y puede acarrear incluso alguna contractura muscular”. Beber mucho es además un truco sencillo y efectivo para obligarte a hacer ‘paradas técnicas’ y de ese modo desarrollar el siguiente consejo.
4. Estira tus descansos.
Cuando pares a reposar o echar gasolina aprovecha y “estira sobre todo los isquiotibiales, espalda, brazos y cadera; las zonas más afectadas por la posición de conducción”. Un breve paseo de 5’ antes de ponerte manos a la obra tampoco estaría de más.
5. Mejor en compañía.
Va a parecer una obviedad, pero el que ha ido solo a competir a varios cientos kilómetros de su hogar sabe dará fe de que no se trata de un asunto baladí: viajar acompañado. Luisja tiene claro que esa otra persona debe “hacerte turnos en la conducción y, si no va a competir, que sea él o ella quien lleve el coche. Te evitará un cansancio y tensión muscular importante antes de la carrera”. Cobrará una importancia al volver a casa, pues el cansancio, la descarga de tensión, los calambres, las llamadas de teléfono para contar a los colegas el fracaso o el éxito de nuestra actuación… son enemigos peligrosos.