Volkswagen Touareg de competición
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Raid

Cuando el VW Touareg dominaba el Dakar...

La marca alemana conquistó tres triunfos del Dakar con este amasijo de hierros.
Por David Robinson
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En realidad, no se parece al Touareg de serie más que en el nombre. Este no es el típico todoterreno para ir a recoger a los niños al cole o hacer la compra al centro supermercado. Todo lo contrario: este era una máquina construida con un solo fin, ganar el Rally Dakar. Cosa que logró en nada menos que tres ocasiones, antes de que Volkswagen decidiese volcar sus esfuerzos en el Mundial de Rallies (donde han vuelto a erigirse como dominadores absolutos). No es mala idea, a fin de cuentas, ¿qué lugar sería mejor para despedirse que el escalón más alto del podio?
No cabe duda de por qué se dice que el Dakar es 'la carrera más dura del mundo'
Este monstruo se alimentaba de diesel, que nutría a los cinco cilindros de su motor de 2,5 litros. Apenas generaba unos modestos 310 caballos de potencia, eso sí. Pero lo descomunal era el par, de más de 600 Nm, capaz de pisotear a los rivales y convertir a esta máquina en un bicho imparable en dunas, montañas y todo tipo de terrenos irregulares. Además contaba con la ayuda de un turbocompresor para que el motor rindiese al máximo en las altitudes que alcanza el recorrido del Dakar. Volkswagen fue uno de los pioneros en incorporar esta tecnología a los grandes motores diesel, especialmente en el sector de los utilitarios.
El Touareg venció tres ediciones del Rally Dakar

El Touareg venció tres ediciones del Rally Dakar

© David Robinson/Red Bull Content Pool

La configuración de tres diferenciales mecánicos de deslizamiento limitado garantizaba la correcta transmisión del par al suelo con la máxima eficiencia. Así permitía elegir qué ruedas recibían más potencia, algo muy útil para superar terrenos delicados. Todo ello teniendo en cuenta que las ruedas eran también mostruosas: 31 pulgadas, que también aportaban su granito de arena para solventar sobradamente las dificultades de los terrenos más escarpados. La anchura extra de 10 pulgadas también aseguraba que siempre hubiese una amplia sección transversal de caucho en contacto permanente con el firme. ¡Excepto en las crestas de las dunas, claro!
Encima del chasis montaba una espectacular carrocería de kevlar y fibra de carbono
Cuando los 1750 kg de este bicharraco volvían a entrar en contacto con el suelo tras algún brinco, contaba con unidades de suspensión de triángulos dobles en los ejes delantero y trasero, cada una de ellas equipada con amortiguadores de resorte individuales, limitados a 250 mm de desplazamiento, lo que sería suficiente para absorber todas las sacudidas, salvo los choques más salvajes. Además, estaban pensados para mantener la carrocería bien equilibrada en secciones menos exigentes, garantizando que la dirección, la flexibilidad y la entrega de potencia respondiesen de forma óptima a pesar de la altura del vehículo, relativamente elevada.
Para alojar toda esta tecnología y también al par de humanos que la dirigirían, se contaba con un habitáculo de estructura tubular, algo que generalmente solo utilizan los bólidos que corren en Le Mans o en el campeonato GT de la FIA. Estaba construido en acero de alta resistencia y era capaz de resistir esfuerzos de hasta 17 toneladas sobre cualquier punto. Un elemento esencial para proteger a esos dos montoncitos de carne y huesos que son los pasajeros en caso de vuelco. Encima del chasis montaba una espectacular carrocería de kevlar y fibra de carbono, pensada para emular el aspecto de los Touareg de serie.
Toda una leyenda del Dakar

Toda una leyenda del Dakar

© David Robinson/Red Bull Content Pool

Dentro del vehículo se encontraban también un sinfín de interruptores, palancas y pantallas. Servían para controlarlo todo, desde accionar el gato mecánico incorporado a supervisar la corriente, con interruptores para activar y desactivar casi cualquier componente. Lo más esencial: el equipo de navegación, imprescindible para saber dónde estás. Y para ir bien cómodo durante los miles de kilómetros del rally, un par de asientso Recaro ergonómicos y personalizados.
Cuando los 1750 kg de este bicharraco volvían a entrar en contacto con el suelo tras algún brinco, contaba con unidades de suspensión de triángulos dobles en los ejes delantero y trasero.
Detrás de los asientos había equipos y herramientas muy útiles para solventar imprevistos como averías o pinchazos: dos ruedas de repuestos, piezas para la suspensión y la transmisión, así como las herramientas necesarias para todas estas reparaciones. Así que no basta ser piloto, navegador, atleta especialista en resistencia, planificador y gestor de recursos: también hay que ser un buen mecánico y un técnico experto en un coche de competición muy especial. No cabe duda de por qué se le llama al Dakar "la carrera más dura del mundo".
Es posible que VW vuelva al Dakar en el futuro, pero actualmente centra sus esfuerzos en los rallies, así que si vuelve, no será a corto plazo. Con lo cual, por ahora nos quedaremos con las ganas de presenciar a otro monstruo de esta misma raza en acción.

¿Tienes más ganas de Rally Dakar?

Esta historia es parte de

Carlos Sainz

El gran héroe del deporte de motor español. Carlos Sainz es bicampeón del mundo del WRC y uno de los mejores pilotos españoles de la historia del off-road.

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