Lleva el nombre de la escalada grabado a fuego en dedos, brazos y piernas. Se llama Celso "Finuco" Martínez y es una eminencia de la escalada en bloque de nuestro país. De hecho está considerado su progenitor. El boulder no sería nada sin Finuco, pero Finuco tampoco sería nada sin el boulder. Ha dedicado toda su vida a ello, como deportista, organizador, ideólogo, mentor... ¡Charlamos con él sobre su trayectoria y proyectos presentes y pasados!
¡Hola, Finuco! ¿Hay alguien que te llame Celso por ahí?
Hacienda y poco más (risas)... No, ya en serio, creo que mis tías y la familia de mi padre de Arteixo son los únicos que me llaman Celsín. Bueno, y mis padres cuando se enfadaban (risas)...
Se cumplen 30 años de la inauguración del rocódromo de Riazor. ¿Puede decirse que el boulder en España nació en Coruña?
Puede decirse, sí. Realmente, poca gente practicaba boulder en aquel momento. Llegué a ello porque empecé a subir por el muro del Dique de Abrigo y muy poca gente practicaba. De hecho, yo era el raro de la pandilla. Todo el mundo hacía escalada deportiva y clásica. La gente no valoraba subirse a un muro de 5 metros. ¡Les parecía una tontería! Y poco a poco fue formándose una cantera muy fuerte. Lo usábamos de entrenamiento, como preparación para escalar paredes mucho más grandes. Entrenábamos en paredes de 5 metros para luego escalar muros de 500 o 1.000 metros. ¡Salíamos con una mentalidad bestial!
La inauguración del rocódromo de Riazor en el año 89 fue una de las cosas que favorecieron el desarrollo del boulder en Coruña y en España.
Yo era el raro de la pandilla. Todo el mundo hacía escalada deportiva y clásica...
¿Cómo ha sido el desarrollo de la escalada en estos últimos años? ¿Cómo ha influido la evolución de los materiales?
Mucho. No tiene nada que ver. Hoy día el estilo de escalada en las competiciones se acerca más al parkour que a la escalada en sí con lances, saltos... Ha evolucionado mucho tanto en materiales como en instalaciones. Antes no había rocódromos y había que entrenar directamente en la roca. Ahora en cualquier ciudad hay rocódromos y el nivel sube mucho más rápido.
Sabemos hasta dónde llegaste pero, ¿cómo fueron tus inicios en la escalada?
Mis inicios fueron aquí en A Coruña. Yo pertenecía a un grupo de espeleología (OGE) en el que podíamos hacer actividades de diferentes tipos. Nuestra intención principal era la de bajar al centro de la tierra. Cuando nos cansamos de bajar, empezamos a interesarnos por subir. Al principio todo nuestro interés se centró en el Naranjo de Bulnes. Luego ya empezamos a ampliar nuestros horizontes verticales (risas).
¿Cuándo viajaste por primera vez a Estados Unidos y cómo cambió tu visión deportiva aquella experiencia?
Con 14 años empecé con la espeleología, con 16 empecé a escalar y con 17 me fui a Estados Unidos. Me fui con mi amigo Francisco Blanco con un duro en el bolsillo. Yosemite era la catedral de la escalada deportiva mundial, así que nos plantamos allí a conocer y emular a nuestros ídolos de los que habíamos oído hablar en un libro. Estuvimos allí de octubre del 85 a octubre del 86. ¡Fue una experiencia increíble!
Yosemite era la catedral de la escalada deportiva mundial, así que nos plantamos allí a conocer y emular a nuestros ídolos de los que habíamos oído hablar en un libro.
¿Cuándo cambiaste definitivamente el chip hacia el boulder? ¿Qué tiene el boulder que no tenga la escalada clásica?
El boulder lo que tiene es que eres tú y la roca. No tienes cuerda, no hay ninguna herramienta más. Son tus manos y tus pies y con ellas hay que subir. Para mí es la perfección de la escalada, lo más natural. Llegas sin mover una piedra. En su día no había ni colchonetas. Te caías al suelo, rebotabas y seguías (risas).
¿Y cómo/cuándo aparece el psicobloc en tu vida?
Fue todo culpa de Miquel Riera. Él fue el padre del psicobloc y nació en Mallorca. Él hacía un poco el mismo entrenamiento que se hacía aquí en boulder pero cayendo al agua. El nombre viene de "psico", por lo alto que subían y caían al agua, y "bloc" de boulder. Miquel fue el inventor y lo hizo popular en el mundo el americano Chris Sharma que fue de viaje a Mallorca y flipó con el tema, haciéndolo popular como deporte en los acantilados. Yo en aquel momento era organizador de competiciones: Copa del Mundo, Copa de España... Casualmente, estábamos en un Campeonato de España en Bilbao y viendo la ría, se me vino a la cabeza el psicobloc y ahí surgió la idea. Luego se nos ocurrió la idea del duelo por parejas, el caerse al agua y el espectáculo de luces. ¡Para mí es la Fórmula 1 de la escalada!
¡Para mí el psicobloc es la Fórmula 1 de la escalada!
Fuiste el sexto hombre del mundo en subir al mítico 'Midnight Lightning' de Yosemite... Con 17 años te plantaste en la cima de 'El Capitán'... De entre todos tus épicos ascensos, ¿tienes algún momento favorito?
Fuimos la cordada más joven en subir a El Capitán (1.000 m) en el año 83, junto a mi compañero Fausto Blanco. Yo tenía 17 y él 16. Aún a día de hoy seguimos manteniendo ese récord.
Dentro del año que estuvimos en Estados Unidos, hubo una semana mítica, en junio del 86. Con luna llena, el 21 de junio de 1986, logramos hacer El Capitán en 17 horas. Francisco Blanco y yo, fuimos los primeros españoles en conseguirlo en el mismo día.
Una semana después de aquel ascenso nos fuimos con nuestro amigo Ron Kauk a Atlanta a participar en una de las primeras competiciones de boulder que se hacían en roca natural. Había 400 participantes y gané yo. Segundo fue Blanco y tercero Kauk, que llevaba tres años ganando el evento. ¡Fue un momentazo!
¿Quiénes fueron tus referencias de la infancia?
En el año 80, cayó en nuestras manos un libro: "Escaladas en Yosemite". En él salían Ron Kauk, John Bachar, Jim Bridwell y otra gente, con los que entramos en contacto cuando fuimos a Yosemite y que terminarían por ser nuestros colegas. Eran los escaladores que conformaban la comunidad de Yosemite, que era muy cerrada, y en la que terminamos entrando. ¡Al final nos metimos en el cuento!
Nuestros ídolos, al final terminaron convirtiéndose en nuestros colegas.
¡Un consejo para alguien que quiera iniciarse en la escalada en bloque!
Hoy día es muy fácil iniciarse en lugares como el rocódromo Sputnik de Alcobendas (Madrid) que cuentan con una sala específica para iniciarse y divertirse desde el principio. En noviembre tendremos en Coruña un nuevo lugar como éste de Madrid para poder iniciarse (Camp4). La verdad es que los rocódromos son un negocio que está en crecimiento...
¡Háblanos un poco de tu ocupación actual como diseñador en Trangoworld! Interesante ocupación, ¿no?
Yo siempre he sido un tío muy inquieto. Incluso tuve mi propia marca (Deep Eyes) hace más de 15 años. Al no andar muy boyante de dinero, no pude crecer y entonces fue cuando una marca referente del outdoor en España, que es Trangoworld, querían hacer una línea más de calle, más deportiva y juvenil. Me ocupo de los diseños desde hace ya 12 años, de la parte de calle y escalada. Elijo los diseños, sigo la producción y fabricación... Con sede en Zaragoza, es la marca de outdoor más antigua de Europa, con 98 años.
¿En qué andas metido ahora?
Yo organizaba el Circuito Nacional, la Copa de España y las pruebas de la Copa del Mundo que se hacían en España. Luego nació el psicobloc en Bilbao en 2010 y ahora hemos conseguido traerlo a mi ciudad dentro de un gran evento como son los Street Games Coruña, un evento que aglutina seis disciplinas urbanas: Psicoblock, Skate, Parkour, Highline, Boulder y Slackline, justo este fin de semana. Así que estoy a tope ahora mismo (risas)...
¡Muchas gracias y mucha suerte con todo, Finuco!
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