Un niño realiza un truco con un Fingerboard de Freeday Shop en un fingerpark con rampas Blackriver.
© Freeday Shop
Skate

Fingerboard: 10 cosas que deberías saber

Qué es, partes, características, información básica, historia, diferencias con el skate…
Por Marc Fontrodona
6 minutos de lecturaPublished on
Quien más quien menos -skater o no- ha tenido alguna vez una tabla pequeña de skate en las manos. Aunque se pueda usar de llavero o como decoración, lo cierto es que se llama Fingerboard y es todo un mundo al cual nos acercamos en este artículo con Ramiro Aguirre, fundador y propietario de la tienda especializada española Freeday Shop.
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¿Qué es el Fingerboard?

El fingerboard es una versión en miniatura del skate. Para practicarlo, en lugar de las piernas, se utilizan los dedos de la mano y se realizan los mismos trucos que en el skate.
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¿Cómo es una tabla de Fingerboard?

Exactamente igual que una de skate pero a escala 1:8. En cuanto a las partes, las tablas se componen de varias capas de madera (aunque pueden ser de plástico), los ejes son de metal, las ruedas llevan rodamientos y -eso sí- en lugar de lija se utiliza ‘tape’, una especie de espuma de neopreno que ofrece mayor confort a la hora de realizar los trucos con los dedos.
Las tablas de Fingerboard miden desde 30 a 34 milímetros de ancho por entre 96 y 100 de largo, siendo la medida básica o más comercial la de 32 x 98 (o 100). A partir de aquí, existen las mismas diferencias y posibilidades que en el skateboarding: marcas, diseños y shapes distintos, el nose más o menos levantado, etc.
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¿Dónde se practica?

En cualquier parte. Lo bueno del Fingerboard es que lo puedes llevar hasta en el bolsillo a todas partes. Cualquier transición, monumento, bordillo, etc es válido para planchar un truco. Y también existen los fingerparks, que son como skateparks en miniatura con todo lo que allí te puedes encontrar: barandillas, transiciones, ladrillos, funbox…
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¿Cómo son las competiciones?

Por lo general siguen el formato del Game of S.K.A.T.E. Es decir, enfrentamientos de 1vs1 en el que el primero intenta un truco y el siguiente tiene que repetirlo. Si no lo consigue, suma una letra de la palabra SKATE. El primero que la completa queda eliminado. Las competiciones mundiales suelen desarrollarse en flat (en plano) pero también en cualquier elemento de los fingerparks.
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Historia

En los años 70, en California, en una época de lluvia y sin olas, surfistas y skaters aburridos empezaron a buscar maneras de pasar el rato. Una de ellas fue construir minipatines con cartoncitos y latas, añadiéndoles alambres que hacían de ejes y ruedecillas de plástico.
Aunque en Estados Unidos es donde empezó, el Fingerboard se popularizó en Europa varias décadas más tarde. En 1998, Martin Ehrenberger descubrió todo el potencial de estos minipatines y un año más tarde fundaría Blackriver, la compañía alemana pionera en este deporte que lo llevaría al siguiente nivel. Hoy en día es la marca más vendida del mundo.
En España la historia empieza en 2008, cuando Ramiro se desplazó a la ISPO de Múnich y vio el stand de Black River con una gran cantidad de niños alrededor. Se acercó, habló con la compañía y empezó a traer estas réplicas de skate a escala 1:8 a su tienda de Sevilla. De 2008 a 2012 el deporte tuvo una curva ascendente impresionante. Se vendían fingers de plástico como si fueran las madres a comprar pan. En este contexto surgieron varias compañías más en el país.

Freeday Shop, la única tienda especializada de España

Durante los años del ‘boom’, Ramiro decidió dar un paso más. Montó el primer evento en Sevilla (en el que vino gente hasta de Madrid) y poco a poco fue invirtiendo en rampitas, fingerparks y hasta en una furgoneta para irse de ruta por sitios comerciales y eventos en los que cobraba inscripción y así compensaba los gastos.
Además, creó también una marca propia para ofrecer a los chavales algo bueno pero más barato que lo que había en el mercado. Ni los 10 euros que puede costar uno de plástico ni los 150 euros de según qué Blackriver: fingerboards completos por entre 27 y 50 euros.
El hecho de ser la única marca que invertía en promoción, combinado con el estancamiento que hubo entre 2012 y 2016, provocó que las otras enseñas españolas fueron desapareciendo. En 2017 el panorama fue recuperándose poco a poco y ahora mismo las previsiones son muy buenas. Para bien o para mal, hoy en día no tienen tienda física pero disponen de 7 fingerparks gigantes, tienen el nombre posicionado y allí donde van -O Marisquiño, OA2 FuSSSion, Extreme Barcelona, etc- tienen el stand lleno de niños. Incluso en pueblos de España “que tendría que irme al mapa para saber dónde están”, afirma el propietario de Freeday Shop.
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Consejos para comprar un Fingerboard

A nivel online y no solo en España, sino para todo el mundo, se puede comprar un fingerboard en la tienda de Freedayshop.es. Del mismo modo, la enseña distribuye fingerboards a varias tiendas físicas repartidas por toda España:
Tiendas físicas donde encontrar los Fingerboard de Freeday Shop

Tiendas físicas donde encontrar los Fingerboard de Freeday Shop

© Freeday Shop

Para los principiantes, lo lógico es que los padres quieran comprar el más barato -de plástico- por si la afición del niño o niña es flor de un día. Sin embargo, para disfrutar correctamente de la experiencia con un fingerboard que ofrezca todas las posibilidades, se recomienda empezar por las de madera, que las hay desde los 27 euros de las medidas estándar mencionadas anteriormente. Y si se motiva ya puede pasar al siguiente escalón de tablas de 100€, de 33.5 de ancho, con más o menos grip, etc.
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Un deporte de niños...

Ramiro Aguirre tiene claro que además del más habitual, los niños son el cliente más agradecido. Y es que tras haber ido a centenares de eventos no ha habido ni uno solo en el que no se le hayan acercado un niño para darles las gracias o decirle que es “el tío más guay del finger”. De hecho ellos son quienes le han enseñado el mundo de las redes sociales, donde actualmente cuentan con 6000 seguidores en Instagram. “Reales, fieles, sin haber hecho nada especial para crecer”.
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...pero no solo de niños

El fingerboard es también para adolescentes y adultos. Aunque en la infancia casi todos pasamos por el finger, los hay que se quedan. No en vano, Freeday Shop ha tenido en el team -Alejandro Valiente, Andy Carmona, Iago Montes, Kufo, Adrián Trejo y Daniel Megias- miembros desde los 18 hasta los 40 años. Además, puede ser también un buen regalo personalizado para agencias y empresas.
Kufo, el más veterano del team de Freeday Shop

Kufo, el más veterano del team de Freeday Shop

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¿Qué lo hace especial?

A nivel técnico, el fundador de Freeday se enorgullece de que en el finger se pueden hacer trucos que con los pies es imposible. Sin embargo, si tiene que destacar algo que hace especial el Fingerboard es el espíritu de unión, de salud, de buen rollo, que los niños se den los teléfonos en los eventos y practiquen Fingerboard por Skype o que se le acerquen los padres para agradecerte que estés fomentando algo tan sano. ¿Haters? “En todos los sitios los hay, pero yo soy como los caballos de carrera con ojeras, voy hacia delante y no miro ni al lado ni atrás”, concluye Ramiro Aguirre.