Hay jugadores que juegan bien. Los hay que juegan muy bien. Y otros que lo hacen, muy, muy bien. Después están los que son como Sergio Llull, socios de un exclusivo club cuyos méritos de ingreso van más allá de las virtudes técnicas o la capacidad física. Hombres capaces de establecer una comunión casi mística con la grada (fidelidad y Llull son dos palabras íntimamente relacionadas), de ganar cuando todo está perdido, de hacer que compres una entrada o enciendas la televisión solo por verles a ellos.
1 minutos
Rutina de entreno de Sergio Llull para estar a tope en los momentos clave
Así se machaca en el gimnasio el genial jugador de basket del Real Madrid Sergio Llull
Decir que Sergio es uno de los mejores de la historia del baloncesto europeo es decir una obviedad. Decir que ‘lo suyo’ no se entrena, es otra. Aunque como exquisito profesional, sabe que hay cosas innegociables para poder hacer que su talento salga a flote en un mundo ultra competitivo como el deporte de élite. Cosas parecidas a las que vas a ver en este vídeo:
1. Saltar a la comba
El liderazgo, el carácter ganador que contagia a público y compañeros del Real Madrid, es difícil de pulir saltando a la comba, pero construir unas piernas reactivas y poderosas (con lo que eso supone para alguien que pasa mucho tiempo suspendido en el aire), no. Ejecutando los movimientos con la destreza de un boxeador consigue además incrementar su coordinación y capacidad aeróbica.
2. Escalera multipasos
Sergio juega indistintamente de escolta y base, posiciones que requieren actuar y pensar a velocidades altas. Una duda, una décima de segundo destinada a la relajación y… el balón vuela a manos del contrario. Desequilibrar como él es imposible sin una agilidad sobresaliente unida a una frecuencia de movimientos felina; ambas capacidades ensambladas son las que desarrolla en el segundo ejercicio de su particular circuito.
3. Pasos con banda elástica: el reloj
Nada más ver este ejercicio os ha venido a la mente, seguro. Llull acercándose a la línea de 6,75 mientras finta contrarios, cambia de dirección, modifica sin cesar la posición de sus piernas y cadera… Una, dos, tres… quién sabe las veces por jugada. La fuerza y la movilidad que ha de tener el tren inferior para responder a los mandatos del jugador es altísima, de ahí la razón de ser de la tercera estación de su rutina. ¿Radican aquí esas jugadas exitosas que ha protagonizado tantas veces en partidos decisivos? Seguramente no, pero... quién sabe.
4. Sentadilla y cargada
Una sentadilla con peso ya es de por sí un ejercicio exigente. Si encima le añadimos un segundo movimiento, en este caso una cargada, no queda un músculo por actuar. Los que más rentabilidad adquieren en la cuarta fase de la serie son el cuádriceps y el core, permanentemente alerta desde el principio hasta el final del esfuerzo. Lo más complicado, no obstante, es ejecutarlo todo sin que el cuerpo de desalinee. ¿Los resultados? Preguntadle a los contrarios cuando lo ven entrar a canasta como si no hubiese barrera capaz de frenarle.
5. Remo en TRX
El tren superior, principalmente los músculos de la espalda y el core (debe estar activo en todo momento para evitar curvaturas y sacarle todo el jugo al ejercicio), es el más requerido en la quinta estación. Tal y como lo hace Sergio, remando bajo, muy inclinado, alejando mucho los pies… Prueba y verás que hay que tener un nivel muy alto y estar súper familiarizado con esta herramienta indispensable para los que les gusta trabajar la fuerza de una manera más funcional, sin depender del hierro.
6. Equilibrio sobre fitball
Coordinar un equipo, básicamente su función cada vez que se viste de corto, es imposible sin coordinar el propio cuerpo. De ahí la entrega final de su sesión, para la que se sirve de un fitball o pelota suiza. La postura corporal debe adaptarse constantemente a la inestabilidad del artefacto, con lo que cuando esté sobre un parqué duro y firme los beneficios saldrán a relucir aunque sea importunado por torres de más de dos metros con el propósito de arrebatarle el balón. Además hay otro factor que entra en escena para no caerse y que también es necesario para ser una estrella del basket: la concentración.
Cuando el balón quema en la manos, en esos minutos en los que el miedo ha sacado tribuna preferente, Llull jamás se arruga. Sabe que está capacitado para clavar un triple desde su casa o anotar tras una penetración fulgurante. Lo hace de manera natural, aunque ahora ya sabes que detrás de ello hay mucho más de lo que parece. MVP en Liga y Copa, doble medallista olímpico, triple campeón de Europa, campeón de Euroliga, ACB, Copa del Rey... Nadie tiene un palmarés como el suyo por casualidad. A no ser que para ti casualidad sea pasar muchas horas a la semana en una cancha... y un gimnasio.
