El sol comienza a calentar con asiduidad. El termómetro se pone de nuestro lado. Plena primavera, verano a la vuelta de la esquina. A los que nos gusta que los días se alarguen para poder satisfacer nuestras aspiraciones deportivas estamos de enhorabuena; todo son ventajas cuando salimos a ejercitarnos más allá de cuatro paredes. Estructura nula. Logística innecesaria. Puedes montarte tu centro de alto rendimiento en cualquier parte.
Como nos recuerda el equipo de Freeletics, expertos digitales en estilo de vida y deporte: “Realizar ejercicio al aire libre aporta muchos beneficios ya no solo por hacer deporte sino por los efectos que producen en la mente, en la autoestima y en la motivación”. Y lo bueno es que tampoco hay que volverse loco, el estudio realizado por la compañía arroja que “entrenar alrededor de media hora al día en el exterior aumenta los niveles de energía, de autoestima y mejora el ánimo y el humor”.
A esto debemos añadir aspectos más, digamos sensoriales, como el valor positivo de entrenar rodeado de naturaleza, con la luz del sol y esa invasión de libertad que no se disfruta dentro de casa o en el gimnasio. Hay muchas razones, allá van las principales:
Aire fresco
¿Quién no necesita algo de aire fresco después de un largo día de trabajo? El deporte outdoor ayuda a prevenir enfermedades, mejora el estado mental y ayuda a conciliar mejor el sueño. En primavera se aconseja disfrutar del sol y el oxígeno fresco que libera las hormonas de la felicidad y estimula el sistema inmunitario. Es importante beneficiarse de las horas de sol, ya que influye a la hora de obtener de forma natural la vitamina D.
Cambio de paisaje
Entrenar en el exterior nunca puede ser aburrido. Puedes cambiar tu recorrido de running tan a menudo como quieras, especialmente para evitar que los rodajes de largos se conviertan en tediosos. Puedes también elegir un lugar perfecto para trabajar la fuerza, dependiendo de lo que necesites: una pared, una barra, una recta amplia en la que poder realizar ejercicios. Escoge cada día un escenario: parques, jardines, campos, bosques... el mundo es ilimitado.
Entrenar en grupo
Mejorar físicamente en soledad está bien, pero ¿has probado a hacerlo en grupo? Es una sensación fantástica, ayuda a socializar y te mantendrá motivado hasta el final (y al principio, pues eleva considerablemente tu nivel de compromiso). Probar nuevos lugares también te permitirá conocer a nuevas personas que piensan como tú.
Varía el terreno
A la hora de correr, entrenar al aire libre implica modificar la superficie en función de los objetivos (montaña, asfalto, hierba, tartán…), y por supuesto jugar con desniveles muy diferentes.. Desde Freeletics apuntan que “es más sano para tus pies tener diferentes tipos de superficies sobre las que correr; además puedes experimentar mucho más que cuando corres en una cinta. Correr fuera también provoca un movimiento mucho más natural”.
Beneficios psicológicos
Realizar ejercicio aporta mayor autoestima, aumenta la autoconfianza y reduce la ansiedad. El entrenamiento continuado proporciona un estímulo mental que otro tipo de ejercicios no ofrecen. En definitiva, el efecto del ejercicio en la mente favorece la hormona de la felicidad.