El IRONMAN World Championship es famoso por “comerse” a los atletas y la edición de 2017 no fue ninguna excepción.
A lo largo de 300 km, nadadores, ciclistas y corredores se enfrentaron a temperaturas de 40 grados con fuertes vientos del sur. Una batalla al límite tanto en el apartado físico como mental. Los atletas tuvieron que darlo todo.
Un cúmulo de emociones
La noche antes del evento hubo una tormenta en Kailua-Kona. Luego el día comenzó caluroso y sin viento. Lo que fue, al mismo tiempo, una bendición y una maldición.
La categoría profesional de hombres tuvo que soportar un calor horrible cuando se dirigían a la autopista de Queen Kaahumanu para luego enfrentarse a un viento perverso.
Sebastian Kienle quedó a tres minutos del podio. “Mi objetivo era darlo todo, pero a partir del km 20 tuve que seguir por pura voluntad. Al finalizar no me quedaba nada dentro. Perdí la pelea, pero contra mí mismo, no contra la competición”, confesó.
Daniela Ryf ha ganado ya tres veces el IRONMAN World Champion. “Ha sido la edición donde ha hecho más calor, hubo un momento en el que pensé que tenía fiebre. Llegué a sentir que no iba a ser capaz de conseguirlo. La carrera ha sido realmente dura y dolorosa”, aseguró la genial atleta.
Ryf iba más o menos marcando los tiempos de 2016 y su gran rival fue Lucy Charles. Durante casi dos tercios de la carrera Ryf tenía un déficit de cinco minutos. “En el km 60 decidí darlo todo para superarla, aunque podría agotarme y perder la prueba”, dijo Ryf, quien a pesar del dolor fue al límite.
Aron Anderson, ganador del Wings for Life World Run, finalizó segundo en la categoría Challenge. “Esta es la carrera más dura que he hecho. La bici movida por los brazos durante la zona del campo de lava casi acaba conmigo, además la zona era muy ventosa. Tras muchas horas, por fin fui capaz de terminar”, dijo.
El mayor reto humano
Al final lo importante fue superar el dolor para llegar a la línea de meta.
El neozelandés Branden Currie llegó a liderar la prueba, pero luego tuvo un pinchazo, fue penalizado y le picó una abeja. “Me agoté y ahí se acabó todo. Intenté seguir a los más rápidos y eso fue demasiado”, dijo Currie.
Lo más importante es que no se rindió, al igual que Ryf, Kienle, o Thomas. Siguieron luchando a pesar de que querían tirar la toalla. Ese es el espíritu del IRONMAN.
Creer en uno mismo
Por supuesto todo gira sobre ti mismo. Lucy Charles (segunda clasificada) se dio cuenta de que es necesario creer en ti misma. “Mi pareja creía que yo iba a terminar en el podio, pero yo no lo pensaba así. Creo que ya ha llegado el momento de empezar a creer en mí”, dijo Charles.
Creer en uno mismo era casi tan importante como los meses de preparación. Igor Amorelli no brilló en el pasado, pero este año pensó que todo sería diferente. “Fue el reto que esperaba, me arriesgué y conseguí un buen resultado”. Amorelli terminó entre los 15 primeros después de no poder finalizar en 2016.
Patrick Lange, el ganador, fue capaz de hacer realidad su sueño. El atleta logró un récord de 08h 01m 40s. ”Alcanzar la victoria ha sido un sueño hecho realidad, además he podido batir el récord anterior. No me lo puedo creer. Lionel Sanders fue un rival increíble, con una fuerza mental brutal. Esperaba lograr un tiempo rápido pero nunca pensé en ser capaz de lograr el récord”.
Sí, el IRONMAN World Championship 2017 fue duro. Sí, estuvo cargado de emociones. Sí, hizo mucho calor y hubo mucho viento. Ha sido una carrera que pasará a la historia y que no olvidarán ninguno de estos atletas.
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