“Sentí como si realmente estuviese volando sobre el hielo. He patinado un 50% más deprisa que mi anterior récord personal que era de 60 km/h. Ahora he llegado a 93 km/h. ¡Casi no me lo creo! El hielo estaba perfecto, aunque quizá un poco suave. Los patines no dejaban de vibrar. Todo fue mucho más apasionante de lo que esperaba”, dijo Kjeld Nuis.
El viento me empujaba para atrás, era como sacar la cabeza por la ventanilla de un coche que rodase por la autopista, ¡sólo que sobre patines con cuchillas de 1,1 mm!
Kjeld ya había ganado dos medallas olímpicas y ahora quería convertirse en la persona más rápida sobre patines. Red Bull, junto con Erben Wennemars, estudió cómo conseguir las condiciones ideales. En un túnel del viento se calculó cómo tenía que ser la pantalla protectora para evitar el aire. Wennemars investigó qué velocidad se podía alcanzar detrás de la pantalla protectora realizando unas pruebas con patines normales en el aeropuerto de Twente.
Aquí puedes ver el intento:
Descárgate aquí la app gratis de Red Bull TV para que disfrutes de la información sobre patinaje en todos tus dispositivos.
El miércoles las condiciones parecían perfectas en la Laponia sueca. La piloto sueca Mikaela Åhlin-Kottulinsky iba al volante de un SEAT Ateca con la pantalla protectora en la parte trasera.
Roland Nuis, el padre de Kjeld, también estuvo ayudando durante el intento para alcanzar el récord. Según nos contó Roland la tensión era incluso mayor que durante las Olimpiadas y por supuesto quedó encantado al ver a su hijo conseguir el objetivo.
Jac Orie, el entrenador de Kjeld, dijo hace un par de semanas que estaba preocupado por las consecuencias si fallaba el intento de alcanzar el récord: “Hay varios riesgos y esa parte no es nada divertida, incluso da un poco de miedo”.
Fue algo apasionante. Por supuesto se trata de hielo natural por lo que está un poco bacheado pero puedes volar por encima. Los patines vibran mucho. Todo fue más impresionante de lo que esperaba: mantener el control a 93 km/h es realmente difícil.