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MotoGP, 1999: año cero

© Repsol Media Service
Por Abel Cruz
Recordamos la temporada en que se obtuvo el primer título de la máxima categoría de las motos.
Los números molan: 93, 26, 46, 4, 9, 99, 19… y 18.
El 18 es un número que mola: el poder irse de farra (con moderación), el Renault, y los años que hace que Álex Crivillé nos hizo mayores en el Mundial de Velocidad.
Tras su título de 1989 en 125, con la inolvidable JJ Cobas, Crivi tuvo unos años difíciles en 250, y en 1992 saltó al medio litro, dentro de la estructura de Sito Pons, retirado el año anterior. Todos los que tengáis una edad os acordaréis de la primera victoria española en la categoría en Assen, el 27 de junio de 1992. En esa temporada acabó octavo, y en 1993 repitió resultado, por lo que decidió negociar su incorporación al equipo oficial de Honda, HRC, para optar a tener el mejor material y posibilidades reales -y continuadas- de victoria.
1994 = 6º; 1995 = 4º; 1996 = 2º; 1997 = 4º (tras romperse la muñeca y perderse cinco carreras); 1998= 3º. “Ya había sido subcampeón de la categoría reina y tercero, de manera que el objetivo para 1999 era preparar el asalto definitivo al título”, explica el piloto en su biografía.
Tras la preceptiva pretemporada física en los Pirineos, con la inestimable ayuda de Jaume Palau, la temporada empezaba con uno de los mayores rivales, Max Biaggi, yendo hacia Yamaha, tras una temporada de debut en 1998 para enmarcar -con dos victorias, seis podios y el subcampeonato-, y con ello la incógnita era saber si la montura de los 3 diapasones sería suficientemente competitiva para amargarle la existencia a las de las alas doradas.
Sin embargo, la moto que dio la campanada en las dos primeras carreras fue la Suzuki GSV-R de Kenny Roberts Jr., al vencer en Malasia y Japón, en dos trazados nuevos para el certamen: Sepang y Motegi. Entonces, Doohan fue cuarto y segundo, mientras Crivi fue tercero y cuarto. Por tanto, llegados a Jerez, primer GP de la temporada europea, Roberts era primero con 50 puntos, el cinco veces campeón Doohan 33 y Álex 29.
De acuerdo que en las dos primera pruebas había llovido, y que ni en Sepang ni en Motegi, las Honda parecieron adaptarse como se esperaba. Pero todo ello cambió llegados a Andalucía. En los entrenos previos, Mick Doohan tuvo un accidente durísimo en el que se volvió a destrozar la pierna derecha, tras aquella caída asimismo brutal en el mismo GP en que Crivi logró su primer triunfo, Assen 1992.
Una inspección detenida confirmó que Doohan no se recuperaría como para seguir compitiendo a un nivel aceptable, por lo que el de Gold Coast optó por retirarse de la competición.
Jerez inició una racha de cuatro carreras de Crivi en lo más alto del podio, siendo Le Mans, Mugello (en dura lucha con Biaggi) y Montmeló las otras tres. En Barcelona, Álex estaba magullado tras una caída practicando enduro el lunes anterior, pero se quitó la espina del abandono de 1998, tras una fantástica lucha con Tadayuki Okada, compañero de equipo. En Holanda, nuestro protagonista se retiró por caída, con victoria de Tadayuki Okada. Esa carrera a punto estuvo de acabar en desastre, por lo que fue un aviso de que no había nada decidido y que aún quedaba mucho Mundial.
Esa actitud más alerta se saldó con dos victorias en las siguientes cuatro salidas, en Donington e Imola. En las otras dos, el de Seva logró dos segundos puestos. Las dos victorias se las repartieron Okada (Brno) y Roberts (Sachsenring).
Antes de la última prueba europea del año, en Valencia, Crivillé lideraba con 219 puntos, 66 más que Roberts. Una diferencia notable, pero entonces el piloto empezó a acusar toda la presión, y tuvo un extraño desmayo mientras entrenaba en el gimnasio, durante la semana previa al GP de la Comunitat. El origen de ese desvanecimiento fue del sistema nervioso, y Alex no estaba en el mejor marco mental para competir, acabando en el suelo en una prueba en mojado. Lo positivo fue que el ganador, Regis Laconi, superó a Roberts, segundo.
Vídeo de la lucha con Okada en Barcelona, 1999.
En Australia, las cosas no fueron mejor. Crivillé se cayó en una de las zonas rápidas del trazado y se rompió un hueso de la muñeca izquierda. Tras varios intentos fallidos para rebajar la hinchazón que le impedía coger bien el manillar, el quinto puesto logrado mantuvo sus opciones al título, más cuando Okada logró la tercera victoria del año y Roberts no pasó del décimo puesto.
La cita en Sudáfrica siguió con la misma tónica. En el trazado se corría en sentido antihorario y con ocho curvas a izquierdas, la situación no era fácil para Crivi, quien no obstante acabó tercero, por detrás de Biaggi -en su primera victoria con Yamaha- y Sete Gibernau, en continua progresión.
El 24 de octubre de 1999 el Mundial llegó al trazado Nelson Piquet de Jacarepaguá. Un susto en los entrenamientos obligó a nuestro piloto a pensar más a largo plazo y arriesgarse más en carrera. Salir décimo y con la muñeca aún lesionada no era una invitación al optimismo, pero la tenacidad de Crivillé, en un grupo con McCoy y Anthony Gobert, le mantuvo en la lucha. Por delante, Roberts, Okada, Biaggi y Norifumi Abe luchaban por la victoria, pero Okada acabó por salirse recto, lo que ayudó a Álex a terminar sexto, resultado suficiente para proclamarse campeón del mundo.
Al igual que en 1989, cuando ganó su primer GP en Australia, el equipo tiró vestido a Crivi a la piscina del hotel, una de la muchas maneras de celebrar el título.
La última prueba, en Buenos Aires, fue un mero trámite, ya que otra caída en entrenamientos dio un buen susto al nuevo campeón, que en carrera decidió no arriesgar, acabar quinto y celebrar asimismo el éxito de Emilio Alzamora, nuevo campeón de 125, ante las cámaras de la prensa internacional.
Seis victorias y diez podios fueron el bagaje de un año para enmarcar. Crivi siempre dijo que hubiese preferido que Doohan estuviese en pista, pero no se puede negar que suficientes problemas tuvo el catalán para conquistar su entorchado en la categoría reina.
“Sin embargo, la celebración se vio empañada por una ausencia: la de mi padre, que había muerto el año anterior y que habría disfrutado de este triunfo de su hijo pequeño […] a pesar de las reticencias iniciales sobre ‘eso de ir en moto’. A él ha esto siempre dedicado este título”.
Crivi abrió el camino.