Tras cuatro carreras, en la temporada 1999 del Mundial de Velocidad empezaba a verse quiénes podrían optar al título. Tras dos incontestables victorias y otros dos resultados en y cerca del podio, Álex Crivillé era el máximo favorito, sobre todo porque el piloto de referencia en la gira asiática, Kenny Roberts, había fallado en Jerez y Paul Ricard (aunque en esta última fue realmente bien hasta que se cayó).
Así las cosas, la caravana del mundial atravesaba la frontera con Italia y se iba hasta Mugello. Ya antes de llegar, había una cierta incertidumbre, ya que desde 1993 Michael Doohan había sido el dictador de la pista en los 500 cc. El único que había ganado ahí, pero en 250, era Luca Cadalora, ahora con las MuZ (más tarde MZ).
Una de las noticias de ese fin de semana de 1999 fue el debut de Sete Gibernau con la V4 de Doohan, tras una primera fase del año con la V2: “Me falta rodaje con esta moto y al principio lo pasaré mal, pero considero que es una inversión de futuro. Tenía que aprovechar la oportunidad”, explicaba el de Barcelona, con vistas a conservar el asiento en el equipo, aun volviendo Doohan en la segunda mitad del año, como estaba previsto.
Al igual que en Paul Ricard, Tetsuya Harada (Aprilia) marcó el mejor tiempo oficial del viernes, pero fue en su única vuelta buena, y después de que Crivi dominase toda la sesión, favorecido por los entrenamientos privados de HRC en Brno, la semana anterior donde regló la moto más a su gusto. El de Honda se quedó sólo a 117 milésimas del nipón, Checa fue séptimo, Sete duodécimo, Juan Borja decimocuarto y José Luis Cardoso decimonoveno.
En la clasificación del sábado, Crivillé demostró por qué era el piloto a batir: de las 26 vueltas dadas en la sesión, ocho las hizo en el umbral del 1:53, por las tres de Roberts y la de Harada, que llegó a bajar a 1:52.454, tiempo que le valió la pole. La amenaza de la Aprilia sería menor de lo esperado, en carrera, al marcar su trono con las gomas más blandas y casi sin combustible.
Tras Crivillé se situaron Roberts, John Kocinski y Norick Abe. Borja, octavo, superó a Checa por 104 milésimas, mientras Sete era duodécimo a casi dos segundos de la pole.
El domingo 6 de junio se daba el banderazo de salida al GP de Italia. Abe y Biaggi -este último desde la cuarta fila- se pusieron en cabeza, pero el nipón cayó al final de la primera vuelta, poco después de que Biaggi le birlase el primer puesto.
Crivi se mantuvo detrás de Max durante las primeras cinco vueltas, al término de las cuales se situó en primera posición. Las cosa se mantuvo estable, con el #3 primero y con Biaggi y Okada pisándole los talones sin descanso y con Roberts un poco más atrás. El americano había perdido varias posiciones con el lío del primer par de vueltas, pero una trazada diferente en la última curva, más lenta al principio pero que le daba más velocidad a la salida, fue recuperando posiciones.
Pese a ello, en la vuelta 10 Roberts había perdido el tren de Okada por culpa de las gomas y se vio obligado a defenderse de un incisivo Harada, quien iba recuperando posiciones desde la duodécima en la que había acabado el primero giro.
Okada y Biaggi se las tuvieron en distintas fases, con el nipón muy incisivo justo pasado el ecuador de la prueba, llegando a superar al italiano, aunque el desgaste en la goma delantera le dejó vendido en la tercera posición. Entonces, en la vuelta 19, una mala trayectoria de Álex permitió al #2 recuperar el liderato, aunque poco le duró la alegría, ya que en la 21 Crivillé volvía a mandar.
En la última vuelta, Max encontró una trayectoria más ajustada en la primera zona de las eses, y volvió al liderato, pareciendo que podría ganar… hasta la última curva, donde Crivillé se metió por dentro, aprovechando que la Yamaha se fue un poco hacia el exterior y mostrando una agresividad que no se había visto cuando luchaba contra Doohan. El de Honda ganó su tercer Gran Premio consecutivo.
En el box, Biaggi se desmayó y, al tener una mano lesionada tuvieron que cortarle el guante especial con el que corría. “Ha faltado poco, y con esta mano ha sido difícil correr, por lo que conseguir 20 puntos ha sido muy bueno”, declaró el italiano. Okada acabó tercero y Harada cuarto, mientras que por su parte, Sete Gibernau demostró una rápida aclimatación a la NSR V4, aunque al final perdiese por 40 milésimas la quinta posición en favor de Roberts.
Entre el resto de españoles, Checa fue séptimo con problemas de embrague y John Kocinski arrebató la octava plaza a Juan Borja por una sola milésima. Cardoso se retiró.
“Esta victoria vale por dos”, apuntó Crivillé quien añadió: “No he arriesgado para superar a Biaggi. He tenido un pequeño susto y he pensado que ser segundo ya estaba bien, que no iba a perder la compostura por ganar. No obstante, en la última curva él me ha dejado hueco y me he metido”.
El catalán, a raíz de su conformismo, explicó que no se sintió cómodo con las condiciones en general -demasiado calor, que obligó al equipo a salir con gomas más duras- y que por ello había rodado más lento. Pese a todo, aseguró sentirse fuerte psicológicamente, y que esa victoria era muy valiosa.
En la general, Álex lideraba con 104 puntos, 40 más que Roberts y 48 más que Checa y Gibernau, con Okada quinto, con 48 puntos.
La próxima cita de 1999, el 20 de junio en el Circuit de Catalunya.