Siempre que alguien famoso muere, se tiende a suavizar y limar las asperezas y vértices que ese personaje pudiera tener, y nadie se acuerda nunca de su lado malo. Porque, no nos engañemos, todos tenemos un lado malo, y no me refiero a cuando nos hacen una foto.
Ojo, que tampoco me refiero que tengamos que poner a caldo al personaje -sobre todo cuando la mayoría de los terrestres no hemos llegado a ver a esa persona a dos metros, ni mucho menos hemos entablado conversación o cimentado una amistad-, sino a mantener una animada charla, un debate sobre qué cualidades y qué defectos podía tener, recordando que poseemos informaciones de terceros y, a veces ni eso, porque a menudo quien más pontifica es quien tiene menos idea.
Una de las personas que sí conoció al protagonistade este escrito -y que, incluso, llegó a impedir por una mera aplicación del reglamento que fuese campeón del mundo de karting- y que estuvo metido en todo ese ambiente, en los 80 y los 90, fue el añorado Carlos Castellà. Mirad este enlace para saber quién es.
Carlos falleció en 2016 de cáncer, y pasó buena parte de sus últimos años elaborando un libro sobre Ayrton Senna, a petición de un editor que estaba en contacto con la familia. El libro, en un principio, se descartó debido al control que ejerce la familia del piloto sobre todo aquello auspiciado por ellos mismos (comprensible, por otra parte). Afortunadamente para el resto de nosotros, Carlos retomó el proyecto y, póstumamente, su familia publicó “Los Misterios de Ayrton Senna”, volumen que os emplazo a conseguir cuanto antes, porque, resumiendo, vale un tesoro.
Carlos quería exponer lo bueno y lo malo del tricampeón del mundo de F1. En la introducción del libro, razona el porqué de manera clara y diáfana. El catalán tuvo contacto directo con Senna en varios puntos de su carrera profesional -antes y durante su carrera en la F1, esto es-. Carlos era admirador del brasileño, pero ello no implico que ignorase sus errores, y recordaba que Senna era, ante todo, humano:
“¿Senna era perfecto? No, evidentemente. Entonces, ¿por qué se intentan ocultar sus defectos, sus errores, sus indisciplinas e incluso sus traiciones? Porque es un mito. Y los mitos parece que tienen que ser intocables […] Senna era un personaje, pero también una persona”, argumenta el periodista.
A partir de este punto es cuando entra la inclusión en este escrito de un reportaje que el programa de la BBC, Top Gear, emitió en 2010:
El reportaje, en dos bloques, se centra en los dos lados del piloto. En el primer bloque, se habla del lado positivo -su generosidad para con sus compatriotas y con otros pilotos, su excepcional calidad al volante, o el impacto que causó entre pilotos de su generación y de la generación posterior, como Martin Brundle, Lewis Hamilton, Nigel Mansell, Mika Häkkinen, David Coulthard, Michael Schumacher, Rubens Barrichello, Fernando Alonso, Mark Webber, Felipe Massa o Jarno Trulli-, y del negativo, con especial énfasis en su despiadada defensa de la posición ante sus adversarios y momentos de muy difícil justificación, como el incidente del GP de Japón de 1990, en el que sacó a Alain Prost de pista. De ‘difícil justificación’, por el peligro que entrañó esa maniobra.
Esa primera parte también esta marcada por el análisis que hace Martin Brundle del pilotaje de Senna, ya sea su “sexto sentido para saber dónde estaba la adherencia en una curva”, como de sus juegos psicológicos con sus rivales, que el propio Brundle ejemplifica con un incidente que tuvo con Senna en la F3 británica, en 1983.
La segunda parte del reportaje se centra en la prueba que hizo Lewis Hamilton del McLaren MP4/4 de 1988 en Silverstone, el día después del GP de Canadá de 2010. Ese fue el coche que cimentó la leyenda de Senna, en muchos sentidos, y que le dio su primer entorchado.
La emoción del inglés es palpable, y uno de los mejores momentos de la grabación es cuando se oye el rugido del V6 Honda en el box, y entonces enfocan a Lewis, riendo debajo del casco y exclamando “Holy Shit!”, por la impresión que le causó la potencia del monoplaza. Un momento realmente imperdible.
La virtud de este excepcional reportaje -al igual que el libro de Carlos Castellá- con respecto al documental ‘Senna’ de Asif Kapadia es, precisamente, esa: que, a pesar de que el piloto tenía sus contradicciones y su virtudes, eso no debe nublar nuestro juicio hacia ninguno de los dos bandos, y que podemos seguir disfrutando de él, de su pilotaje y de lo que explicaba y expresaba, de manera natural.
Quizá, el reportaje de Top Gear no explique detenidamente algunos puntos, para dar contexto a las imágenes, pero el concepto general de esa personalidad tan compleja queda absolutamente claro.
Este era Senna, en formato breve. Con sus pros y contras, con su lado positivo y negativo. Con sus cualidades y defectos.
Senna, para lo bueno y para lo malo.
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