Los simples mortales no acertamos a sentir cómo se queda el cuerpo y el cerebro tras un accidente, ya no sólo de los demás en carretera, sino también de un piloto de carreras, cuando está en su mejor momento de forma. Eso le sucedió en 1988 a Johnny Herbert, en la F3000 de Brands Hatch. A continuación os lo explica con detalle.
Más allá, el contraste entre los tres Hill de la F1: Phil, Graham y Damon. Para no perdérselo.
Johnny Herbert (3 victorias en F1, Ganador de las 24 Horas de Le Mans de 1990)
“Es un chaval muy majo, algo necesario en la F1, pero no tiene instinto asesino” - Stirling Moss, en 1998.
“Cuando estás al final de la parrilla, nadie quiere hablar contigo” - Herbert en su etapa con Lotus, 1994.
“Antes de mi accidente de 1988, tenía la reputación de ser duro y de no hablar con nadie, o incluso de ser deprimente o estirado. Eso era porque tenía mucha confianza en mí mismo, me creía invencible, capaz de enfrentarme a cualquiera” - Herbert reflexiona sobre su manera de ser antes de un brutal accidente de 1988, en una carrera de F3000 en Brands Hatch, que casi acabó con su carrera, y que le dejó con una visible cojera al andar.
“Tuve que ponerme una máscara de bromista para que todos supieran que esta bien, pero en ocasiones parecía que era inmaduro. Y llegó un punto en que no podía quitarme esa careta, porque no podía explicarle a nadie el dolor con el que tenía que lidiar” - Herbert, de nuevo sobre su accidente, en 2008.
“Cuando el coche se paró, tras el accidente, vi un gran agujero hacia el morro y pensaba que me había quedado sin piernas. En el hospital me dijeron que había perdido mucha sangre y, de hecho, estuve inconsciente la mayor parte del tiempo. Me recosieron -literalmente- y reconstruyeron el pie izquierdo, en el que no tengo movilidad alguna, y el derecho se dislocó por el tobillo, perdí el dedo gordo y durante años tuve infecciones de las que salían trocitos de goma o, incluso, de hierba […] Jamás dudé de que podría volver a pilotar, pero ya no sólo tenía que curar mis piernas, también tenía que curar mi mente” - Herbert, en 2008, sobre su recuperación tras el accidente en Brands de 1988.
“Cuando gané en Silverstone, en 1995, me pasé las últimas diez vueltas gritando de dolor en el coche, gritando muchísimo. Pero, como de costumbre, no se lo podía decir a nadie” - Herbert, dando a entender que la F1 no quiere a pilotos débiles, en 2008.
Damon Hill (campeón del mundo en 1996)
“Debería aprender a boxear, durante la pretemporada, y si no sabe lo básico sobre defensa personal, debería aprenderlo” - El consejo de Nigel Mansell a Hill, al enterarse a finales de 1993 de que Ayrton Senna sería su compañero en 1994.
"Necesita que los demás reconozcan sus méritos. Su carácter agradable no casa con sus resultados. Su tuviese una manera de ser más robusta, más enérgica, la gente le tendría en mayor estima” - Ron Dennis, en 1994.
“No he conocido a nadie que se molestase tanto en perder un título como él” - Niki Lauda, después de que Hill permitiese el triunfo de Jacques Villeneuve en el GP de Portugal de 1996. El título se decidió en la siguiente, en Japón.
“Creo que Damon lo ha logrado al igual que su padre. No creo que Graham tuviese un gran talento, pero ganó dos títulos y 5 veces en Mónaco, así como en Indianápolis y en Le Mans, trabajando muy duro. Y creo que Damon ha hecho exactamente lo mismo. No es un Clark, un Senna o un Stewart, pero ha hecho un gran trabajo” - Ken Tyrrell, del libro “Damon Hill: On Top Of The World” de Alan Henry, 1996.
“Ha sido agradable trabajar con un piloto que no ha tratado a los miembros del equipo como meros peones que hacen lo que se les ordena” - Patrick Head, jefe técnico de Williams, en 1996.
“Si queréis saber por qué reemplazamos a Damon, es porque no sabe adelantar” - Un miembro anónimo de Williams sobre por qué se prescindió de Hill, tras ganar su título de 1996.
“Damon pudo pilotar para McLaren, el equipo con el mejor coche, para mucha gente. Pero lo descartó porque quería más dinero. Si Ron Dennis me ofreciese pilotar para McLaren, lo habría hecho gratis. Pero, por lo que parece, Damon quiere asegurar su pensión” - Eddie Jordan, sobre el fichaje de Hill con Arrows para 1997. En 1998, Damon se fue a Jordan, precisamente.
Graham Hill (bicampeón del mundo en 1962 y 1968 y único piloto en tener la ‘Triple Corona’)
“Tenía la manía de modificar sus coches hasta el más mínimo detalle. Luego, cada ajuste de suspensión, de presión de gomas o de motor, acababa anotado de manera pormenorizada en una libreta que sólo él podía consultar" - Jackie Stewart.
“Graham estimulaba, animaba y mantenía a todo el equipo en su mismo nivel de entusiasmo, todo el tiempo. Nos inspiró mucho para hacer que el coche fuese más rápido - Tony Rudd, jefe técnico de BRM, poco después de la muerte de Hill, en 1975.
“Fue uno de los primeros pilotos que -casi literalmente- respiraba coches, comía coches y dormía soñando con coches de F1, y pasó mucho tiempo en la fábrica de BRM. Empleó muchísimo tiempo en saberlo todo sobre la parte técnica” - Tony Brooks, compañero de Hill en BRM en 1961.
“Graham se tomaba muy, muy en serio su trabajo en las carreras. Tanto, que no podías hablar con él justo antes de una carrera, porque estaba tan abstraído que no se comunicaba. Ello contrastaba con su carácter después de un GP, muy afable, relajado y sociable” - Stirling Moss, del libro “Racing And All That” del propio Moss y Mike Hailwood, 1980.
“Pilotos como Fangio, Moss, Clark o Stewart tenían talento natural. Yo nunca lo he tenido. He tenido que trabajar duro para llegar a su nivel” - Graham Hill.
“Graham era un hombre frío, capaz de convencer a cualquiera. Era un gran piloto, y un gran embajador para nuestro deporte, pero era muy difícil trabajar con él, porque no escuchaba a nadie” - Alan Jones recuerda a su jefe de 1975, en el equipo Embassy.
“Tenía unos ocho años, cuando vi a mi padre salir de lo que ahora es la Rascasse, en Mónaco, en su Lotus 49 rojo y dorado, cómo acababa la carrera y ya está. No me impresionó para nada” - Damon Hill sobre la victoria de su padre en el GP de Mónaco de 1968, del. Libro “Williams: Triumph Out of Tragedy”, de Alan Henry, 1995.
“Cuando murió, perdí todo mi interés en la F1” - Damon recuerda la muerte de su padre, en 1975. Entonces, tenía 15 años.
Phil Hill (Primer campeón del mundo americano, en 1961, con Ferrari)
“Cuando estaba de humor, Phil era brillante, especialmente en Sport. Pero no tenía el mismo virtuosismo en un F1. No creo que hubiese ganado el título de 1961, si Wolfgang von Trips no se hubiese matado en Monza” - John Cooper, del libro “John Cooper: Grand Prix Carpetbagger”, 1977.
“Phil creía que los coches de Grand Prix podían acabar hechos trizas, a veces, ¿y qué? Pasaba con frecuencia. Era un riesgo que el equipo debía aceptar, al igual que los pilotos aceptaban que podían hacerse daño o morir en una carrera. De acuerdo. Pero lo que me puso de los nervios fue que mi piloto cometiese el error dos veces, en dos tandas diferentes y en el mismo sitio, y que pensase que era un mero incidente” - John Cooper, del libro “John Cooper: Grand Prix Carpetbagger”, 1977, después de que en el GP de Austria de 1964, Hill se saliese en dos ocasiones -una en entrenos, otra en carrera-, en el mismo punto del circuito. La calma del piloto ante tal hecho enfureció a Cooper, y ambos tuvieron una bronca monumental en público.
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