En el anterior artículo de esta serie, desgrané someramente los cambios reglamentarios que hubo desde los Grupo A, y empezamos a desgranar cuáles eran los WRC más bonitos, que no los mejores. Está claro que un coche ganador siempre tiene un aura más especial que otro que no ha ganado, pero si somos suficientemente hábiles para separar el palmarés y la importancia de la estética pura y dura (separar la forma y el fondo), podremos dejarnos llevar por la sensación que nos da nada más verlo.
Podéis repasar la primera parte de los WRC más bonitos de 1997 a 2010, a continuación:
Sin entretenernos más, pasamos a la parte alta de esa lista:
5 - CITROËN XSARA T4 2001-2006 (5,91% de los votos)
Tras el éxito del Xsara Kit Car, que podéis recordar pinchando en esta línea, Citroën creó su primer WRC totalmente de cero, sin ser revolucionario pero exprimiendo todo lo que el reglamento ofrecía. A sus 2 litros de cilindrada y entre 300 y 315 caballos a 5.500 vueltas, había que añadir un turbo Garrett con intercooler refrigerado por agua e inyección Magnetti Marelli. El peso mínimo era el habitual, 1.230 kilos.
En sucesivos años, el trabajo se centró en optimizarlo todo -admisión, escape, nuevas configuraciones de la suspensión, retoques aerodinámicos, etc-.
El caso es que Guy Frequelin, subcampeón del mundo en 1981 con Talbot y director deportivo de Citroën en esa época, recibió muchas negativas del consejo de administración de la marcasobre el proyecto del WRC e, incluso, una vez presentado el primer prototipo del T4, hubo declaraciones por parte de directivos de la marca de que Citroën no financiaría el proyecto.
Y menos mal que no cumplieron esa afirmación, porque el T4 se llevó nada menos que 32 victorias en poco más de cinco temporadas: Sébastien Loeb ganó 28, Carlos Sainz 2, y Chús Puras y François Duval una cada uno.
No está de más decir que el T4 fue el mejor coche de su época y uno de los WRC más reconocibles.
4 - PEUGEOT 206 WRC 1999-2003 (13,97% de los votos)
Muchos esperábamos que el futuro WRC de Peugeot fuese el 306, ya que el Kit Car era precioso y por medidas encajaba más con la de los WRC. Sin embargo, por cuestiones de marketing, la marca promocionó al heredero de 205, el 206.
Sin embargo, de entrada, tenía un problema: que no llegaba al largo mínimo de 4 metros establecido para los WRC. Aun así, la marca fue muy lista y pregunto a la FIA si podían hacer algo al respecto. Peugeot y la Federación acordaron que si podían hacer una serie GT del coche con los mismos paragolpes sobredimensionados que el modelo de carrera -2.500 unidades, en este caso-, se les permitiría competir.
La base del 206 tenía el mismo motor que el 306, turbo Garrett con intercooler aire/agua, caja de cambios Xtrac longitudinal que ayudaba a tener un mejor reparto de pesos, diferencial electrónico, y una suspensión de gran recorrido. Además, la marca fue la primera en usar muy seriamente la telemetría para obtener datos sobre el rendimiento de los coches.
Desde el principio, el 206 fue competitivo y lideró dos de los tres primeros rallies en los que participó, pero le pasó igual que al 205 en 1984, que era más frágil de lo deseado. Una vez superados esos problemas de juventud y que la centralita del coche se congelase en el Montecarlo de 2000 en las tres unidades en carrera, el 206 logró con Marcus Grönholm cuatro victorias y tres segundos puestos de camino a su primer título mundial, tanto de pilotos como de marcas en la era moderna.
2001 fue peor por distintos problemas tanto mecánicos como de pilotaje y aunque la marca ganó seis rallies y el título de marcas, no revalidó el de pilotos. En 2002 se consiguió un nuevo doblete, de nuevo con Grönholm como campeón de pilotos, en parte gracias a la inclusión de un control de estabilidad hydro-electrónico y mejoras en la respuesta del motor. Grönholm logró 5 victorias y Gilles Panizzi 2.
Su aspecto compacto y su gran alerón trasero recordó a muchos al 205 T16 del Grupo B, y su efectividad le granjeó un puesto al lado del gran dominador de los 80.
3 - SUBARU IMPREZA WRC 2001-2002 (14,33% de los votos)
La segunda generación del Impreza WRC fue un cambio con respecto a su antecesor, al tener cuatro puertas y un morro radicalmente distinto. El nuevo modelo mejoraba la refrigeración del motor con aperturas más pronunciadas, tenía electrónica más avanzada, nuevos tanques de combustible que ayudaban a un mejor reparto de peso, y con el paso de los rallies, unos colectores de aire más grandes.
El mayor problema del Impreza de 2001 fue, en un principio, la debilidad de los ejes de transmisión, que llevó a su rediseño para el Safari de ese año, y la inyección Bosch L-Jetronic también dio algunos problemas. El turbo era el habitual IHI RX de la marca, con intercooler aire/agua.
En esa temporada, Richard Burns acumuló cuatro abandonos y sólo una victoria en Nueva Zelanda, pero en un año en que muchos pilotos tuvieron constantes problemas mecánicos y salidas, el inglés superó por 2 puntos a Colin McRae -vencedor en 3 rallies, aunque con peores resultados en determinadas pruebas- y por 3 a Tommi Mäkinen -también ganador en 3 rallies, pero con 5 abandonos.
2002 empezó con la fantástica cuarta victoria de Mäkkinen en Montecarlo, después de que Seb Loeb fuese penalizado con dos minutos por cambiar gomas en un lugar no autorizado.
Desde ahí, y pese a algunas mejoras notables en el coche, el Impreza y Petter Solberg no pudieron parar el empuje del 206 WRC y de Marcus Grönholm, quien ganó -como ya he comentado antes- 5 rallies, y acumuló 3 ceros, uno de ellos, una exclusión en Argentina, por una ayuda no permitida de su asistencia.
2 - FORD ESCORT WRC 1997-1998 (21,3% de los votos)
Aunque en su primera aparición ante la prensa, tras el Rally Catalunya de 1997, parecía que estuviese enganchado con pegamento rápido, debido a que la marca nunca asignó un presupuesto para crearlo, lo cierto es que el Ford Escort WRC devolvió un cierto prestigio a Ford.
Además de su imagen más robusta, gracias un frontal rediseñado que mejoraba la refrigeración del motor, el Escort tenía más cambios: turbo IHI más pequeño, en lugar del tradicional Garrett, suspensión con arquitectura McPherson, caja de cambios de seis relaciones Xtrac, amortiguadores HT holandeses…
Ese Escort aún estaba basado en el Escort Cosworth de calle, con lo que teóricamente no podría haber competido -Mitsubishi lo siguió haciendo hasta 2001 con sus Lancer, pero cada evolución era un Grupo A, no un WRC, como sí era el Escort de 1997-, pero por el bien y la estabilidad del certamen, el resto de equipos permitieron que Ford construyese el WRC a partir del Escort Cosworth, pese a que la marca no iba a producir ningún coche especial de calle sobre el que basarse, al estar ya muy avanzado el Focus.
Pese a que la fiabilidad en 1997 fue algo justa, el buen hacer de Sainz y la entrada de Juha Kankkunen desde el Rally de Argentina permitió que desde mayo a septiembre el Escort fuese el coche que más ‘scratch’ marcase en el Mundial, si bien sus dos únicas victorias las consiguió Sainz en Grecia e Indonesia, estando muy cerca del título hasta Australia.
Pese a que en 1998 no ganó ningún rally, Kankkunen acabó cuarto gracias a 3 segundos puestos y 4 terceros, poniendo un punto final digno a la vida del Ford Escort en el Mundial de rallies.
1 - SUBARU IMPREZA WRC 1997-2000 (38,5% de los votos)
El primer Impreza WRC recibió un gran trabajo tanto en la mecánica como en sus formas. Aunque parecido al Impreza de Grupo A, el nuevo WRC era más ancho, con un alerón más grande y más robusto estéticamente. También era más rápido, ya que en el primer test del coche, en el conocido tramo de ‘Espinelves’ del Rally Catalunya, justo tras acabar la edición de 1996, el nuevo auto iba siete décimas por kilómetro más rápido que el Grupo A.
Los primeros resultados convirtieron al Impreza en el coche a batir, con victorias de Piero Liatti (Montecarlo), Kenneth Eriksson (Suecia) y Colin McRae (Safari). Eriksson repitió triunfo en Nueva Zelanda y Colin ganó en Córcega, Sanremo, Australia y Gran Bretaña, pero cuatro abandonos consecutivos a mitad de año le hicieron perder su segundo título por un punto.
Eso sí, Subaru logró su último entorchado mundial de marcas, con 114 puntos, 23 más que Ford y 28 más que Mitsubishi, pese a continuos problemas de motor, cigüeñal, pintones y demás.
En 1998 recibió amortiguadores regulados electrónicamente y un diferencial trasero activo. McRae ganó tres pruebas y lideraba a mitad de año, pero en Australia rompió el turbo (pero acabó) y otra rotura en los pistones le dejó KO en Gran Bretaña.
En 1999, la cosa mejoró y una nueva caja secuencial y un acelerador ‘fly-by-wire’ actualizaron un conjunto que permitió a Richard Burns ganar 3 rallies y ser subcampeón, y a Juha Kankkunen 2 (Argentina y Finlandia, los dos últimos de su carrera). En el certamen de marcas, Subaru se quedó a 4 puntos de la gloria.
Finalmente, en 2000 Burns volvió a quedar subcampeón, tras ganar 4 rallies, con un coche que aun siendo veterano, aguantó el tipo ante la nueva generación de WRC, con el Focus y el 206.
El primera Impreza sigue siendo el estándar de belleza sobre el que el resto de WRC se tiene que mirar.
PARA SABER MÁS
Más anécdotas, curiosidades y vídeos sobre rallies, pinchando en esta línea.
Y si os aburrís (el ser humano tiene mucho tiempo libre, a veces), no os perdáis el contenido relacionado, que tenéis justo aquí abajo y un poquito más allá. Pa fliparlo. ⬇️⬇️⬇️⬇️⬇️