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Un triunfo que se escapó: Björn Waldegård

© McKlein Image Database
De cómo el sueco perdió in extremis un Rally de Montecarlo que tenía ganado.
Por Abel CruzPublicado el
Puedes ser brillante, tener máxima habilidad al volante, ser resolutivo en distintas situaciones, capaz de reglar el coche hasta los más pequeños detalles, tener un físico de hierro, anticiparte a las notas que te canta el copiloto si conoces el tramo en concreto, tener un sexto sentido para saber dónde está la adherencia y no tomar más riesgos de los necesarios…
Pero si por cualquier motivo te rindes, lo del párrafo anterior no te servirá para nada.
Eso aprendió el sueco Björn Waldegård en el Rally de Montecarlo de 1979. Ese fue el primer año en que en el Mundial de Rallies había un título propiamente dicho para los pilotos, en lugar de la Copa de Pilotos que había habido hasta entonces, acompañando al título de marcas. Como era habitual, los equipos empezaban a preparar el ‘Monte' con antelación ya que el clima acostumbraba a cambiar en esa zona de los alpes y la costa gala.
Björn Waldegård, WRC, Rally.
Waldegård, en 1978, cuando pilotó para Porsche
Ford había preparado los Escort RS1800 para asfalto seco o mojado, pero en los reconocimientos anteriores del rally se fue acumulando nieve, algo que preocupó a los integrantes del equipo británico. Sin embargo, dos días antes del inicio del rally, una mejora en el tiempo y una oportuna lluvia limpiaron de nieve la mayoría de especiales, dejando solamente clapas de hielo y algo de nieve-pasta.
Los Escort de Waldegård y Hannu Mikkola cogieron ventaja frente a los Fiat 131 Abarth Markku Alèn, Walter Röhrl y Jean-Claude Andruet, el Porsche 911 del vencedor de 1978 Jean-Pierre Nicolas o el Lancia Stratos de Bernard Darniche, al estar más reglados estos coches para nieve.
Bjorn Waldegard pilota su Ford Escort Mk2 RS1800 en el Rallye de Monte-Carlo de 1979.
Bjorn Waldergard dominó claramente antes de llegar a Mónaco
Los Escort no ganaron muchos tramos en el ‘Recorrido Común’, pero llegaron a Mónaco para la última noche con Waldegård como líder con unos 4 minutos de ventaja sobre Alèn, mientras Darniche era sexto a seis minutos. Mikkola había recibido una penalización de 5 minutos por un adelantamiento peligroso en un tramo de enlace, y terminó quinto.
“Los tramos alrededor de Mónaco estaban bastante limpios de nieve y el Stratos empezaba a ser más rápido que nosotros”, explicó Waldegård, años después. “Sin embargo, con la ventaja que tenía y con 11 tramos de noche, era difícil ver cómo podíamos perder. Por su parte, Darniche montó unos ‘slick' de Michelin experimentales que resultaron ser perfectos para piso mojado, pese a no haber sido testados exhaustivamente”.
Bjorn Waldegard, Ford Fiesta RS1800, Rally de Montecarlo 1979 WRC.
Bjorn Waldegard, una que se escapó en Montecarlo
El primer paso por el Turini vio cómo esas gomas ayudaban al Stratos a sacar unos 30 segundos al Escort, pero aun así los ingleses no sufrían. Waldegård decidió usar al máximo todo el equipo de que disponía, tras sugerir su jefe de equipo -Peter Ashcroft- que podría intentar conseguir esos neumáticos que usaba Darniche, al no tener mucho donde escoger para calzar al Escort (sólo tenían gomas de clavos para nieve e intermedias sin clavos). “El Escort iba bien, y Darniche tuvo que acabar usando gomas de clavos cuanto más tarde y más frío hacía”, recordó Waldegård.
De todas maneras, Darniche iba ganado tramo tras tramo y a dos para el final estaba segundo a un minuto y medio. Y, entonces, ocurrió la desgracia.
En la segunda pasada por Villars, en la zona del Pont de Clans, el de Ford se encontró cuatro rocas en plena calzada puestas a propósito: “No podían haber caído de ningún sitio”, apuntó el sueco. Un intento de esquivarlas acabó con una de ellas atascada debajo del morro, y el copiloto Hans Thorszelius tuvo que bajar del coche para retirarlas. Con ello, perdieron un minuto y la concentración necesaria.
Bernard Darniche, Lancia Stratos del Rally de Montecarlo de 1979, WRC.
El Stratos de Darniche, en el Mondial de l'Automobile 2010 de Paris
En 1979, los tiempos de los tramos se sabían al final de cada bucle, al no haber comunicaciones entre equipos y pilotos. Por ello, el sueco creía que tenía más margen sobre Darniche del que en realidad era. En el último tramo, el piloto del Escort fue rápido pero no todo lo que podía y acabó perdiendo el rally por solamente seis segundos. “Estaba desmotivado y no piloté bien, no tenía ganas”.
“De todos modos, hay que felicitar a Darniche. Se la jugó con esas gomas y le salió bien, ya que ganó los últimos 11 tramos. No se quién o por qué pusieron esas rocas en medio de la carretera. No sabemos si iban en contra de nosotros, del rally o lo que fuese y tampoco vimos a nadie en el puente”, apuntó Waldegård. “Eso me recordó algo que ya sabía: que no debía rendirme”.

Resumen del Rally de Montecarlo de 1979, en Francés (1ª parte)

En el Rally de Suecia, un error en las notas le dejó cinco minutos en un socavón, y para repetir el segundo puesto del Montecarlo, tuvo que apretar los dientes y darlo todo.
Ese año, el sueco ganó 2 rallies (el Acrópolis y el de Criterium del Quebec), fue segundo 4 veces y tercero en otra. Mikkola ganó en cuatro ocasiones, fue segundo en otra y luego obtuvo dos quintos. “Si no llega a ser por esos 15 puntos que obtuve en Suecia, por no rendirme, no habría superado a Hannu por un punto [112 a 111] a final de año”.
“Por tanto, la desgracia del Montecarlo no fue tan mala, después de todo”, concluyó el primer campeón del mundo de pilotos.

Resumen del Rally de Montecarlo de 1979, en Francés (2ª parte)

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