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Música

Así fue la noche histórica de Rosalía en Colón

Recordamos los mejores momentos del concierto de presentación de 'El Mal Querer' en Madrid.
Por David Saavedra
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En 2018 y 2019 pasaron tantas cosas alrededor de Rosalía y ‘El Mal Querer’ que casi hemos olvidado el bombazo que supuso su presentación gratuita en la Plaza de Colón durante la fría noche de Difuntos. Todo lo que rodea a la artista de Sant Esteve Sesrovires es tan fulgurante y tan tocho que apenas hay margen a asimilarlo.
El recibimiento por parte de la crítica internacional de este segundo álbum ha sido espeluznante, no antes recordado (o no de la misma manera) en un artista español: 5 estrellas en The Guardian, 4 en Rolling Stone y Allmusic.com… Solo han pasado tres días de su publicación pero, de seguir a este nivel de puntuaciones, podría llegar a situarse entre los 5 álbumes más valorados en el mundo si nos atenemos al ránking de la web albumoftheyear.org
Pero antes de eso, de los vídeos virales de Almodóvar, del Hormiguero y los premios de la MTV, la mujer de la que todo el mundo habla presentó su disco en primicia, gratis, en pleno centro de Madrid. Factor ilusionante fue el ver cómo el público que hacía cola en los aledaños de la plaza de Colón era de aplastante mayoría adolescente. A ellos, emocionada, la artista acabaría mostrando inequívocos símbolos de cariño, abrazándose con las primera filas y expresando su amor a todas aquellas personas que llevaban horas allí, de pie y pasando frío. Quizás ella sepa que, más allá de los cartelones en Times Square o los piropos de Pedro, su futuro depende, sobre todo, de la fidelidad de esos incondicionales que le gritaban de “Diosa” para arriba.
Panorámica de la Plaza de Colón durante el concierto

Panorámica de la Plaza de Colón durante el concierto

© Jacobo Medrano/ Red Bull Content Pool

Ya se ha hablado mucho de ‘El Mal Querer’, su contenido e influencias sonoras, pero eso no debe sepultar lo que nos mostró en su puesta de largo en directo. Si el frío de la noche no te nublaba la razón, podías percibir en él un aluvión de referencias, todo un festín para los sentidos. Con la música se integró la moda: la artista lucía un vestido diseñado para la ocasión por Palomo Spain y que, al parecer, rendía homenaje a la película ‘American Beauty’, aunque su forma de rosal parecía estar más bien diciéndole su nombre a la propia Rosalía. Y también la danza, claro: acompañada en casi todo el show de doce bailarinas, pudimos asistir a un espectáculo milimétricamente coreografiado por Charm La Donna, quien consiguió, al tiempo, aunar precisión, visceralidad y algunos momentos de mística oscura (especialmente en la puesta en escena de Bagdad, el no-single que se ha erigido en canción favorita del disco para muchos, sample de Justin Timberlake incluido). También alguna macarrada como la aparición en el escenario de un squad. Además hubo sorpresas audiovisuales: desde la intro con cámaras de móvil mostrando el “paseíllo” de Rosalía hacia el escenario, parte simbología pugilística, parte torera. O, tal vez, guerrera ninja, porque no faltaron proyecciones de anime japonés que recordaban a ‘Kill Bill’, e incluso un interludio visual con subtítulos que, si no me equivoco, correspondían a la película ‘Your Name’ (o alguna muy parecida).
Rosalía, portando el vestido diseñado para la ocasión por Palomo Spain

Rosalía, portando el vestido diseñado para la ocasión por Palomo Spain

© Aitor Matauco/ Red Bull Content Pool

Todo eso contribuyó a enriquecer la sugestiva narrativa del álbum, plasmada en vivo en un orden muy diferente: Comienzo con Maldición (corte 10) y final con Malamente (corte 1). Lo interpretó casi al completo (se quedaron fuera Que no salga la luna, Nana, Reniego y el monólogo de Rossy de Palma en Preso) y añadió un tema todavía inédito (Aute Cuture) y un único recuerdo a ‘Los Ángeles’: su interpretación completa de Catalina acapella, con su única figura llenando de voz aquel vasto espacio y sus enormes edificios, fue uno de los momentos más potentes de la noche. Como si la misma luna estuviese refulgiendo desde ella y llenando de lágrimas toda la ciudad. Casi la misma capacidad de conmoción desde lo íntimo fue la que mostró con A ningún hombre, también sin apoyo instrumental que despistase de sus palabras (“A ningún hombre consiento que dicte mi sentencia”, “hasta que fuiste carcelero yo era tuya, compañero”...)
Rosalía y su banda, al completo

Rosalía y su banda, al completo

© Jacobo Medrano/ Red Bull Content Pool

Por último (y, por supuesto, no por ello menos importante), la traslación musical fue atinada y provocadora. Si se tratase de un espectáculo de flamenco (que no), lo sería de flamenco sin guitarras. Todo el protagonismo recaía en Rosalía y sus bailarinas, evolucionando sobre un amplio escenario con pasarela central. Si fuese un show de pop más o menos convencional (que tampoco), habría quien echaría en falta bajos, baterías o teclados. La vocalista se apoyó solamente con el arsenal de sonidos y samples lanzado por El Guincho desde el fondo del escenario, secundado por dos parejas de coristas-palmeros, Los Mellis por un lado, Ane Carrasco y Tobalo por el otro. No se trata solo de que otro flamenco fusión, más contemporáneo o futurista, fuese posible: esto va mucho más allá de eso, trasciende etiquetas previas. Pueden intentar establecer comparaciones, pero no se acercarían a la realidad: nunca antes en la música popular española se ha visto algo similar. Los allí presentes tuvimos la sensación de estar viviendo un momento histórico. Asusta pensar en todo lo que sucederá después, pero lo ocurrido el 31 de octubre de 2018 ya se ha quedado en nuestra memoria.

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Descubre cómo fue el proceso creativo de este concierto en el siguiente documental.

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Red Bull Music presenta Rosalía: El Mal Querer

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