Fernando Alfaro debería tener un monumento en Albacete y otro en la música española, ya no solo en el prisma underground, sino por su papel como uno de los compositores fundamentales que ha habido en lengua castellana. A la ciudad manchega la puso en el mapa de nuestra historia de rock en aquel momento bisagra clave que fue el cruce entre los 80 y los 90 con Surfin’ Bichos: un grupo de trayectoria breve e intensa que, como los Pixies o los Smiths, se quemó en apenas un lustro. Luego, como algún mítico personaje bíblico-extraterreste (especialidad de la casa) los Surfin' resucitaron varias veces para tocar en vivo, cosa también que sucedió con Chucho y consigo mismo, extinguiendo infiernos puntualmente con sus propios proyectos en solitario. Desde hace varios años, todas las encarnaciones musicales de Alfaro conviven al mismo tiempo, algunas como células durmientes que se reactivan para tocar en directo de vez en cuando, otras incluso para grabar, como es el caso de Chucho, con quien acaba de publicar 'Corazón roto y brillante', sexto álbum de una discografía guadianesca en la que, digámoslo ya, no ha firmado ningún disco que bajara del notable. A sus 56 años, el hombre que ha sido capaz de cantar cosas como “Tenías toda la vida por delante/ Ahora la tienes toda por detrás” repasa la suya propia en una decena de canciones seleccionadas desde la redención y la positividad: “Mi juventud/ Tarda en llegar/ No sabrás tú/ Dónde pueda estar” (…) “Adelante/ Voy a mirar/ Buscaré/ La línea del mar”.
Los Tres Caballeros – El reloj
“Esta canción era una de las que teníamos en single en mi casa y la escuchaba con mis hermanos cuando éramos muy, muy pequeños. El single era de mi madre, creo, y también tenía el LP de Los Panchos que incluía su propia versión de El reloj. Pero después de romper más de un vinilo nos degradaron y nos compraron uno de aquellos comediscos en los que sólo cabían singles. Así que esta es la versión que más escuché. Yo era muy pequeño para entender lo del amor romántico y la pérdida, pero aquel rollo tan dramático me llegaba al alma. Llorábamos con esta y con otras canciones, las que eran “de llorar”, como El poeta lloró de Lucho Gatica. Todos ahí llorando en el cuartito. Y con las canciones que eran de reír y de bailar, reíamos y bailábamos. Desde entonces siempre me han gustado los boleros clásicos, cosa que acaba aflorando en canciones mías como la versión que hice de No puedo más contigo de los Niños Mutantes, o en Un alud de septiembre de Surfin’ Bichos o Problemas de sueño, de mi disco ‘Carnevisión’”.
Peret – Una lágrima
Otro de los singles que teníamos era el Borriquito de Peret, y más cosas de rumba, y Karina, los Beatles, Fórmula V, Elvis… La de Una lágrima no la teníamos, pero la escuchaba en el transistor con la Carmen, la chica que ayudaba a mi madre con los críos. Siempre andaba con sus historias de novios, reales o inventados. Me acuerdo de escuchar también en la radio Gwendolyne de Julio Iglesias, Raphael… el Paco, Paco, Paco de Encarnita Polo, y mucha rumba catalana. De ahí, en parte, la de Viva Peret de Chucho”.
Lluís Llach – Abril 74
“Ya más mayor, con doce o trece, iba con mi amigo Jose Luis cada tarde a merendar a su casa, después del cole. Tenía tres hermanas mayores, a cuál más guapa, y yo estaba un poco enamorado de las tres. Cuando no estaban, escuchábamos sus discos, cosas de Deep Purple, Silvio Rodríguez, Led Zeppelin, y tenían todos los discos de Lluís Llach. A pesar de lo que mucha gente piense de su deriva política o artística, sus discos de los setenta me siguen pareciendo la hostia. Yo además procuro no tener prejuicios ideológicos con estas cosas, ni con Clint Eastwood, ni con Céline, ni con un largo etcétera. Te pierdes muchos disfrutes, si no. Esta canción, Abril 74, me encantaba y la sabía tocar, y tiene también ese romanticismo exagerado. Me sabía muchas de Lluís Llach, me acuerdo de estar cantándolas mientras vendimiábamos en Francia a mis quince años y otro chico más mayor, que era catalán, me preguntaba que cómo, dónde y por qué. Esta canción, además y curiosamente, habla de la Revolución de los Claveles de Portugal. Ya ves: la hermandad de los pueblos ibéricos”.
James Brown – Sex Machine
“Recién empezado el instituto, iba a mirar y –las pocas veces que podía– comprar discos a la sección de música de Fontecha y Cano, unos grandes almacenes que había en Albacete. De repente un día llegaron un mogollón de vinilos del Sex Machine, los veías ahí ocupando un montón de espacio, con su portada en blanco, negro y rojo, y nadie los compraba. Y los pusieron en oferta, y entonces me lo compré. Yo entonces aún no escuchaba música negra, y esto era un cortocircuito, era imposible ponerlo y no empezar a dar botes. Y esa monotonía un poco enfermiza… Fue el primer disco de música de baile que escuché en casa, además de a los Jackson Five, que también me encantaban, sobre todo I Want You Back. A los Jackson Five los descubrí por una serie de dibujos animados que protagonizaban ellos, y que veía en la tele en blanco y negro de pequeño”.
The Damned – Melody Lee
“Los dos últimos años de instituto los hice en Valencia, y era la época del punk, aunque en aquellos momentos andaba todo muy mezclado, la verdad. Después del heavy metal, y a la vez que él, descubrimos a Bowie, Lou Reed y la Velvet Underground –flechazo máximo–, Patti Smith, Iggy Pop, Blondie, La Banda Trapera del Río, Veneno, los Ramones, The Clash, Sex Pistols… Y en Valencia descubrí ya muchos más grupos de punk, lo que supuso para mí un cambio vital, un descubrimiento. Me hice punk con todas sus consecuencias, personales y musicales, y aquello entró como un torrente también en mi manera de hacer música. Entre todos esos grupos, claro, estaban The Damned”.
Stray Cats – You Can’t Hurry Love
“Una vez, por mi cumpleaños, me regalaron el single de Rock This Town, que en la cara B llevaba esta versión de la canción de las Supremes. Me encantaban las Supremes y todo lo que viniera de la Motown, pero esta versión es la que más me gusta, de un grupo de rockabilly tan increíble como los Stray Cats. El rockabilly y el psychobilly, aparte del blues y todo lo demás, han marcado también mi música, como es obvio. Y en esta época mía escuchaba muchísimo rockabilly. Aunque también nos gustaba la música mod, The Jam y todo eso. Toda la música negra, y ‘Quadrophenia’, que era la época, el Be My Baby, el Louie Louie… Nosotros lo cogíamos todo, estábamos peleados con nosotros mismos. Pero tengo muy grabado este You Can’t Hurry Love de los Stray Cats. Ni mil Phils Collins podrían joder nunca esta canción”.
Siouxsie And The Banshees – Hong Kong Garden
“Siouxsie era probablemente lo más cool del afterpunk. De la onda siniestra, como se le terminó llamando aquí. Eran lo máximo. Y Parálisis Permanente. Afterpunk que en realidad seguía siendo punk, así que eso éramos, eso somos. “Todo viene del punk”, le oí decir a Víctor Coyote en la tele por esa época. O sea, que todo lo que hemos hecho después es afterpunk. Esta canción de Siouxsie siempre me ha puesto los nervios en pie, como un resorte, desde que empieza con el riff con todos los instrumentos en ultra agudos. Y está claro que prefigura todo lo que luego fue el indie rock. En aquellos tiempos, “indie” eran los indie charts, y ahí había hasta grupos de oi punk”.
Henryk Górecki - Symphony of Sorrowful Songs. 2nd Movement
“Ahora voy a pegar un salto brutal en el tiempo, aprovechando que por entonces empecé a hacer grupos, grabar discos y esas cosas, y voy a aterrizar en un momento determinado de los primeros dosmiles: viendo la película ‘Basquiat’ de Julian Schnabel, sobre la vida del pintor, película que me encantó y me turbó. En su estupenda banda sonora, concretamente en los títulos de crédito, descubrí esta pieza de Górecki que encima me pilló con el ánimo quebrado por el propio film. Devastador. Era el primer movimiento, creo, que luego estuve fantaseando con utilizarlo como “banda sonora sugerida” para la lectura de un relato que yo mismo escribiría, un relato de final entre feliz, truculento e inevitable. El final se correspondería, leyendo a un ritmo standard, más o menos con el minuto dieciséis y medio de ese primer movimiento. Lo escuchaba pensando esto y se me ponían los pelos de punta. Lo utilicé hace un par de años como sintonía de entrada para mis conciertos con el Dark Folk Trio. Y como sintonía final utilizábamos el segundo movimiento. El desgarro de los padres arrancados a los hijos”.
Johnny Cash & Joe Strummer - Redemption Song
“Durante unos cuantos años trabajé en una gasolinera en mitad del desierto manchego. Era un lugar muy solitario, tenía mucho tiempo allí. Una mañana de invierno estaba oyendo la radio y, de sopetón, pusieron esta versión del clásico de Bob Marley cantada por dos ídolos gigantes de toda mi vida. Esta canción la escribió Marley cuando se estaba muriendo. “Porque todo lo que tuve fueron canciones de redención”, de redención “de la esclavitud mental”. La canción la ponían en la radio porque Johnny Cash se acababa de morir. Joe Strummer se había muerto justo un año antes. Poco después, dejé el trabajo en aquella gasolinera. De todas formas, esta es una canción de ánimo y de lucha, los que tuvimos y tendremos”.
Perfume Genius – On The Floor
“Quiero terminar con una canción de amor, de amor tenso, extremo y delirante como siempre es el amor. Cuidado, eh. El último disco de Perfume Genius me flipa, y esta canción de amor desesperado, de corazón roto y también brillante, creo que va a ser un clásico ya para siempre”.
'Corazón roto y brillante' está publicado por Intromúsica.
Chucho actúa el viernes 2 de octubre en Madrid (La Riviera/ Tomavistas Extra)