Música

Las 10 canciones más curativas de The Cure

© Steve Stills/Red Bull Content Pool
Por David Saavedra
Te proponemos un recorrido por la faceta más luminosa y pop de los reyes del rock gótico.
Antes de que se comenzase a vislumbrar el enorme vuelco que iba a dar la vida de todos, este fue uno de los primeros memes que se viralizaron (con perdón) en las redes, jugando con el nombre de The Cure. Estamos hablando de un grupo singularmente querido o, más bien, su icónico líder (¿recuerdan el capítulo de South Park en que Robert Smith salva al mundo o cuando Muchachada Nui le cantaron lo de "vamos, Robert, sal a bailar"?).
Sin embargo, una de sus grandes peculiaridades es la extrema esquizofrenia de su cancionero. Adalides -un tanto a su pesar- del movimiento gótico/ siniestro, el grueso de su repertorio (inluyendo álbumes completos como sus obras maestras ‘Seventeen Seconds’, ‘Faith’ y ‘Pornography’) bucea en la desesperación existencial, la melancolía, las pesadillas, los miedos y el desasosiego. Incluso ahora puede resultar increíble, pero ‘Disintegration’ lo compuso Smith atormentado cuando sentía que se hacía viejo porque iba a cumplir… los 30 años.
El caso es que, en su extenso cancionero, hay mucho espacio para el mal rollo pero también grandes canciones de pop eufórico y, otra gran especialidad, las de la zona de en medio: temas como ‘Inbetween Days’, ‘Just Like Heaven’ o ‘Boys Don’t Cry’, que han sido capaces de definir como nadie más un peculiar estado emocional, el de la alegría melancólica (de hecho, la primera de ellas fue utilizada para ilustrar el sentimiento ‘happy-sad’ en la película ‘Sing Street’).
En esta lista nos vamos a ir al otro extremo, a las canciones de The Cure que más curan, las más positivas, las más luminosamente pop. El abanico es amplio, pero estas son las que hemos seleccionado.

10. Fight

El tema que cerró ‘Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me’ (1987) tiene una base rockera y oscura, pero su letra es una de las más directas y dirigidas de su carrera, con estribillo motivador de puño en alto: “Pelea, pelea, pelea”. “Cuando el dolor se inicia y las pesadillas comienzan, recuerda que puedes llenar el cielo. No tienes que rendirte, nunca te rindas”. La volvieron a tocar, por primera vez en 25 años, en el Primavera Sound de 2012, probablemente motivados por la crisis económica que por entonces estaba asolando a tantas personas (al menos, este cronista lo sintió así).

9. Hot, Hot, Hot!!!

Otro tema de ‘Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me’. Según Robert Smith, su letra narra tres extrañas experiencias sexuales: en el sótano de una discoteca, en un ferry y en su habitación, y se basa también en el libro infantil ‘Earthfast’, de William Mayne, donde el protagonista recibe varios ataques que le hacen viajar en el tiempo. Podemos darlo por bueno o no (a Smith es conveniente no creerse del todo sus declaraciones a la prensa), pero lo cierto es que su ritmo funky a lo Chic y su estribillo es de lo más irresistiblemente vitalista que ha escrito nunca: “Hey, hey, hey/ pero me gusta cuando ese fogonazo llega/ hey, hey, hey, me gusta un montón/ Hey, hey, hey, sí, estoy saltando como un muñeco saltarín/ bailando, gritando, rascándome, chillando enfebrecido/ sintiéndome caliente, caliente, caliente”.

8. Push

Incluida en ‘The Head On The Door’ (1985), es una canción muy inusual en el repertorio de The Cure, ya que se inicia con una parte instrumental muy larga, de tono contagiosamente épico hasta que, en el minuto 2:24, Smith comienza a cantar invocando a la necesidad de alejar a una persona que le incomoda. Aparentemente inspirada por un largo viaje en tren de regreso a casa, su contenido es misterioso, pero siempre se puede interpretar como un acicate para deshacerse de las personas tóxicas. La han tocado habitualmente en directo en sus últimas giras.

7. Doing The Unstuck

Apareció en ‘Wish’ (1992) y es todo un alegato a favor del desmelene, del a la mierda todo y ser felices. Interpela a otro interlocutor que dice: “pero es demasiado tarde para hacer esto ahora, debimos haberlo hecho entonces” solo para reafirmarse más en su planteamiento y señalar que nunca es tarde. “Destroza las páginas con todas las malas noticias/ derriba los espejos y derriba los muros/ quema tu casa/ quema la calle/ vuélvelo todo rojo y el sueño estará completo/ con el sonido de tu mundo/ elevándose en llamas/ Es un día perfecto/ para darle la vuelta a tu cabeza/ y decirle adiós a todo”.

6. Mint Car

‘Wild Mood Swings’ (1995) es el álbum más flojo en la carrera de la banda, aunque su título (cambios de ánimo salvajes) definía bastante bien su estado en aquella época. No obstante, contiene uno de sus últimos grandes singles (dice Robert Smith, de hecho, que merecía mayor éxito que Friday I’m In Love). Este ejercicio de pop multicolor plasma la felicidad absoluta sin ningún miedo a caer en lo cursi o lo naïf: “El sol está arriba y soy tan feliz que podría gritar/ No hay ningún otro lugar en el mundo donde prefiera estar/ que aquí contigo/ Es perfecto/ es lo que siempre quise/ Casi no me puedo creer que sea real".

5. High

Fue el primer single de ‘Wish’ y ya marcaba un importante punto de inflexión con respecto a su álbum predecesor, ‘Disintegration’ (1989). El videoclip mostraba a Smith volando por el cielo en una cometa, con colores tan vivos que parece que las imágenes estén puestas de ácido. Su subidón, sin embargo, es (o parece) una celebración del amor feliz.

4. Lovesong

Su single de mayor éxito en EE UU (Janet Jackson impidió que llegase al número 1) fue también una sacudida en el estado anímico que predominaba en todas las demás canciones de ‘Disintegration’. Smith se la compuso a su esposa, Mary Poole, como regalo de boda. “Me ha llevado diez años encontrar el punto en el que me pueda sentir cómodo cantando una canción de amor muy directa. En el pasado, siempre sentía en el último minuto una necesidad de disfrazar los sentimientos o darles un giro. En realidad, es una de las canciones más difíciles que he tenido que cantar. Es un exposición abierta de emoción. No intenta ser inteligente. Y es difícil de hacer porque corres el riesgo de que se rían de ella”. Le salió, con toda su claridad y hermosura, la canción de amor perfecta.

3. Do The Hansa

Esta frenética locura en forma de post punk descerebrado fue la personal venganza de la banda hacia el sello alemán Hansa, que les firmó cuando aún se llamaban Easy Cure pero se negó a publicar su primer single, Killing An Arab. La letra es puro dadaísmo: "Ein zwei drei vier.../ Steve!/ Oh yeah!/ Platinum all the way!/ Do the Hansa!" Salió como cara b del single Boys Don’t Cry, en 1979, y sigue siendo una de las canciones más divertidas de su repertorio.

2. The Lovecats

Tras culminar su primera trilogía siniestra con el oscurísimo y violento ‘Pornography’ (1982), The Cure se reconstituyó como dúo, con Smith y Lol Tolhurst como únicos miembros fundadores, y con el carismático bajista Simon Gallup fuera (aunque luego volvería). La nueva formación se fue al otro extremo entregando singles de pop demente y desenfadado como Let’s Go To Bed, The Walk o este The Lovecats, en 1983. La canción se inspiró más o menos en la película de Disney ‘La dama y el vagabundo’, pero protagonizada por dos gatos callejeros que viven un amor tan loco que hasta se prometen que se arrojarán cogidos de la mano a comprobar juntos si es verdad eso de las siete vidas. Le dieron un punto de jazz acelerado, con notas de piano saltarinas y un contrabajo. Su juguetona y alocada melodía se anticipó muchos años antes al boom de los vídeos de gatitos para alegrar el día, y su uso del lenguaje es absolutamente explosivo. Solo podemos reproducirlo en el inglés original: “We move like cagey tigers/ We couldn't get closer than this/ The way we walk, the way we talk/ The way we stalk, the way we kiss/ We slip through the streets while everyone sleeps/ Getting bigger and sleeker, and wider and brighter/ We bite and scratch and scream all night/ Let's go and throw all the songs we know/ Into the sea, you and me/ All the years and no one heard/ I'll show you in spring, it's a treacherous thing/ We missed you hissed the lovecats”. Tu turu tu tu tu tutu..

1. Friday I’m In Love

Contaba Smith que la progresión de acordes se le vino a la cabeza y le entró la paranoia de pensar que la había robado de algún sitio. Al llegar con ella al estudio, donde estaban grabando ‘Wish’, a nadie de la banda le sonaba de nada. El bajista Simon Gallup decidió acelerarla y les quedó una melodía tan endiabladamente poppy que tenían que ponerle una letra luminosa. Era viernes por la tarde, así que el líder del grupo quiso recrear ese sentimiento de liberación del comienzo de finde, listando y rimando todos los demás días de la semana con la máxima genialidad. Su inocencia y su juego con las palabras y lo pegadizo de la melodía podrían hacer de ella, de hecho, una canción infantil. La culminación de los Cure más eufóricos y uno de sus temas más famosos. ¿El que más? “Siempre ha resultado paradójico que se haya forzado a que la gente acepte que somos una banda gótica porque, para el público general, no lo somos. Para el taxista, yo soy el tío que canta Friday I’m In Love, no el tío que canta Shake Dog Shake o One Hundred Years", dijo Robert Smith en una ocasión. ¿Truco o trato?
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