Público en la sala Siroco
© Archivo Siroco
Música

Memorias de Siroco

Entrevistamos a los responsables de la mítica sala madrileña, que celebra su 30 aniversario.
Por David Saavedra
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Siroco es, sin duda, una de las salas más activas, tanto a nivel de música en directo como cultura de DJ’s, de Madrid. Pero cuando comenzó a andar, en 1989, era todo bastante diferente. Estos días celebran su 30 aniversario, sin grandes nombres entre sus fastos, pero muy fieles a la ética con que nació este garito en las estribaciones de Malasaña: hacer cantera, explorar dentro del pop y rock más emergentes y hacer bailar dentro del mayor eclecticismo posible. Tomando como excusa estas tres décadas de vida, abordamos a sus cuatro responsables actuales para que nos contasen unas cuantas cosas sobre la historia y espíritu de la sala.
¿Cuándo y por qué decidisteis montar Siroco? ¿Cuál es vuestro primer recuerdo?
David Novaes (socio fundador): “Varios de nosotros habíamos tenido una intensa vida asociativa en la universidad madrileña de mediados de los 80 y habíamos organizado allí conciertos y fiestas. Yo, concretamente, organicé bastantes conciertos en la Escuela de Caminos entre 1983 y 1986: Los Nikis, Pistones, Kortatu, Depeche Mode… y, una vez acabadas nuestras carreras, montamos en 1987 un bar, el Rompeolas, en la zona del Viaducto, para seguir de alguna manera ligados al espíritu de diversión de la Movida al mismo tiempo que empezábamos a trabajar cada uno en nuestras profesiones respectivas (Ingeniero de Caminos, Periodismo…) El bar tuvo mucho éxito y cuando en 1989 surgió la oportunidad de coger un local más grande, con licencia de café-teatro, y posibilidad para realizar conciertos, que se estaba traspasando, Miguel Calvete, Ángel Campos y yo, los socios fundadores, no nos lo pensamos dos veces. Tengo un recuerdo un poco surrealista de la negociación para adquirir el local. Había funcionado en la última etapa como Disco Ellas, una discoteca, muy confidencial, enfocada hacia el colectivo de lesbianas y pionera en Madrid. Empezamos a negociar con las responsables de la discoteca, pero pronto el casero del local, un personaje extravagante que tenía una gestoría en la calle Manzana que no hubiese desentonado en un decorado de la postguerra, cortocircuitó a las dueñas de Disco Ellas alegando que estaban desahuciadas por reiterados impagos y finalmente llegamos con él a un acuerdo. A finales de noviembre de 1989, y tras unos meses de obras, inaugurábamos Siroco: un nombre sonoro y con movimiento como el viento homónimo, aunque la sombra del pasado fue alargada y durante varios años llegaban todas las noches grupos de mujeres despistadas pensando que Siroco era un local de lesbianas".
A la hora de programar, ¿os inspirasteis en algún otro club, de Madrid, resto de España o el extranjero, o fuisteis por libre siguiendo vuestro propio gusto e intuición?
David Novaes: “Los comienzos de Siroco fueron complicados, pues la obra de acondicionamiento se nos complicó más de la cuenta (casi ocho meses) y fue muy absorbente y exigente, ya que varios de nosotros trabajábamos al mismo tiempo. Llegamos a la inauguración exhaustos, desfondados y sin un plan claro. Los seis primeros meses tiramos de colaboradores a la hora de programar (Paco López, que más tarde fundaría Attraction Management y Ángel Aparicio ex -Vía Láctea), que orientaron más la programación al rock y al garaje que triunfaban entonces en Malasaña. Al principio no teníamos equipo de directo (había que alquilarlo) y los comienzos fueron duros pues habíamos pasado de un local de 50 personas a uno de más de 200 y no era evidente llenarlo. Además, con nuestros trabajos respectivos nos estábamos alejando de la noche. Tuvimos que probar varias fórmulas e implicarnos en exclusiva abandonando nuestras carreras profesionales. Luego ya asumimos nosotros la dirección artística, siguiendo nuestro propio criterio y buscando un arco más amplio de estilos y un mayor equilibrio entre sonidos más poperos y rockeros sin menospreciar otros estilos como el soul, el blues o los sonidos jamaicanos. Con el tiempo nos fuimos profesionalizando, creando un equipo y fidelizando a grupos y clientela. En Siroco dieron sus primeros conciertos Los Rodríguez, Pereza, M Clan o Los Piratas”.
Juan José Bernardo (programación de clubbing): “En los 90 y principios de los 2000 me llamaba mucho la atención cómo algunos de los clubs europeos que más me flipaban cambiaban de estilo musical y de promotor de una noche para otra y siempre estaban llenos. Por extensión, el público de un día era completamente diferente al público de otro día. Cada día de la semana era un día diferente en el mismo espacio. Esto me parecía alucinante. En aquella época, en España éramos más de DJ’s residentes y un estilo concreto para cada sala. Cuando la responsabilidad de la programación de la noche recayó exclusivamente en mí, en el año 2011, entendí que había que ser generoso y que el tiempo de cabina del que disponía el club debía de ser compartido entre el mayor número de personas posible. Era el momento de apoyar e intentar ser altavoz de decenas de propuestas afines al sonido de la sala y, de alguna manera, de dar visibilidad y reconocimiento al trabajo de muchos promotores y DJ’s locales. Inconscientemente, estaba imitando lo que me flipaba de los clubs europeos de mis primeros años”.
La primera entrada de Siroco

La primera entrada de Siroco

© Archivo Siroco

¿Cómo veíais el panorama de salas y clubs en Madrid en aquel momento y qué creíais que era lo mejor que podíais aportar?
David Novaes: “Los modelos que había entonces en Madrid, en aforos relativamente pequeños, eran bastante extremos (locales como Honky Tonk, más pijos y enfocados a grupos de versiones o de músicos de sesión, y en el otro extremo el Agapo, con un ambiente más destroy y con sonidos más crudos). Nosotros nos posicionamos en medio, acogiendo y acompañando a un montón de bandas que estaban en tierra de nadie, luchando por hacerse un nombre y poder conseguir el ansiado premio de grabar con alguna discográfica”.
¿Cuál fue el primer concierto que organizasteis? ¿Cómo lo recordáis?
David Novaes: “Creo recordar que el primer grupo que tocó fue Snap!, un cuarteto de power pop de clara inspiración mod donde tocaba Chema, que más tarde abriría el Nasti. Fue casi un concierto de rodaje, pues no teníamos equipo de sonido y todo era muy improvisado. A las pocas semanas ya estábamos en condiciones de dar buenos conciertos y recuerdo grandes actuaciones de Deltonos, Ferroblues y algunos supergrupos formados para la ocasión con miembros de Desperados, Tequila, Glutamato Ye-Yé, Mamá, Elegantes…
Fernando Martín (Desperados), con Santi Agudo (La Coartada) e Iñaki Fernández (Glutamato Ye-yé).

Fernando (Desperados), Santi (La Coartada) e Iñaki (Glutamato Ye-yé).

© Archivo Siroco

¿Cómo veis la evolución, tanto del circuito de directos como del clubbing, y también del público, a lo largo de estos 30 años?
David Novaes: “En los primeros años, los que van de 1989 a mediados de los 90, el público no estaba acostumbrado a pagar para ver un concierto en un espacio pequeño. La entrada era libre y a menudo el grupo cobraba en función del número de personas que congregaba. Por esta razón muchas veces el concierto era la excusa para un grupo de reunir a todos sus amigos, familiares, etc., y en general el público estaba más de fiesta que atento a lo que pasaba en el escenario. El concierto era más un acto social que un evento artístico y el público era poco exigente en lo relativo a la calidad del sonido o al confort de la sala. Muchos de los artistas eran universitarios o estaban incluso en el Instituto y, en consecuencia, la mayoría del público era muy joven y venía con ganas de diversión. Recuerdo que, cuando a mediados de los 90 decidimos poner un precio de entrada a los conciertos, nos costó tomar la decisión y tuvimos un amplio debate previo. En cuanto al clubbing, la escena era prácticamente inexistente en aquellos años. Había una separación estricta entre las discotecas, donde se bailaba y se cobraba en puerta, y el resto de espacios nocturnos, como el nuestro, donde no se bailaba y la entrada era gratuita. La propia normativa del ayuntamiento fomentaba esto. Las únicas excepciones era los disco-pubs, con un ambiente bastante chabacano, y algunos clubs más marginales generalmente orientados al público LGTBI. El público en general no bailaba en los locales nocturnos y eran más bien sitios de reunión donde beber, reunirte y charlar con los amigos y relacionarte con nuevas personas en un ambiente festivo. Recuerdo que nos costó mucho animar la pista de Siroco y al principio incluso te miraban mal si ponías música de baile. La solución vino cuando, tras un concierto de los Cool Jerks, descubrimos que a los mods les encantaba bailar y decidimos apostar por el soul, sixties y funk convirtiendo a Siroco en un templo de esos sonidos hasta pasada la primera mitad de los 90. En los años 2000, Siroco profundizó en la cultura de clubbing con las residencias de DJ Sideral o múltiples sesiones de Ninja Tune, y ya , tras la profunda reforma del 2011, abanderamos la vanguardia del clubbing madrileño apostando decididamente por los colectivos más inquietos y obteniendo un reconocimiento unánime . Por fin habíamos ganado nuestra apuesta por el baile que tan en contra se nos puso en el principio”.
DJ Sideral durante una de sus sesiones en Siroco

DJ Sideral durante una de sus sesiones en Siroco

© Archivo Siroco

JJ Bernardo: “Cuando empecé a trabajar en Siroco como DJ residente, en 1996, el público que acudía fin de semana tras fin de semana era prácticamente el mismo, algunos incluso venían jueves, viernes y sábados. Los días que abríamos, vaya. Les llamábamos con mucho cariño “clientes residentes”. La edad, los gustos musicales y las pintas de todos ellos eran muy similares. A su vez la escena clubbing era muy reducida en comparación a lo que es ahora. Había pocos promotores y DJ’s profesionales y lo normal es que cada uno de ellos estuviese centrado en sus proyectos sin hacer mucho caso al de los demás. Apenas había colaboración entre unos y otros. Con el paso de los años la cosa cambió. El público dejó de ser habitual, los hábitos de consumo de ocio variaron y no hubo el relevo generacional natural y esperado de los años anteriores. Hoy en día el tipo de público varía bastante de un día para otro (en función de la fiesta programada) y la escena ha crecido mucho en cantidad de DJ’s y promotores".
Toño Villar (programador de conciertos): “Yo empecé a trabajar en Siroco a partir de 2011, con la reforma del local. Estábamos en plena crisis y se notaba a todos los niveles, tanto de afluencia de público como de consumo, acrecentado por el problema de los lateros en la calle. En este sentido, se ha notado una clara mejoría y a día de hoy el circuito de conciertos vive un buen momento, al menos en cantidad de propuestas de bandas y promotores. En cuanto a la evolución como tal de los conciertos, Siroco en mi opinión, es un estandarte que se mantiene inamovible, pues es el caldo de cultivo donde se cuecen las nuevas bandas, donde se desarrolla lo que está por venir, por lo que la evolución es más una cuestión de modas y estilos. Siroco siempre será la sala donde las bandas empiezan, congregando a amigos y familiares en sus primeros bolos… algunas se quedarán ahí y a otras se les acabará quedando la sala pequeña e irán conquistando mayores aforos”.
¿Creéis que habéis evolucionado a la par que el público de Madrid?
JJ Bernardo: “En 1996 la música que se pinchaba en la sala era muy ecléctica. Paulatinamente se fue prescindiendo de los sonidos que habían prevalecido los años anteriores e incluyendo la electrónica más y más hasta llegar al día de hoy, considero que tal y como ha ido evolucionando la música. La reforma realizada en el año 2011 contribuyó a que diferenciásemos, musicalmente hablando, los estilos de las dos salas en las que se había convertido Siroco. En la zona club casi el 100% de lo que escuchas es electrónica en cualquiera de sus subestilos, en muchos casos muy concreta y especializada. En la zona Lounge el estilo musical es mucho más abierto y accesible para cualquier persona que apenas tenga conocimientos musicales. Considero que hemos evolucionado a la par que el público de Madrid pero también hemos ido muy por delante, sobre todo gracias a la posibilidad de colaboración con promotores locales increíbles , apasionados y profesionales".
Toño Villar: “En cuanto a los conciertos, es ineludible evolucionar a la par que el público, pues son las propias bandas y promotores los que demandan el espacio y las que traen los sonidos del momento”.
Ambiente durante una de las sesiones de soul en los años 90.

Ambiente durante una de las sesiones de soul en los años 90.

© Archivo Siroco

¿Qué os llevó a reformar la sala en 2011? ¿Diríais que esta reforma marca dos etapas muy diferenciadas? ¿Cuáles serían las principales características de cada una de ellas?
David Novaes: “Cuando cogimos en 1989 el local, por el momento vital en el que estábamos y por razones de presupuestos, no hicimos una reforma integral y nos adaptamos en gran parte a la distribución original y aprovechamos las instalaciones existentes. Con los años y con el endurecimiento de las normativas y las exigencias de los nuevos públicos, el local se quedó bastante desfasado y sin los necesarios resortes para hacer frente a la crisis de finales de la década de los 2000 que, unida a la implantación de la ley anti-tabaco nos asestó un duro golpe. Aunque en el 2011 España estaba sumida en el momento más duro de la crisis, vimos que o hacíamos algo o nos podíamos hundir del todo. Decidimos apostar fuerte, tirando abajo todo el local, y plantear un proyecto integral para Siroco que, sin perder su esencia, lo convirtiese en una sala modélica para el siglo XXI: perfecto aislamiento, excelente sonido, diversidad de ambientes…”
Toño Villar: “Yo conozco la sala como público antes de la reforma y es cierto que en aquella época tenía una magia especial, tanto para las bandas como para los que pasábamos allí las horas. Eran otros tiempos. La reforma elevó a Siroco a otro nivel en cuanto a infraestructura, soporte técnico, gestión…era fundamental adaptarse a los nuevos tiempos para seguir siendo el local de referencia que es”.
JJ Bernardo: “Con sus propias particularidades, hasta 2011 Siroco era una sala más de Madrid y a su vez de Malasaña, muy reconocida como sala de conciertos y un clásico de la noche que estaba abierto hasta las 6 de la mañana. Tras la reforma, no tengo duda de que somos mucho más que un clásico de la noche. Si yo fuese cliente o público y no parte del equipo, estoy seguro de que consideraría a Siroco como una de las salas más importantes y de referencia de España”.
El escenario de Siroco

El escenario de Siroco

© Archivo Siroco

¿Qué conciertos y sesiones recordáis con más cariño y por qué?
David Novaes: “Los sudorosos y vibrantes conciertos de Ferroblues, las fiestas de Flor de Pasión, las fiestas-homenaje a Serge Gainsbourg, Vainica Doble o France Gall…
JJ Bernardo: “Todas las sesiones y fiestas las recuerdo con mucho cariño. Algunas fueron mejores que otras, pero no podría citar unas sin citar otras y la respuesta sería interminable. No obstante, una de las que más me viene a la cabeza fue la de DJ Yoda en 2005. Nos costó muchos meses cuadrar con el mánager su agenda y pretensiones económicas. Fue la primera vez que venía a Madrid, incluso a España (creo recordar). Meses más tarde era uno de los artistas más destacados y relevantes del cartel del Sónar. La sala se quedó muy pequeña esa noche y la sesión en vinilo que se marcó Duncan es difícil de olvidar. Bandas sonoras de películas mezcladas a la perfección con hits del funk, del hip hop, de la música negra en general o del pop, hits de los 80 … increíble y super innovador para aquella época en la que el DJ viajaba con varias maletas de discos”.
Toño Villar: “En Siroco pasan cosas maravillosas, desde que el batería de una banda que proclama hacer música “ninja surf” prenda fuego a sus platos a que artistas que llenan el Palacio de los Deportes como Leiva o Rulo, decidan hacer un concierto especial en la sala, simplemente por el cariño que le tienen. Si tuviera que hacer una lista, sería demasiado larga, pero sin duda me quedo, más que con esos grandes hitos, con la sensación de ver crecer a las bandas, de ver cómo están empezando, cómo somos casa para ellos y cómo evolucionan hasta llegar a llenar grandes plazas y festivales”.
Juan de Pablos, en una de las fiestas de Flor de Pasión

Juan de Pablos, en una de las fiestas de Flor de Pasión

© Archivo Siroco

¿Y algún momento difícil en que llegaseis a pensar que no valía la pena seguir con esto?
David Novaes: “En mi caso particular, en un momento dado renuncié a una carrera profesional de ingeniero por esta aventura y hubo momentos complicados, hace ya muchos años, donde me entraron dudas de si había tomado la decisión correcta. El hecho que siempre haya prevalecido nuestra pasión por la música sobre la rentabilidad del negocio nos ha permitido sobrellevar las dificultades y remar siempre para adelante”.
Siroco ha acuñado su propia marca en iniciativas como Operación Bikini, Fast Expos y muchas más. ¿Qué importancia tienen para vosotros estos ciclos, eventos, fiestas temáticas…?
Sara Navarro(Dirección de comunicación y programación de Fast Expos): “Por mi parte, como impulsora y programadora de las Fast Expos, creo que es necesario que una sala se reinvente continuamente dando cabida, en este caso en nuestro espacio Lounge, a cualquier propuesta cultural que siga nuestra filosofía de impulsar y visibilizar la creación y el arte, ya sea en el aspecto musical, audiovisual como plástico. La idea es convertir el Lounge en un lugar para poder expresarte y como punto de encuentro para ver cada día una propuesta diferente. Para el público creo que también es muy atractivo este concepto. La incorporación de las Fast Expos a nuestra programación (en mayo 2014 y con más de 400 exposiciones a nuestra espalda), ha supuesto colocar a Siroco en un circuito distinto al de la música, y que cada día se relacione más como espacio para jóvenes ilustradores que buscan una oportunidad para dar a conocer su trabajo, y la verdad que es muy gratificante ver los resultados y el cariño con el que la gente abraza esta iniciativa”.
Toño Villar: “Lo cierto es que tiene una parte de historia y también de disfrute personal. Nos permite salir un poco de la ”monotonía” y seguir trabajando con gente tan interesante con Juan de Pablos y sus fiestas Flor de Pasión o con Paco Clavel, ideólogo de la Operación Bikini de Siroco, hace más de 15 años ya. Hace un par de años que hemos creado un nuevo concepto para la programación veraniega de la sala, el Festival Summer In The City, con el que intentamos reivindicar la programación veraniega en las salas (se celebra en Siroco y en El Sol durante los meses de junio, julio y agosto), y no sólo en festivales o espacios al aire libre. Esperemos que se convierta también en un clásico”.
¿Hay líneas rojas? ¿Artistas o estilos que jamás programaríais? ¿Habéis rechazado a muchos? ¿Algún concierto que os hayáis arrepentido de haber rechazado?
Toño Villar: “Lo cierto es que Siroco es una sala abierta a todos los estilos, aunque el grueso de conciertos se podría encasillar en pop/rock. La única línea roja es la que marca el respeto y la educación”.
JJ Bernardo: “Nunca he tenido que rechazar la actuación de un artista por sus ideas o su tipo de música. Llegado el caso, sólo lo haría con aquellos cuyo mensaje fuese intolerante, violento y/o discriminatorio e intencionado”.
Muchos empresarios de la noche se quejan de lo difícil que es llevar a gente más joven a su local (por su poco poder adquisitivo, porque las costumbres cambian, por poca afinidad con la programación musical…), ¿os sucede también a vosotros y cómo percibís ese aspecto?
David Novaes: “Uno de nuestros objetivos prioritarios ha sido siempre renovar nuestro público y captar nuevos clientes y esto pasa fundamentalmente por traer a gente joven a nuestro local. Hace 30 años era natural y fácil, pues la gente joven empezaba a descubrir a los grupos emergentes en locales como el nuestro, que además eran también sus lugares predilectos para reunirse. Eso se ha convertido en un objetivo cada vez más complicado, porque la demografía juega en nuestra contra y los jóvenes, con las nuevas tecnologías, ya no necesitan de los bares para relacionarse y se inician ahora con la música en directo en macrofestivales, perdiendo ese vínculo afectivo con las salas. Además, muchas de las músicas actuales más afines a los jóvenes no siempre se adaptan fácilmente a la línea de programación. En nuestro caso creo que hemos podido equilibrar este desfase gracias a nuestra apuesta por las músicas electrónicas, escena donde tanto artistas como promotores y público son en gran parte gente joven”.
JJ Bernardo: “Un local tan variado en programación como Siroco siempre ha estado en contacto con la gente joven. Pese a que nos hacemos mayores a la vez que la sala, nuestra responsabilidad como profesionales pasa por la cercanía con ese público y a su vez con las nuevas corrientes musicales, que suelen partir también de gente joven. Evidentemente, el salto generacional se nota. No se comunican ni se relacionan entre ellos como lo hacíamos nosotros y tampoco tienen el mismo apego y fidelidad a los clubs. Todo esto pasa por estar siempre evolucionando, en todos los aspectos, gracias en parte al trato directo que tienes con ellos”.
Muchas salas empiezan a apostar cada vez más por el trap, reguetón, sonidos latinos y urbanos. ¿Cuál es vuestra política al respecto?
JJ Bernardo: “Debemos ser fieles a nuestro estilo y este ha sido tratar de dar cabida a cualquier expresión musical que siga la línea de programación marcada por la propia sala. Intentamos no caer en modas pasajeras, pues perderíamos nuestra personalidad, pero a la vez no perdemos de vista la realidad de la situación actual. Puedes estar más de acuerdo o menos con un artista u otro, te puede gustar más o menos un género… pero a la hora de programar algunas veces tienes que dejar de lado tus propios gustos musicales, lo que te lleva a no tener prejuicios y a poder descubrir y disfrutar de cualquier estilo musical”.
¿Cuáles son los motores que os llevan a seguir haciendo esto después de tantos años?
David Novaes: "Fundamentalmente continuamos haciendo esto por la pasión que sentimos por la música, por continuar con el legado de una sala que fundamos hace 30 años y que forma parte del patrimonio cultural de Madrid y por el equipo que hace funcionar Siroco día a día”.
JJ Bernardo: “Sin duda, la música y todo lo que surge a su alrededor. Conocer y compartir con alguien al que te une la música es muy enriquecedor. Por otra parte, poder vivir de algo que te apasiona no tiene precio. También el intentar conseguir que el trabajo realizado para Siroco en todos estos años sirva para que la sala y su filosofía perduren en el tiempo”.
Toño Villar: “Sin duda es el amor por la música, no podemos vivir sin ella, y el poder dedicarnos profesionalmente a esto es un auténtico privilegio. Si además, te sientes un pedacito de la historia de la música de este país… imagínate”.
Si un grupo quiere cerrar un concierto en Siroco… ¿con cuánto tiempo de antelación debe reservar la fecha? ¿Cuánto dinero tiene que pagar por el alquiler de la sala? ¿Hay otros requerimientos (del tipo entregar una demo, dossier o similar?)
Toño Villar: “Tenemos la suerte de que hay muchísima demanda de bandas que quieren tocar, por lo que para conseguir fecha, sobre todo de fin de semana, hay que reservar con varios meses de antelación. Trabajamos con muchos promotores, bandas y discográficas de continuo, por lo que tenemos que sopesar muy bien cada nueva propuesta. Obviamente hay que tener en cuenta la calidad musical, que la capacidad de convocatoria se adecúe al aforo de la sala, que encaje con la línea de programación…En cuanto al alquiler de la sala, tenemos una tasa fija de 250€, que incluye técnicos, gestión de taquilla, control de acceso, backline completo, personal de producción, limpieza…”
¿Cuáles son vuestras perspectivas de futuro? ¿Qué tenéis preparado para este 2020?
Sara Navarro: “Para Siroco Lounge yo deseo seguir visibilizando a los jóvenes artistas, situar a las Fast Expos cada vez más en el mapa, seguir y aumentar la participación y colaboración con festivales y colectivos afines, y por supuesto, seguir con el reto de visibilizar cada vez más a la mujer en todos los campos del arte”.
JJ Bernardo: “Continuar apoyando a los promotores con los que tenemos una relación consolidada de años y seguir apostando por las ideas y proyectos de los promotores jóvenes, intentando a todos ellos hacerles el camino un poco más fácil y amable”.
Toño Villar: “Este 2020 empezamos fuerte, celebrando el 30 aniversario de la sala por todo lo alto, y uno de los principales retos será seguir consolidando la programación veraniega con la mítica Operación Bikini y el casi recién llegado, pero para quedarse, Summer in the City”.
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