Bad Bunny y J Balvin
© Bad Bunny y J Balvin
Música

¿Está viviendo la música latina su mejor momento histórico?

Analizamos con seis expertos el impacto global de artistas como Bad Bunny, J Balvin, Rosalía...
Por David Saavedra
32 minutos de lecturaPublished on
Hace menos de un mes, el magazine de The New York Times dedicaba su portada a Bad Bunny. “El mundo según Bad Bunny” era el titular, al que seguía la entradilla “El reguetonero de Puerto Rico ha conseguido dominar el pop global en sus propios términos”. Pueden darle a este dato la relevancia que ustedes quieran pero, a nivel simbólico, parece la constatación definitiva de que la música popular latina ha alcanzado un escalafón a nivel mundial como nunca antes se recordaba. Si repasamos la lista de artistas más escuchados en la plataforma Spotify, J Balvin y Bad Bunny ya aparecen entre los diez primeros de todos los tiempos (esto es, desde que Spotify existe) y ‘Despacito’, de Luis Fonsi, es el segundo videoclip más visto en la historia de Youtube (fue el primero hasta justo esta semana, en que fue destronado por el éxito infantil Baby Shark Dance). En la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos recientemente publicada por la edición estadounidense de Rolling Stone (generalmente copadas casi exclusivamente por artistas anglosajones), aparecen discos de Bad Bunny y Daddy Yankee, además de Shakira, Rosalía, Selena e incluso Manu Chao. En términos hegemónicos, las listas en una y otra categorías siguen copadas por artistas anglosajones (o, atención, asiáticos que cantan en inglés, como BTS), pero sí parece intuirse un cambio de paradigma en el que la música latina se muestra más pujante… ¿qué nunca? en términos globales.
Hemos intentado analizar este fenómeno con la ayuda de seis voces especializadas en el tema. Hay cuatro periodistas. Por riguroso orden alfabético, tenemos a AÏDA CAMPRUBÍ, cronista especializada en el género y co-organizadora junto a Bea Pelea de La Cangri, un club de reguetón itinerante que ha tenido fiestas en Barcelona, Granada, A Coruña y México DF . JOSÉ FAJARDO conduce, junto a Alan Queipo, el programa ‘¿Qué onda?’ en Radio Gladys Palmera y, además de escribir en numerosas publicaciones especializadas, es autor del libro de crónica periodística 'X: El Francotirador Rebelde' (Tusquets Editores, 2019), donde la historia de la guerrilla colombiana se mezcla con la música punk. Él es madrileño pero residió durante tres años en Colombia. PABLO GILes el jefe de cultura en El Mundo y responsable del programa ‘Multipista’ en Radio 3, cuyo enfoque de la música como fenómeno simultáneo global es inusual en nuestro país. VÍCTOR LENORE escribe actualmente en la web Vozpopuli con décadas de trayectoria en el periodismo musical, donde evolucionó desde la pasión por el indie hasta el odio al mismo género, abrazando al mismo la música latina años antes de que se pusiera de moda, como bien documentó en su controvertido libro ‘Indies, hípsters y gafapastas. Crónica de una dominación cultural’. Hablamos también con TERESA NAVAJAS, responsable de promoción en la plataforma Charco -que ha hecho una labor pionera a la hora de traer los sonidos alternativos de Latinoamérica a España- y, antes de eso, en Radio Gladys Palmera, y a FÁTIMA RODRÍGUEZ, responsable de contratación en el festival Puro Latino, que, en los últimos años, ha traído a diversas localidades andaluzas a artistas como Bad Bunny, Daddy Yankee, Anuel AA, Ozuna, Karol G, Nicky Jam, Don Omar o Juan Magán. A continuación, sus impresiones, agrupadas en torno a cinco preguntas.

¿Dirías que la música latina está en su mejor momento histórico?

(Víctor Lenore) “La música latina está en su mejor momento histórico, ya que tenemos a nuestra disposición todo lo que se ha grabado y lo que se está grabando. Por ejemplo: sin Fania, sin el raggamuffin y sin el hip-hop caribeño en castellano serían imposibles muchas músicas urbanas actuales. En las listas, vivimos una época dorada porque antes los éxitos latinos eran solo para el verano y ahora se encadena Fonsi con Bad Bunny y este con Balvin, Maluma, Shakira, Camila Cabello, Daddy Yankee o quien sea. Se ha pasado del exotismo a la regularidad. Lo que seguimos sin quitarnos es valorar a los artistas ‘cool’ -los que tienen estilista- por encima de los de barrio: las revistas ‘trendy’ sacan a Diplo, Rita Indianay Lido Pimienta e ignoran a Chico Trujillo, Damas Gratis y Los Ángeles Azules. Sigue habiendo estigma contra los artistas del pueblo”.
(Pablo Gil) “Entrevisté el año pasado a J Balvin y este año a Residente para El Mundo y les pregunté eso exactamente, y ambos respondieron más o menos lo mismo. El momento actual de popularidad a nivel mundial es enorme, enorme realmente, pero la música latina ha vivido varios momentos equivalentes, uno en los años 60 y 70, y el otro en el cambio de siglo, y también fueron a una escala internacional. Es cierto, y esto es lo que cambia, que hoy hablamos de un mundo más global, pero hablar de su mejor momento, con rotundidad, creo que es una exageración”.
(Aïda Camprubí) “Decir esto sería ningunear las grandes aportaciones musicales históricas que ha hecho un continente entero, desde Chavela Vargas a la Lambada de Kaoma -franceses sí, ¿pero cuál era el orIgen de su sonido?-. El son cubano, la salsa, la bomba, la plena, el vallenato... la lista de aportaciones de impacto global es infinita. Igual que la lista de artistas que han trascendido al nivel pop como Shakira,Calle 13, etc. que siguen activos y contundentes en la actualidad. El impacto mediático es mayor porque ahora contamos con una red con muchos hilos de circulación simultánea, pero también porque nos interesa visibilizar/capitalizar “lo latino”. Su estética y sonido está “bien rica” y se convierte en un superalimento para el consumo de tendencias”.
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El impacto mediático es mayor porque ahora contamos con una red con muchos hilos de circulación simultánea, pero también porque nos interesa visibilizar/capitalizar “lo latino”. Su estética y sonido está “bien rica” y se convierte en un superalimento para el consumo de tendencias”.
Aïda Camprubí
(José Fajardo) "La música latina está en su mejor momento histórico a nivel comercial, sin duda. Nunca antes había tenido este impacto global en las audiencias, más allá de algunos artistas (o bandas) súper ventas. De forma paralela, si escarbas en la superficie y miras más allá de los grandes éxitos, desde hace años se está produciendo una explosión realmente excitante en las escenas alternativas de toda la región. La clave es cómo se están acercando a las tradiciones desde una óptica contemporánea, una revolución sonora que va más allá del reguetón y cuya banda sonora incluye cumbia electrónica, dembow, trap latino, corridos tumbados, champeta… “
(Teresa Navajas) “La música latina siempre ha tenido un nivel de exposición muy alto; ahora bien, México y el Caribe ocupaban las primeras posiciones en el escalafón internacional. Artistas como Celia Cruz, Antonio Machín, Arsenio Rodríguez, Héctor Lavoe, Ismael Rivera, Machito y Graciela, Bob Marley, Ricky Martin, Pérez Prado, Buena Vista Social Club por citar algunos del lado antillano; María Félix, Luis Miguel, Agustín Lara, Jorge Negrete por nombrar de la parte mexicana, son estrellas internacionales de altísimo impacto. Así podemos estar un buen rato, más aún si incluimos en el listado a los latino-descendientes en Estados Unidos y empezamos a ver géneros como la salsa o el boogaloo. Ahora bien, en esta nueva ola de la música popular latina hay factores muy interesantes que no se cuentan pero están: para mí, uno de los más importantes es que Colombia ha tenido una estrategia institucional enorme para convertirse en uno de los líderes absolutos en los últimos cinco años. Desde que se impulsara el PNMC en 2003, la industria colombiana ha dado un vuelco increíble: en 2010, se crea Circulart, en 2011 BOMM, en 2012 la UNESCO declara Bogotá como una de las “Ciudad Musical”, en 2018 el 28% de los artistas de la influyente playlist Viva Latino eran colombianos, ese año por primera vez J Balvin fue el artista con más streams en el mundo; en este año de pandemia Idartes está apostando por promocionar la música fuera de Colombia con el recopilatorio ‘Bogotá Suena Vol. 4’. Es prioritario, ¿se imagina si nuestros ayuntamientos tuvieran esa visión? Bajando un poco más al sur cabe destacar el caso de Argentina. Esta situación es diferente, ya que surge de batallas de freestyle en las plazas de las ciudades. En estas plazas, grupos de jóvenes nacidos en el 2000 crearon una escena trap muy homogénea y disruptiva. Además se vincula muy naturalmente con las escenas de otros países latinoamericanos y España creando un movimiento internacional muy interesante. Hoy por hoy, con apenas 20 años son referentes y, no es casualidad, que hayan copado las nominaciones de los Grammy latinos de este año. Otro factor importante para mí es que ahora son los propios latinos quienes hablan de su música. Desde hace años, Remezcla ha influido en la tendencia global de la música, también Radio Ambulante o Emperifollá ahora en las formas de ser mujer latina en este momento. Y en el mainstream son un montón de periodistas latinas que cuentan su propia historia: Leila Cobo, Suzy Expósito, Núria Net, por citar algunas. También la determinación de Rocío Guerrero (ahora Amazon Music, antes Spotify) aportó porque sintió que un movimiento medio underground como el reguetón tenía vocación global”.
(Fátima Rodríguez) “Sí, por supuesto. De hecho, existen grandes premios internacionales destinados solo a la música latina como los Grammy Latinos o Premios Latin Billboard, donde artistas como Maluma, Bad Bunny, Daddy Yankee, J Balvin, Enrique Iglesias, Fonsi, Marc Anthony y un largo etc. se coronan de nominaciones. Sin duda está en su mejor momento. Cada vez vemos con más frecuencia colaboraciones de grandes artistas de otros estilos creando temas con artistas de música latina”.

¿A qué crees que se debe el éxito que, incluso en el mercado no hispanohablante, están teniendo artistas como Bad Bunny, J Balvin, Rosalía, Maluma…?

(Aïda Camprubí) “Si el mercado fuera imparcial diría que se debe a que han descubierto su calidad musical y la gran variedad de códigos y referentes que tiene esta música nacida del cruce. Pero creo que su éxito en el mainstream se debe a que trata sobre el sexo más o menos explicito, que junto al amor y la muerte es uno de los grandes temas de la literatura, sea escrita, oral o musical. Y lo hace no solo con la letra, sino con un ritmo, un baile y una forma de relacionarse en la pista. ¿Por qué se convirtió en un hito ‘El Último Tango en París’? Porque a todos nos atrae una buena escena de sexo, además de la polémica. Como dice la protagonista de ‘Ema’ de Pablo Larrain, “si tú estás aquí es porque alguien se corrió” y disfrutamos con la gustera”.
(Fátima Rodríguez) “Obviamente el éxito se debe a la gran demanda actual que existe de este estilo de música por parte del público, y especialmente de un público muy joven, en un porcentaje bastante alto. La fuerte presencia de todos estos artistas en redes sociales y en medios de comunicación ha convertido su música en “comercial” llegando a un target de público muy amplio”.
(José Fajardo) "El contexto en el que han surgido todas estas figuras no es casual: coincidiendo con el mandato de Donald Trump en la que todavía es considerada la primera potencia mundial. Mientras el presidente de Estados Unidos insulta a diario a los migrantes latinos, estos cantantes se han convertido no sólo en los nuevos ídolos de la juventud (que imita su estética, su forma de comunicarse, sus gestos), sino en el símbolo de empoderamiento de toda una comunidad. La industria, igual que hizo con el hip hop, ha absorbido esa corriente, convirtiendo estas canciones (con el reguetón a la cabeza) en el nuevo pop. Trump ha conseguido lo contrario de lo que pretendía: dar una influencia inédita a los latinos (y al idioma español) dentro del corazón del sistema”.
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Mientras el presidente de Estados Unidos insulta a diario a los migrantes latinos, estos cantantes se han convertido no sólo en los nuevos ídolos de la juventud (que imita su estética, su forma de comunicarse, sus gestos), sino en el símbolo de empoderamiento de toda una comunidad
José Fajardo
(Pablo Gil) “El impacto en EE UU es el trampolín al éxito mundial, creo que eso es clave. Si Mi gente es la canción del verano en Alemania, o incluso en Reino Unido, es un éxito local, no trasciende mucho, pero si eso ocurre en EE UU, de inmediato salta a escala global. Es lo que pasó con Con altura. EE UU es el escaparate del mundo, la pantalla de referencia del entretenimiento y la cultura. En ese éxito tienen mucho que ver, obviamente, los inmigrantes de origen hispanohablante, más las modas y tendencias de consumo. Y que se está haciendo una música estupenda, claro”.
(Teresa Navajas) “En determinados géneros de la música latina, el ritmo ha estado por encima de la letra. Obviamente no es el caso del bolero, pero en la cumbia o la salsa la expansión internacional se debió al ritmo. Fíjate en el concierto que dio la Fania All Stars en el Zaire o en Japón en 1974 o los viajes electrónicos que ha tenido la cumbia por todo el mundo. En Turquía causa furor. El movimiento (término que ahora parece ganar posiciones para hablar de la música urbana latina) reúne toda una serie de cualidades que lo hacen muy atractivo: es hedonista, desinhibido, el beat tiene cadencia, los personajes aportan un actitud aspiracional para millones de fans por venir del barrio”.
(Víctor Lenore) Creo el éxito de los artistas que mencionas se debe a varios factores. Primero: agotamiento absoluto de las ideas del pop-rock anglosajón, que han entrado en el bucle infinito y melancólico de retromanía -copias a copias de grupos clásicos- y tienen menos frescura que un viejo chupando un limón reseco. Segundo: la democratización que han traído los algoritmos. Toda la gente que escuchó Despacito o La Gozadera en Youtube fue automáticamente trasladada a otros artistas latinos, cuando en tiempos de hegemonía de la radiofórmula sonaban como mucho una o dos canciones latinas al mes. Tercero: el tipo de alegría hedonista que transmite el pop latino es muy seductor en una época donde el agobio existencial -Radiohead, Joy Division, Nirvana…- ha perdido todo su atractivo. El público está más para beber y bailar. Gracias a Dios”.

Durante años, el reguetón y estilos afines han sido constantemente desacreditados. ¿Crees que eso ya ha cambiado o aún falta camino por recorrer?

(Aïda Camprubí) “La crítica siempre habla más del que la hace que del que la recibe y muchas veces visibiliza prejuicios de género, de raza o de clase. Todo lo que escapa de la supremacía nos incomoda y se pone en duda. Tendemos a la censura de personas -o artistas- en vez de poner el foco en las estructuras o instituciones que promueven actitudes de las que participamos todos. Les prohibimos hablar de lo que viven pero seguimos permitiendo que habiten en barriadas, caseríos, chabolas o favelas. Los géneros musicales no son machistas o feministas per se, lo son las personas y tenemos la suerte de que hay una gran variedad de discursos en cada estilo musical, sería de sordos no escucharlos. Con respecto al sonido, cuando se critica sus ritmos repetitivos se obvia que la repetición rítmica es una seña de identidad de muchísimos otros géneros como el ska, el reggae, el punk, el minimal... La crítica no va a cambiar, a menos que cambiemos las personas que nos atrevemos a hacerla”.
(José Fajardo) “Camuflado tras una máscara de clichés que en 2020 ya no se sostienen (el sexismo de las letras, por ejemplo, cuando la historia del pop se ha escrito con mensajes machistas), ese estigma con el que carga el reguetón tiene una doble vertiente: una connotación racista desde España, bajo ese tópico absurdo de que es “música mala”, como si se pudiera etiquetar (y simplificar) a todo un género; y un marcador social desde Latinoamérica, donde el reguetón (igual que sucede con la champeta en el Caribe colombiano o con la escena de los sonideros en México) se vincula a los barrios con menos recursos y a las minorías. Es precisamente ese origen popular, apegado a la calle, lo que hace que sea tan excitante y esté en continua mutación: ahí está el reguetón punk y feminista que propone, por ejemplo, la colombiana Rosa Pistola”.
(Pablo Gil) “Creo que es un debate viejo. Me parece que la mayoría de oyentes de 12 a 29 años, incluso a 35, por incluir a toda la generación millennial más la z, escuchan reguetón, trap y música urbana por encima de cualquier otro estilo. Muchos de ellos desacreditan brutalmente cualquier sonido que no tenga una estética digital, y consideran a Coldplay música de viejos, por ejemplo. Hay gente que odia el reguetón igual que hay gente odia el rock siniestro. Son géneros, son modas, son épocas, es el conflicto generacional, es la historia del pop, no pasa nada, siempre ha sido así, no es nada sorprendente, creo yo. Casi todo el mundo tiene prejuicios y probablemente los tiene por unos motivos parecidos, y es muy difícil que deje de tenerlos”.
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Los prescriptores musicales ‘cool’ han hecho un ridículo intenso menospreciando el reguetón. Su problema es una mezcla de clasismo, ignorancia y restos de mentalidad colonial. La cosa, obviamente, ha cambiado, pero no de manera natural sino forzada
Víctor Lenore
(Víctor Lenore) “Mi postura a este respecto es que los prescriptores musicales ‘cool’ han hecho un ridículo intenso menospreciando el reguetón. Su problema es una mezcla de clasismo, ignorancia y restos de mentalidad colonial. La cosa, obviamente, ha cambiado, pero no de manera natural sino forzada: el volantazo que han dado Primavera Sound o el Sónar poniendo de cabezas de cartel a Balvin o Bad Bunny muestra que ni siquiera olieron algunos de los fenómenos musicales más relevantes de esta década. Y eso les desacredita como detectores de tendencias. Otros medios, como Radio 3 o El País, cubren todo el fenómeno de manera irregular, sin ton ni son, porque tienen dificultades de orientación si les sacas de lo de siempre, sean Los Planetas o Quique González. La situación no es para alegrarse porque apenas hay periodistas capaces de cubrir con solvencia la vibrante escena musical de América Latina en 2020. Media docena como mucho, y la mayoría sin curro estable”.
(Teresa Navajas) “A ver, yo no puedo estar de acuerdo con ninguna expresión artística que ponga en una posición de inferioridad ni a mujeres ni a colectivos en riesgo de exclusión. Pero este movimiento define algunos de los valores que son propios de esta generación de jóvenes, donde el ego (el individuo) está por encima del colectivo, donde la sexualidad no es ningún tabú y donde los límites estéticos de lo tradicionalmente femenino o masculino no tienen fronteras. Fíjate en la polémica que se suscitó cuando Bad Bunny aparecía con las uñas pintadas: un rasgo estético propio de su generación, no de su condición sexual. Fuera de eso, el reguetón no tiene una voz única. Artistas como Ivy Queen, pionera absoluta del género, nunca ha mantenido una posición de inferioridad y sus letras son profundamente liberadoras. Otras artistas consideradas de culto como Rita Indiana han utilizado ritmos del reguetón en canciones profundas. Sin hablar de la influencia que tuvieron hace no mucho la implicación de reguetoneros como Bad Bunny o Residente en las movilizaciones pacíficas contra el gobernador de Puerto Rico. Es el género predominante en una generación pero no tiene una única voz, es simplista esta posición”.
(Fátima Rodríguez) “Sí, es cierto que hace unos años no era un estilo digamos respetado o estimado en general. Pero eso también ocurrió con el hip hop y otros géneros. La realidad es que ha ido abriéndose paso poco a poco a Europa y ahora muchos artistas de este estilo son headliners de los festivales más importantes. Es muy habitual a día de hoy ver que donde antes había un grupo internacional de rock alternativo o similar, como cabeza de cartel te encuentres ahora un J Balvin, Ozuna o Maluma. Artistas como Don Omar o Daddy Yankee llevan muchos años y muchas de sus canciones han sido grandes éxitos antes del boom del reguetón. Definitivamente el público se va adaptando y escucha cada vez más canciones de este estilo. Igualmente, el mismo estilo va cambiando también, tomando conciencia de la difusión, repercusión y éxito que genera. Como dato importante cada vez hay más presencia de artistas femeninas (Karol G, Becky G, Bad Gyal, Lola Indigo, Lennis Rodríguez…) y no nos olvidemos que el público que consume mayoritariamente este estilo musical son mujeres. La industria va cambiando según los intereses del consumidor, por supuesto. El consumo de este estilo va en aumento. Prueba de ello es que en España hay más de 15 festivales dedicados a este género además de los conciertos que se hacen exclusivos de los top del reguetón. Esto confirma que hay un gran número de personas que son amantes del reguetón”.
Fátima, desde tu experiencia en el sector de la contratación, ¿nos podrías contar si el ascenso en el estrellato internacional de estos artistas ha cambiado las reglas del juego a la hora de intentar haceros con ellos de cara al festival?
(Fátima Rodríguez) “Las reglas del juego son siempre las mismas para cualquier estilo de música. Cualquier artista que está en el top 10 de cualquier lista, sea del estilo que sea, será cada vez más demandado por cualquier festival o promotor. Las listas de éxitos son las que marcan la demanda. Hace tres o cuatro años estos artistas tenían unas condiciones más asequibles, por supuesto. Pero su demanda es cada vez mayor, por lo que su caché va incrementando. Para nuestra marca de festivales Puro Latino, enfocado solo a música reguetón, es obvio que nuestra viabilidad de éxito es tener a los principales top del género, internacionales y nacionales. Para otros festivales eclécticos, igualmente puedes contar con un headliner de estilo latino o reguetón, puesto que es un artista comercial y existe mucho público al que le gusta la diversidad de géneros”.

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IVY QUEEN

¿Crees que este fenómeno está cambiando la música popular y su percepción? ¿Es una moda o puede llegar a invertir las formas de dominación cultural?

(Teresa Navajas) “Hace diez años que escucho que el reguetón es una moda. Digo diez porque son los años en los que he estado vinculada a la difusión de la música latina, seguro que es mucho más pero yo no estaba en el debate. Este movimiento es uno de los géneros más sólidos del mainstream internacional y tendrá, como todos los estilos, una posible decadencia pero creo que está lejos de haber llegado. He oído mil razones para entender que el fin estaba cerca, como le pasó al disco con el famoso lema “Disco sucks” que tuvo lugar en julio del 79, antes del famoso partido de los Chicago White Sox. O la falta de una propuesta solvente en directo del género (algo que el show de J Balvin en Coachella se empeñó en desmontar). El reguetón se bifurcará, se irán creando más subgéneros, se contaminará con otros. Desde luego, llamar fenómeno al reguetón no lo veo apropiado, es deslegitimar un movimiento profundamente asentado en la cultura global”.
(Pablo Gil) “La música urbana latina es heredera de la música urbana de EE UU, es una adaptación regional a una música de allí. La dominación cultural ya está ahí. Hay una imitación, hay un deseo de parecerse, una voluntad aspiracional. El k-pop es coreano, pero no puede sonar y parecer más estadounidense. ¿Es eso malo? A mí ese plano de lectura no me interesa mucho, en general, aunque ya sé que lo que se lleva es otra cosa. Sobre si el fenómeno ha cambiado, sí, claro que lo ha hecho, no para de evolucionar desde hace más de 15 años, yo creo que a nivel de popularidad ha tocado techo y que en el plano artístico se ha estancado bastante salvo grandiosas excepciones. Esto lo dice también Residente. Él es muy crítico con los cantantes y productores de reguetón en general, dice que se han acomodado a fórmulas de éxito y que están innovando poquísimo, que se pueden hacer mil cosas”.
(José Fajardo) “Quienes sigan pensando que “es sólo una moda” es que han estado ciegos (o, más bien, sordos) estos últimos años. No hay más que ver el caso de España, donde este desembarco de sonidos latinos ha supuesto la ruptura más importante en la música que escucha la juventud desde la explosión indie en los 90. Tras años mirando hacia el rock anglosajón, los gustos han cambiado, o al menos, se han diversificado, perdiendo por el camino los prejuicios que arrastraban las generaciones mayores. Las bandas que surgen ahora son un reflejo de esta nueva realidad que Carlangas (Novedades Carminha) define como “promiscua”: pueden saltar sin problema del punk de guitarras aceleradas al reguetón, y de ahí al trap o al flamenco. Para cualquiera que tenga los oídos abiertos, esto es una excelente noticia”.
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Este movimiento es unos de los géneros más sólidos del mainstream internacional y tendrá, como todos los estilos, una posible decadencia pero creo que está lejos de haber llegado
Teresa Navajas
(Fátima Rodríguez) “Pienso que es un género que perdurará en el tiempo por supuesto, pero sucederán nuevos estilos, sonidos, ritmos que formarán otra nueva generación. Todas hemos pasado por modas y géneros que nos han ido marcando y no ha perjudicado a ningún otro estilo. Hay música para todos los gustos y edades y, de hecho, cada vez el público tiene gustos o consume música de estilos más variados. No creo que la música latina, o en este caso el reguetón, invierta las formas de dominación cultural. Simplemente está en su momento. Vivimos en un momento de diversidad cultural”.
(Víctor Lenore) “Llevo oyendo que el reguetón es una moda desde Papichulo en 2003. El género explota poco después con el éxito global Gasolina y hoy sigue más fuerte que nunca. ¿Qué moda dura más de quince años? Tengo dos hijos pequeños y por eso me entero de que Balvin hace el tema principal de la película de Bob Esponja o de que hay chistes sobre reguetón en la nueva entrega de ‘Trolls’. Estamos en un momento en que los sonidos urbanos latinos son tan dominantes como el rock and roll en la segunda mitad del siglo XX. El ‘bluesero’ Jon Spencer me recordó una vez que casi todos los capítulos de Scooby-Doo tienen alguna referencia al rock and roll. Espero que con el pop latino y la cultura popular ocurra algo similar. La industria anglosajona todavía es muy poderosa, de ahí que muchas estrellas latinas vivan en Miami. No creo que sea algo sencillo de tumbar, pero estamos ante el intento de mayor enjundia y alcance de mirar de tú a tú a la música popular gringa”.
(Aïda Camprubí) “La dominación cultural es un claro indicativo de que la colonización persiste, pero no es algo que vaya a cambiar con el auge de un género musical. Igual que no nos hemos vuelto menos racistas por compartir un cuadrado negro en IG saturando el algoritmo. Las tendencias no radicalizan el mundo a menos que vayan acompañadas de un cambio estructural. Y muy a su pesar, la música de "El Movimiento" que empezó en la contracultura y bajo amenazas de censura, en su escalada global se ha integrado en los mismos parámetros de consumo que el pop mainstream, bajo las mismas estructuras de poder: los concursos, los premios, la radiofórmula sigue dirigido por y para los mismos. Se visibilizan nuevas identidades blanqueadas por el sistema, pero esto no va acompañado de cambios en la forma en la que percibimos la ‘otredad’. Nos servimos de ella solo para exotizarla, convertirla en nuestro nuevo fetiche, sin incluir políticas para una igualdad de derechos en la forma que viven, migran y transmiten esta cultura las personas que la han gestado, no únicamente los artistas que la abanderan. Parece que solo la música puede cruzar las fronteras y los estigmas con facilidad, pero dejamos atrás a las personas”.

¿Qué artistas, discos y canciones destacarías del nuevo pop latino -pongamos, de la última década- y por qué?

(Pablo Gil) “Para mí Residente es el mejor, incluso diría que con diferencia. A nivel lírico su dominio es abrumador, es tan brillante como rapero, tan divertido, tan profundo si quiere también, y tiene una visión de la música abierta e incluso desafiante. Es un artista total, su trabajo en Calle 13 fue glorioso y su carrera solista, aunque tiene canciones que me gustan más y otras menos, me parece muy valiosa también. ¿Se ha quedado un poco antiguo? No lo sé, a mí eso me importa muy poco, he crecido con él y lo sigo gozando. Era la entrevista que más me apetecía hacer este año. Creo que Rosalía es increíble. Sé que parece una obviedad, o no, ya no sé, pero es lo mejor que ha pasado en la música española este siglo. Y su contribución a cambiar la imagen de la música latina ha sido decisiva. Es de esas artistas que ves claramente que son las que pueden marcar el futuro de las tendencias en el ámbito latino. De Balvin me gustan mucho algunas canciones y ‘Vibras’ me parece una obra maestra, un discazo tremendo, abrumador, divertidísimo bla bla. Bad Bunny es un artista muy muy importante, probablemente el artista clave de su generación, un compositor grandioso que igual que Residente es capaz de trascender un estilo para hacer pop moderno y fresco de su momento. En eso Balvin es más limitado, él puede ser un reguetonero sensacional, pero reguetonero. Yendo hacia atrás Tego Calderón es brutal. Y luego hay muchos artistas de los que alguna canción suelta me gusta mucho, pero que no creo que merezca la pena. Y por supuesto está Tangana, que me parece muy brillante, como músico y como artista. No sé, hay mil”.

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Entrevistamos a Rosalía

Hablamos con la gran Rosalía con motivo del concierto en la Plaza de Colón de Madrid que fue presentado por Red Bull Music.

(José Fajardo) “Voy a contestar desde una óptica totalmente personal, basada en mi experiencia. Por un lado, tras vivir en Colombia tres años (entre 2015 y finales de 2018, coincidiendo con esta explosión de sonidos latinos), descubrí una escena increíblemente diversa en Bogotá, donde se reúnen artistas de todas las regiones del país y se puede escuchar desde la neo cumbia de La Perla hasta la psicodelia tropical de Meridian Brothers. De Colombia además me quedo con Ghetto Kumbé (pura cultura picotera del Caribe), CERO 39 y Mitu (dos aproximaciones a la electrónica selvática del futuro), Elsa y Elmar (pop de autora), N. Hardem (nombre de culto de la efervescente escena del hip hop), Lido Pimienta (autora del disco más importante de 2020, ‘Miss Colombia’), Edson Velandia (referente de la nueva canción de autor), Elkin Robinson (abanderado del sonido de las islas, en su caso de Providencia), Nidia Góngora (la voz del Pacífico) o Kali Uchis (una de las artistas más destacadas de la diáspora), además del trabajo de arqueología del visionario productor Cerrero y la importancia de Bomba Estéreo y Systema Solar en los orígenes de la electro cumbia. Por otro, en el programa ‘¿Qué Onda?’ que hacemos cada semana desde hace más de un año en Radio Gladys Palmera junto a Alan Queipo (y Andrea Antón a los mandos técnicos), enfocado en los nuevos sonidos latinos, hemos descubierto (o revisitado) bandas y artistas que con sus trabajos han marcado esta última década: La Dame Blanche, Duki, Rita Indiana, Kelman Duran, Natanael Cano, El Alfa, Chancha Via Circuito, Nicola Cruz, Paulo Londra, Ibeyi, Gianluca, Jhay Cortez, Fuego, Letón Pé, Harold López-Nussa, Cimafunk, Yissy García & Bandancha, Buscabulla, Daymé Arocena, La Yegros, Nathy Peluso… Además citaría a Bad Bunny y J Balvin, no sólo por su impacto global, sino por la calidad de trabajos como ‘X100PRE’ y ‘Vibras’, ambos de 2018”.
(Víctor Lenore) “Bueno, por citar a los menos conocidos, destacaría el enorme talento de Tego Calderón y la gracia callejera de Ñejo, que merecen mayor fama, pero me temo que sus letras son demasiado sucias. También destaco ‘Emmanuel’, el enorme disco que ha grabado este año Anuel AA, para mí a la altura de Tupac o Notorious BIG, con un flow inapelable que te atrapa de principio a fin. Mencionaría la potencia expresiva del argentino Duki, que eleva el nivel medio del trap en castellano. Otra cosa impresionante es lo bien que se ha adaptado La Mala a los registros del nuevo pop latino, algo que tiene mucho mérito. Y me da rabia que no se reconozca la grandeza de Juan Magán, un chaval de barrio que apostó por sonidos latinos antes de que se pusieran de moda y ahora es el referente de un sonido -el electrolatino- con impacto global duradero (es el único músico español que ha conseguido eso). Resumiendo: siguen los prejuicios sobre estos sonidos, pero se abren paso sin pedir permiso a nadie, como ha hecho siempre la música popular a pesar de los rancios de turno”.
(Aïda Camprubí) “Somos conscientes de que hablamos de pop latino porque el reguetón, el trap y el resto de géneros de la diáspora del extrarradio han tenido que suavizarse para entrar en las listas. Los pioneros en ello fueron los colombianos, primero con Maluma y The Rudeboyz -nunca hay que olvidar a los productores del sonido-, que lo llevó a las macrodiscotecas, y luego J Balvin y Sky Rompiendo que, con su ‘Vibras’ (2018), consiguieron llegar -al menos en España- a un escéptico público indie; o Karol G, que con su colaboración con Nicki Minaj ha subido a la misma categoría que los macro-artistas estadounidenses. El reguetón se volvió pop en el momento que Luis Fonsi firmó Despacito con la colaboración del icono Daddy Yanke, y el posterior remix de Justin Bieber. Es un orgullo que “ghostwriters” como el panameño Sech ahora cosechen éxitos en sus debuts y la miré este también puesta en los cangris Nicky Jam o Yaviah y nombres relativamente nuevos como Ozuna o Bad Bunny. Nuevos, teniendo en cuenta que hablamos de un género que se está gestando desde los años 80. Sin embargo, tendríamos que estar hablando de las pioneras Ivy Queen, Joycee, Demphra, Glory, La Sistah... que hicieron este “Movimiento” más potente e inclusivo. La canción de Yo perreo sola de Bad Bunny ha marcado lo que significa una buena praxis, a pesar de las críticas que pueda acarrear su contenido y su videoclip: ¿desde qué postura y privilegios habla Benito? En su reciente actuación de los Premios Billboard se subió al escenario a cantar sobre la agencia femenina junto a la pionera, la caballota, la reina Ivy Queen -que ya había cantado sobre el mismo concepto en 2002 con Yo quiero bailar-, y Nesi, la coautora de la canción. Terminó el concierto con un discurso político, aprovechando la difusión que ofrece esta plataforma pop. ¿Cuántos artistas del pop internacional están haciendo lo mismo?”
(Fátima Rodríguez) “Si nos centramos en el pop latino destacaría a Gloria Estefan que, con la canción Mi tierra, marcó un posicionamiento en España de la música latinoamericana. Si hablamos de reguetón, cabe destacar a los dos artistas que más han influido en este estilo: Daddy Yankee y Bad Bunny. Gracias a Yankee el reguetón es más internacional lanzando hits musicales todos los años, es difícil elegir una única canción de su repertorio. Y Bad Bunny ha marcado un antes y un después en el reguetón que conocemos hoy en día, del cual tampoco sabría elegir una canción, aunque cabe destacar su último disco que ha dado la vuelta al mundo con hits como Yo perreo sola y ese manifiesto ante la violencia machista.”
(Teresa Navajas) “Te hago una lista de discos que me gustan. No sé si son influyentes pero a mí me encantan. ‘El Juidero’, de Rita Indiana: Es una de las artistas que más interés me generan como músico y escritora. Ha llevado las letras de la música popular a otro nivel. Primero la conocí como escritora (se puede encontrar sus libros en la editorial Periférica) y luego como líder del proyecto de Rita Indiana y Los Misterios. Acaba de sacar 'Mandinga Times' y es otra obra maestra (para mi gusto). ‘Residente o Visitante’, de Calle 13: Me gustan mucho todos los discos, pero en este está el Tango del Pecado que es una de las canciones que más me gustan de ellos. ‘Musa’, de Ivy Queen: Quizás no es el álbum más completo pero fue el que escuché por primera vez de Ivy y le tengo cariño. ‘Vibras’, de J Balvin: Cuando todos decían que el disco murió, concibe un álbum conceptual muy rico en sonoridades. Lo he escuchado un montón. ‘El Mal Querer’, de Rosalía: Para mí es una obra maestra del nuevo flamenco, con letras evocadoras y muy cercanas a ese imaginario del flamenco. La belleza del álbum para mí supera cualquier crítica del purismo. ‘Miss Colombia’, de Lido Pimienta: Disco imprescindible de una de las artistas más interesantes del nuevo sonido colombiano. ‘Residente’, de Residente: René es un genio contemporáneo, lo admiro mucho. Este disco es una preciosidad y tiene himnos como Hijos del Cañaveral que deberían ser considerados como modelo de las nuevas canciones nacionales. La interpretación en directo que hizo con Kany García me pone los vellos de punta. ‘Elegancia Tropical’, de Bomba Estéreo: Para mí es un clásico. Si pienso en la situación: “tengo un día horrible, ¿cómo me animo?” me viene este disco a la cabeza siempre. ‘Avida Dollars’, de C. Tangana: Admiro mucho la inteligencia de Antón, un artista integral que domina todas las aristas de la industria, muy wagneriano en el sentido de la obra de arte total. ‘Ola Mina XD’, de Paco Amoroso y Ca7riel (canción): Este dúo, que también funciona por separado, encarnan el nuevo sonido del trap: contaminado con géneros no evidentes. En directo tienen un carisma que hace muchos años no recordaba. Quizás nunca haya visto algo así”.
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