Tras un largo día de senderismo en verano no hay nada mejor para terminar que un chapuzón en un río de aguas frescas o en un lago.
Europa ofrece muchas opciones para aquellos que quieran combinar los paseos con la natación. Hay lugares espectaculares en las ciudades que no requieren ninguna logística. Si eres un experto nadador o simplemente quieres vivir una aventura, el viejo continente te ofrece muchas posibilidades. Aquí tienes una guía con los mejores lugares:
1. La garganta de Vikos, Grecia
Distancia: 13 km
La garganta de Vikos está tallada en las montañas de Pindus, en la región de Zagori, en el norte de Grecia, y ofrece unas vistas espectaculares a los senderistas. Este lugar de Europa tiene pocos visitantes e incluso durante el verano es posible caminar desde el pueblo de Monodendri hasta Vikos (13 km) sin cruzarte con un alma.
El camino hasta el río, según los lugareños, tiene una antigüedad de 2.900 años. Los claros en el bosque ofrecen algunas vistas del desfiladero de 1.100 metros de altura. El sendero termina en los manantiales de Voidomatis donde hay unas piscinas que ofrecen el lugar perfecto donde refrescarse.
2. Pont du Gard, Francia
Distancia: 18 km
Se puede aparcar cerca de este acueducto protegido por la Unesco, pero lo mejor es acercarse a pie. La caminata desde el pueblo de Colliers tiene 18 km de longitud y va paralela al río Gardon. El acueducto se construyó en el siglo I d. C. para llevar agua a Nimes que se encuentra a 48 km. Hay una especie de playa a ambos lados de los arcos pero haz caso a la señal de “prohibido nadar”. Un poco más allá sí puedes darte un chapuzón y luego tumbarte en una roca para secarte.
3. Schlactensee, Berlín, Alemania
Distancia: 6 km
El Schlactensee está a solo una hora en S-Bahn del centro de Berlín. Sus caminos están muy bien conservados y se puede recorrer en un bucle de unos 6 km. Es un lugar ideal para darse un chapuzón y disfrutar de un picnic veraniego. Sal de la estación de Schlactensee, cruza la carretera y gira a la derecha, continúa por el camino de olmos y mantente atento para que veas las ardillas rojas. El agua puede estar fría, incluso en verano. Este lago glacial se formó hace 15.000 años y en algunos sitios tiene una profundidad de 8.5 metros. En verano puede haber demasiada gente, pero en otoño sigue siendo igual de agradable y el agua no está más fría.
4. Esk Falls, Distrito de los Lagos, Inglaterra
Distancia: 8 km
A esta subida hay que tenerle un poco de respeto porque se trata de la montaña más alta de Inglaterra. Para llegar hasta allí hay que tomar el sendero de Eskdale desde el pueblo de Boot. Es una ruta para disfrutar de ella durante el verano, con la climatología a nuestro favor. El camino continúa por el río Esk a medida que este baja de las colinas. A la izquierda verás varias piscinas, pero hay que estar atento para no tener ningún percance en el descenso. Quizá el oasis más famoso aquí es el de Tongue Pot, aunque habrá que armarse de valor para darse un chapuzón porque el agua estará fresca. Hay multitud de piscinas a lo largo del camino donde nos podremos relajar.
5. Río Aar, Berna, Suiza
Distancia: 5 km
Te parecerá extraño encontrar este paraíso natural en medio de la capital suiza. La realidad es que las claras aguas del río Aar llegan desde los Alpes y este lugar se convierte en una gran atracción durante el verano. Puedes caminar junto al río desde Barengraben hasta Elfenaupark y pese a estar en el corazón de la ciudad el sitio es una explosión de naturaleza. Te puedes tirar al río y dejar que la corriente te lleve hasta Freibad Marzili, que es una de las piscinas al aire libre más populares de Berna con cómodas tumbonas donde relajarse después de hacer algo de ejercicio. El agua está a unos 20 grados.
6. El Gorg de Santa Margarida, Catalunya, España
Distancia: 3 km
Esta pequeña excursión es muy gratificante pues llegarás a una espectacular cascada que forma la poza que hay en el Gorg de Santa Margarida. La ruta comienza en el pueblo de Les Planes d’Hostoles y continúa a través de la vía verde Carrilet, un sendero para bicis construido sobre la antigua vía férrea que llegaba a Girona. Incluso en verano el agua puede estar bastante fresquita. Si quieres continúa por el desfiladero para explorar las diferentes pozas que hay a lo largo del camino.
7. Río Korana, Croacia
Distancia: 5 km
El Parque Nacional de Plitvice tiene algunas de las aguas más seductoras de Europa, pero en ellas está prohibido bañarse, así que tendrás que aguantar las ganas. Por suerte, un paseo en dirección norte por el río Korana, que se alimenta de los lagos del parque natural, ofrece muchas oportunidades para la zambullida. En verano el agua puede llegar a estar hasta a 28º C, así que podrás pasar todo el día nadando por las piscinas de agua turquesa que hay por los alrededores del pueblo de Korana. La cantidad de playitas y pozas hacen que este lugar de Croacia sea mágico.