Nightlife

Entrevistamos Pedro José Mariblanca autor de "El trueno que sigue al rayo”

© Pedro José Mariblanca
Pedro José Mariblanca: “Lo ocurrido en España no tiene nada que envidiar a otros sitios”
Por Daniel RodríguezPublicado el
La primera impresión cuando uno lee “El trueno que sigue al rayo. Breve historia de las músicas de baile en España desde la caída de la Ruta” es que su autor es una enciclopedia andante de la música electrónica en España. Y hay mucho de cierto en esa intuición. Pedro José Mariblanca Corrales es historiador, filósofo y escritor, pero también es DJ y un apasionado de la música electrónica.
Uno de los aspectos que más sorprende del libro es la extraordinaria profusión de detalles. La obra se sumerge por completo en la escena electrónica nacional desde el que puede considerarse el fin de la famosa ruta valenciana hasta casi la actualidad deteniéndose especialmente en la demoledora crisis de 2008. Sin embargo, no estamos ante una mera concatenación de hechos narrados. En “El trueno que sigue al rayo” hay un excelente análisis sobre las implicaciones culturales que supuso la explosión de las músicas de baile, las tribus que lo protagonizaron y las pequeñas salas que lo sostuvieron. Todo ello unido al hecho de que el autor manchego apenas roza la treintena, por lo que gran parte de la historia que cuenta en el libro no la ha vivido en primera persona, nos demuestra que estamos ante un exhaustivo trabajo de documentación. No en vano el autor le ha dedicado dos años de su vida.
"Breve historia de las músicas de baile en España desde la caída de la Ruta" de Pedro José Mariblanca Corrales.
Portada del libro "El trueno que sigue al rayo"
Razones más que suficientes para que hayamos querido sentarnos un rato a charlar con Pedro José Mariblanca Corrales.
-Hola Pedro, ¿cómo has logrado reunir tal cantidad de información valiosa teniendo en cuenta que hay muy pocos registros de toda esta época?
Muy buenas. Y antes de nada, muchísimas gracias.
Toda la información al interior del libro es el resultado de muchas horas de chucu-chucu (como coloquialmente llamo a estar en el ordenador tecleando y escribiendo, jejeje). Buscando en foros (destacando entre ellos el mítico foro de Clubbingspain) y redes sociales (un buen caladero de información, en el sentido de que muchas realidades tienen en ellas información más que valiosa), charlando con numerosas personas (algunas de ellas, protagonistas de esta historia; otras, anónimas, pero no menos importantes que las primeras), leyendo casi todo cuanto ha sido escrito en internet y casi todos los libros que se han publicado sobre la música electrónica en España. En definitiva, haciendo lo que se supone que tiene que hacer un historiador, buscar y contrastar lo buscado lo máximo posible, aunque sabiendo que todavía queda mucho ahí fuera por ser horadado.
Family Club es uno de los clubes que aparecen en "El trueno que sigue al rayo".
Family Club
-¿Qué te ha empujado a adentrarte tan de lleno en la historia de la música electrónica en nuestro país?
En una frase, la pasión por esta música de músicas. Me ha acompañado desde que tengo uso de razón, no entiendo mi vida sin ella… Y sentía que tenía que devolverle todo cuanto me ha dado con lo que creo que es lo que mejor se me da: la escritura.
Sentimentalismos aparte, llevaba mucho tiempo pensando que había que hacer una historia de las músicas de baile en España. Javier Blánquez creó la gran enciclopedia que es Loops, gente como Joan Manuel Oleaque (autor de En éxtasis) o Luis Costa (creador de Bacalao!) analizaron como nadie lo acontecido en Valencia. Pero no se había dicho casi nada, ensayísticamente hablando, sobre lo que vino después de Valencia, muy pero que muy potente. Y viendo que en territorios como Inglaterra, Estados Unidos, Alemania o Francia ya había trabajos notabilísimos sobre sus escenas, me dije: ¿por qué no hacer algo así sobre España si lo ocurrido aquí no tiene nada que envidiar a estos sitios?
-Entremos en tu propia experiencia, ¿cuáles fueron esos eventos y salas claves que te hicieron sucumbir a la música electrónica? ¿Dónde comienza tu historia con ella?
Como te decía antes, mi historia con la música electrónica viene desde bien pequeño. Enfrente y casi al lado de la casa de mis padres había dos discotecas, y cada fin de semana, cuando la música en ellas sonaba a todo volumen, ahí estaba el tío con la oreja puesta. Frente a la casa de mi abuela (donde también pasaba mucho tiempo), había otra, y cuando el jefe de la misma la abría para limpiar o cargar cámaras, allí que me presentaba yo para que me encendiese las luces, me dejase entrar en la cabina y me pusiera música. Mi pueblo, en los 90, era un lugar bastante activo en lo que a la música electrónica respecta. Y creces, el padre de un colega tuyo tiene un garito que ha sido historia viva de las músicas de baile en la zona, tus amigos mayores no dejan de pasarte cintas y discos, te compras tu primera mesa de mezclas, comienzas a salir fuera (a La Luna de la Villa de Don Fadrique, a Las Cuevas de Madridejos, al Mono Negro de Quintanar de la Orden, al Avalon de Alcázar de San Juan, a Family Club, a Radical, entre otros) y dices: “joder, yo de aquí no salgo”.
El fundador de Psicódromo es una de las figuras más interesantes de la electrónica nacional.
Nando Dixkontrol
-Tras del trabajo de investigación, ¿cuáles son para ti los 5 clubes imprescindibles para comprender la explosión de la electrónica nacional y por qué?
Es muy pero que muy difícil hacer una lista así. Porque todos han sido importantísimos para que dicha explosión fuese posible. Bien podrían ser Attica, Sala Verdi, Family Club, Industrial Copera, La Real… pero, ¿cómo dejas fuera Bocaccio, el Ömen, Specka, el Moog, Florida 135, Voltereta, Eklosion, Metro Dance Club, Psicódromo, Komplot, Zeus y la gran multiplicidad de espacios que se dieron en toda España? Porque la gran mayoría de clubes que surgieron en los 90 fueron de vital importancia para la expansión de la música electrónica por todas partes, tanto en la gran ciudad como en los pueblos. Sin ellos, nada hubiera sido posible.
-El libro tiene mucho de estudio sociológico. ¿crees que las personas se pueden clasificar sociológicamente según sus gustos musicales?
No, no creo que se pueda clasificar a la gente según sus gustos musicales. Me encanta la cumbia, la música clásica, el flamenco, el rap, el afrobeat, el jazz… ¿Podrías situarme sociológicamente por ello? Creo que no. Ahora bien, en este mundo en el que todo ha de ser clasificado, las personas que escuchan electrónica sí han sido “catalogadas” en un lugar, generalmente para mal, con todos los estigmas que arrastran las músicas de baile tras de sí. Pero bueno, que me voy por las ramas, aunque no creo en clasificaciones, si algo podemos destacar sociológicamente hablando de quienes escuchan música electrónica, a mi parecer, es su rebeldía frente al orden de las cosas, su inconformismo, sus ganas de experimentar… Es cierto que hay gente que se considera en un lugar por escuchar o hacer tal cosa, pero eso no significa que sea lo que cree que es.
Attica es otro de los clubes que figuran en el libro de Pedro José Mariblanca.
Attica
-Las nuevas generaciones están rompiendo esos esquemas. Ahora entremezclan muchos estilos del pasado sin prestar tanta atención a lo que representaban sus escenas, ¿lo ves como algo positivo?
Todo lo que sea desatar posibles y abrir líneas de fuga para el bien de la música y los sentidos (con un gran trabajo detrás, poniendo la música y el sonido por encima de cualquier cosa, innovando y sintiéndolo de verdad), bienvenido. En relación al pasado y la atención al mismo, siempre suele pasar, ¿no? Hacemos las cosas pensando que nadie lo ha hecho antes, y luego resulta que no. Pero no pasa nada por ello; el tiempo nos pone en nuestro lugar, y fluye más allá de lo que creemos (Los Delinqüentes no se pueden entender sin Veneno o Pata Negra y, sin embargo, la liaron mortal). Y ya te digo, si los fines son sinceros y rompen esquemas para bien, palante con ellos.
-Tu relato otorga al Techno y al House un halo de vanguardia y cultura y arrebata al Trance o al Dance la capacidad de ofrecer algo trascendente. ¿No crees que en mayor o menor medida todos los estilos pueden tener piezas atemporales y elogiables, y otras prescindibles y carentes de interés? A nosotros nos vienen a la cabeza muchos ejemplos de tracks House y Techno carentes de calidad, y piezas de otros estilos con mucho que decir.
No comparto eso de que otorgue esa posición al techno y al house y se la quite a otros estilos. Es cierto que hablo más de ellos en el libro, pero porque acapararon, en gran parte, la escena electrónica española. Los demás, cada uno con sus armas, también hicieron historia y son reconocidos por ello. En este sentido, y destacando que, por muy extraño que parezca, me encanta el trance, el mal llamado hardhouse, el progressive, el drum&bass… y gran parte de esos estilos que a ojos de los más enteraos (entiéndase la sorna de esta cursiva) no merecen la pena, vuelvo a lo que decía más arriba, si hay ganas por explorar y por desatar sensaciones, cualquier cosa es bienvenida.
Claro que todos los géneros han sido importantes en el devenir de esta escena de escenas, con notabilísimos himnos cada uno. Es cierto que la historia de la electrónica en España no se puede entender sin ellos. Y no niego que el techno y el house tengan mucha, muchísima, morralla en su haber. Ahora bien, ambos, y gran parte de los subgéneros que se han dado a partir de los mismos, como bien nos demuestra la Historia (con mayúsculas), sí que han sido parte de las corrientes (junto con el idm o la música experimental, por ejemplo) con las que más se ha tratado de explorar y horadar en la vastísima paleta de posibles que la electrónica nos ofrece y abrir mundos con ello. Y lo digo con todo el respeto del mundo por el resto de los estilos, sin menospreciar ninguno de ellos, que conste.
El quid de la cuestión creo que está en el movimiento. Cuando algo se acomoda en una zona de confort, cuando se deja de investigar y se explota una fórmula hasta la saciedad… se pierde la magia, se pierde el encanto, se pierde todo y apenas se va a algún sitio. Y eso, aprovechando que lo mencionas, es algo que, como a otros, le ha pasado al dance, que sí, que sigue ahí (porque, aunque no valga demasiado lo que voy a decir, de una forma u otra, viene a ser el pop de la electrónica) pero que ya no dice tanto… A vueltas con el techno y el house, no digo que a éstos no les pase lo mismo, pero sí siento que todavía cuentan con grandes frentes para que eso no ocurra.
Specka formó parte de la explosión de las músicas de baile en España.
Specka
-Figuras como Nina Kraviz o Charlotte de Witte están recuperando en sus sesiones clásicos de Trance, Progressive o incluso sonido Gabber. Según tu perspectiva ¿este tipo de corrientes suman o restan a la electrónica?
Si es para sumar, con el corazón en la mano, bienvenido. Si es porque el mercado así lo demanda, hasta luego Lucas. Soy de los que gustan de meter cosas impensables cuando pincho y lo hago con el ánimo de sumar, con las ganas de hacer sentir, viajar y pasarlo bien. Ahora bien, si se hace porque hay que hacerlo “así”, porque está de moda, mal plan.
-Y el hecho de que el Trap y los géneros urbanos estén coqueteando con el House o el Techno, ¿cómo lo ves?
Creo que ya lo he respondido varias veces, jejeje. Pero entro al trapo. Ambas realidades, aunque parezca lo contrario, van muy de la mano. Y si quienes hacen estas cosas es porque beben de la electrónica y consideran que la mezcla puede dar buenos resultados (en lo que al sonido respecta), ¿por qué no? ¿Quién soy yo para negarles nada?
-Citas a Nando Dixkontrol afirmando que los sonidos contundentes (Makina) acercaron la electrónica a todo tipo de personas, también las desfavorecidas. ¿Crees que sociológicamente estos estilos han democratizado la electrónica? ¿Y que a la par han podido servir de puerta de acceso para que muchas personas se hayan interesado por ella y hayan profundizado más posteriormente?
Por supuestísimo. Creo que muy poca gente, aunque esa poca gente luego lo niegue, te va a decir que empezó en esto con Aphex Twin. Generalmente, se empieza así, por lo más contundente, lo más “sencillo” (y lo pongo entre comillas porque no minusvaloro con dicha palabra al resto) y luego ya, si quieres, te vas formando. Como te decía antes, guardo un gratísimo recuerdo de la música que escuchaba cuando era chiquitín, sigo escuchando lo que escuchaba cuando tenía 14-15 años (que no era sólo techno, house o trance, también era poky, hardstyle, hardcore y todos esos estilos que quienes se creen por encima del resto desprecian), siento que he llegado hasta aquí por ellos, y no me arrepiento de nada, como tampoco negaré nunca cuáles han sido mis bases. No sé si ‘democratización’ es la palabra, pero sí puerta de acceso. No tiene nada que ver con esto, y sí: me introduje en el flamenco por Los Chichos, Los Chunguitos o Los Travilis y me encanta que haya sido así. No todo va a ser Coltrane, Leonard Cohen o Stravinsky.
El club de Fraga es una de las salas más emblemáticas de España
Florida 135 a vista de pájaro
-Después de haber analizado profundamente el pasado y la trayectoria de la electrónica en España hasta nuestros días. ¿Cómo ves el presente y qué crees que nos depara el futuro?
Pues quitando la situación actual, la cual espero que pase pronto (y de la cual espero que salga todo el mundo posible lo mejor posible), lo veo bien. Hay personas muy pero que muy potentes entre nuestras filas, gente que viene haciendo cosas bestiales, las mujeres están cada vez más presentes en estas esferas (por méritos propios y con un discurso que ya quisieran muchos), cada vez son más los sellos que se sientan a comer en la mesa de los sellos internacionales más potentes… La cosa tiene buena pinta, sinceramente. Lo que pasa es que tenemos que quitarnos, de una vez por todas, de esa actitud tan de acá por la cual menospreciamos y no valoramos como debemos lo que se hace en nuestros fueros, pues, como pasa con otras realidades, tenemos gente con muchísima calidad en su haber que, sin embargo, apenas puede expresarse aquí.
-Las listas de éxitos y tendencias europeas sugieren una nueva ola de música electrónica con nuevos nombres y sonidos pero al fin y al cabo electrónica. ¿Crees que hay aún historia de la electrónica por escribir o los años dorados ya pasaron y estamos condenados a un batiburrillo revival constante?
No sé si es mucha o poca. Pero quedan cosas por decir, por supuesto. Del pasado, hay que seguir investigando. Al presente hay que seguir agitándolo. Y el futuro, aunque no se ve, está ahí, para quienes quieran explorarlo. El pasado no va a volver, o sí, quién sabe, la historia, muchas veces, es cíclica. Quedarse en el recuerdo mola, pero el presente está lleno de posibles y hay que avanzar. Todavía hay futuro, hagámoslo nuestro. Eso sí, sin atender tanto a las listas de éxitos y a las tendencias como al trabajo y la calidad.
Metro Dance Club fue una de las salas más influyentes de su época como bien recoge el libro.
Metro Dance Club
-¿Qué nos falta en la escena de club española que sí tienen otros países?
Puffff. Apoyo y reconocimiento institucional, mayor conocimiento de lo que esta escena significa (no ya sólo entre nuestros círculos sino también a nivel general, como sociedad) para armarnos con él frente a quienes no consideran a la música electrónica como la potente realidad cultural que es, unión, apoyo a quienes vienen detrás, cuidado de todo el entramado electrónico, (escenas, clubes, sellos, colectivos, etc), combatir el derrotismo, luchar frente al intrusismo barato (aunque quizás no haya que perder el tiempo con algo así), … La cosa daría para otro libro. Porque el caso de España en este sentido es, como casi con todo, más que paradigmático.
-Por último, han anunciado que Rodrigo Sorogoyen está preparando una serie sobre La Ruta Valenciana. ¿Saldremos bien parados de esta?
Espero que sí. Sorogoyen mola, ojalá no la cague (porque quienes pagan se quieran fijar en lo de siempre). Lo que pasó en Valencia fue una completa locura en el buen sentido de la palabra. Si van a pararse a hablar de ello otra vez, que lo hagan fijándose en sus fuertes, que son muchos. ¿Que quieren mostrar su lado oscuro? Que lo hagan (porque también hay que hacerlo, faltaría más), pero que lo hagan sin caer en el amarillismo, que lo expliquen bien, que tienen donde buscar.
Ahora que parece que el mundo sólo puede ser vivido y explicado a través de series de televisión, algo así quizás puede ayudar sobremanera a que la gente vea que lo que pasó en Valencia y lo que vino después es muchisísimo más de lo que tristemente se mostró en los 90, y que la leyenda negra que se creó también tiene su razón de ser en cuestiones que van más allá de todo aquello. En él está colaborar para que eso ocurra o ser uno más de tantos. Un consejo para ello, si nos lee, es que se fije bien en el contexto (del país) para atender la coyuntura (de Valencia).
Y tras todo este chapón, muchísimas gracias por la entrevista. Ha sido un verdadero placer.
Además de “El trueno que sigue al rayo”, no dejes de echar un vistazo a otros libros de Pedro José Mariblanca Corrales como “Niño de Elche. El golpe que necesitábamos”.
Descubre más contenidos sobre nightlife aquí.