MotoGP
72 horas con Pedro Acosta: ¿un futuro showman de MotoGP™?
Conoce las ambiciones y motivaciones de Pedro Acosta mientras nos ponemos al día con el piloto de Moto2™ durante su carrera de casa en Jerez.
"Hoy me han visto en la tribuna, mañana les dirán a sus hijos que han estado allí... y los niños quizá empiecen a pensar en ir algún día a las carreras", dice Pedro Acosta mientras mete lonchas de queso y tomate en un panecillo durante un tranquilo momento posterior a la carrera en el camión de su equipo. "Son las personas que harán más grande el mundo del motociclismo. Cuando Rossi se retiró, sentimos el bajón, así que ahora tenemos que intentarlo".
Reflexionando sobre su emocionante segundo puesto en el Gran Premio de España de Moto2™ en Jerez, quizá no sean éstas las palabras sabias que cabría esperar de un piloto tan joven. Pero Acosta simplemente lo entiende. Tiene fe en sí mismo para convertirse en una superestrella, el siguiente de una larga lista de grandes pilotos de MotoGP™. Él siente que la tiene, así que pasamos un fin de semana de carreras con él para tratar de averiguar exactamente cómo planea llegar a la cima.
Destinado a la grandeza
Tiene 18 años, ya es Campeón del Mundo en la categoría pequeña de Moto3™ y lidera el Campeonato del Mundo de Moto2™ en solo su segunda temporada. Un asiento en MotoGP™ -el máximo nivel del motociclismo- bien podría llamarle en 2024. Aunque parece un ascenso rápido, los entendidos creen que Acosta está destinado a la grandeza desde su segunda carrera en un Gran Premio, cuando ganó arrancando del pit lane y no desde la parrilla de salida.
A pesar de la exageración, los pies de Acosta están bien clavados en el suelo por su carácter natural y por quienes le rodean.
Una ética de trabajo de primera clase
Acosta creció con un padre pescador, mientras que su madre cocinaba en el comedor de su colegio hasta que tomaron la decisión de tomarse las carreras más en serio. Es una historia desconocida en un deporte en el que pocos pilotos de clase trabajadora llegan a triunfar cuando se requieren cientos de miles de euros de patrocinio cada año para competir con solo 14-16 años.
Pero esa ética de trabajo derivada de su falta de privilegios económicos es quizá su mayor fortaleza en lo que respecta a su capacidad de pilotaje.
"No creo que sea talento porque conozco pilotos que no entrenan nada, solo montan en moto cuando vienen a las carreras y van rápido. Para mí es imposible ir rápido así", afirma. "Creo que tengo algunos puntos en los que puedo ser más rápido, o que puedo hacer más fácilmente que otros tipos que se ven en la tele. Puedo frenar súper tarde con facilidad desde el principio de la carrera, también puedo sacar todo el partido a los neumáticos poco después de la salida y rendir al máximo en las curvas, pero creo que siempre es una progresión."
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Perfeccionar el talento evidente
Su jefe de equipo y mentor, Aki Ajo, explica que el talento va mucho más allá de lo que el piloto puede hacer con su muñeca derecha, sus dedos y el peso de su cuerpo, y enmarca el verdadero talento para la competición en tres etapas. Comienza en la infancia, cuando la familia y el niño cultivan juntos su pasión y su compromiso con el deporte. Luego viene la etapa semiprofesional, cuando los pilotos entran en una serie como la Red Bull MotoGP Rookies Cup, un escalón por debajo del Campeonato del Mundo. Aquí el talento reside en la capacidad de la familia para dar un paso atrás y permitir que entrenadores y mecánicos profesionales trabajen con su hijo.
"El tercer paso", explica Ajo, "es cuando el atleta está cerca de ser adulto. Entonces empiezas a ver el talento completo, que no es solo pilotar rápido una moto, trabajar duro o tener buen ojo para pilotar. Lo más importante para mí es la educación básica y la actitud. Esto incluye a la familia y a la gente que les rodea, los que les siguen todo el tiempo, los que de alguna manera les mantienen bajo control".
Acosta está de acuerdo. "Aki tiene el talento de saber expresar cosas que poca gente puede entender o de hacer bromas para quitarse presión. Está el talento de mis mecánicos, que pueden ir a cenar [conmigo] y pasarse dos horas riéndose juntos. O Albo [jefe de equipo], que realmente entiende cómo expreso las cosas y que necesito estar tranquilo para ir rápido. No es por mi talento, sino por el talento que tengo a mi alrededor".
Tampoco es solo clave tener a la gente adecuada alrededor de un atleta. Tanto Acosta como Ajo dejan claro que se trata de la gente adecuada en el momento adecuado. Muchos jóvenes deportistas tienen a su alrededor a las personas adecuadas. Pero ¿están en el momento adecuado de su carrera o viceversa? Esta es la clave final para desbloquear el talento completo.
Mantener los pies en el suelo
Con esto llega el éxito inevitable, en el caso de Acosta, a un ritmo de récord. El español es el segundo Campeón del Mundo más joven en la categoría de peso ligero, y le faltó un día para ser el más joven. Sin embargo, en 2022 se convirtió en el ganador más joven de una carrera de la categoría intermedia, arrebatando el título al ocho veces Campeón del Mundo Marc Márquez. Con tanto éxito tan rápido, pueden producirse fracturas por las tensiones a las que se ven sometidos.
"Fue un baño de realidad. Quizá fue la bofetada que necesitaba en este momento", dice Acosta, recordando la vez que se enfrentó a Ajo en 2021.
"Me dijo: 'Mantén la calma y no destruyas todo lo que estás haciendo'. Es muy importante que alguien sea duro contigo a veces".
Pero la inclinación natural de Acosta es rendir cuentas consigo mismo y mantenerse centrado en la tarea que tiene entre manos. Conduce una furgoneta y un Renault Clio, cambió varias veces de tarjeta SIM tras su sorprendente victoria en Doha 2021 y, a pesar de las tentaciones del lujo, optó por quedarse en su Murcia natal en lugar de mudarse a Andorra como muchos pilotos del Campeonato del Mundo.
"Si quiero ser algo grande en este paddock, no me puedo ir. Porque voy a perder el norte... Aquí estoy un poco en un búnker", dice. "Nadie me molesta por la calle porque todo el mundo se conoce, soy invisible, una persona normal".
¿Sombras de Valentino Rossi en Tavullia o los Márquez en Cervera? Acosta intenta llevar una vida normal y lo menos dramática posible lejos de los Grandes Premios, para poder estar a tope y llevar el espectáculo a las carreras.
Crece la confianza en sí mismo
Aunque ya ha cosechado muchos éxitos en su joven carrera, Acosta es consciente de que los mejores atletas del mundo tienen esa mezcla perfecta de talento y confianza en sí mismos. Es una mezcla que puede verse en las estrellas de la UFC Conor McGregor e Ilia Topuria, a quienes Acosta adora ver.
¿Tiene Acosta la misma mentalidad? "De momento no, pero estoy mejor que el año pasado, más preparado y concentrado que la anterior temporada. Sé más cuándo no estar concentrado, para estarlo en el momento adecuado", responde.
Quizás esta claridad es lo que le da la libertad en sus carreras para ofrecer un nivel de teatralidad que no se veía desde la época de los enfrentamientos entre Andrea Dovizioso y Márquez o, antes de eso, Rossi contra sus numerosos enemigos, especialmente Max Biaggi.
En la mañana del duelo por el título de Moto3™ de 2021, dominó el warm-up previo a la carrera. Tras la bandera a cuadros, se encontró con su principal rival, Dennis Foggia, rodó a su lado y le hizo un gesto de villano ante las cámaras. Luego está el más reciente GP de las Américas en Austin, luchando con su rival de Moto2™ Tony Arbolino por la victoria, acechándole durante toda la carrera antes de dar el golpe definitivo en la última vuelta.
El domingo en Jerez, Acosta se alineó segundo en la parrilla y realizó la salida soñada para liderar su carrera de casa. Pero este fue uno de esos días en los que el británico Sam Lowes encontró la zona en la que su pilotaje estaba a otro nivel en comparación con el resto. Derrotó a Acosta por algo menos de tres segundos, con el resto de los participantes a siete segundos del ganador. Más tarde, en su camión, con el bocadillo en la mano, Acosta hizo un balance de su actuación.
"Cuando te esfuerzas al 100% y te cuesta ganar, no puedes enfadarte contigo mismo. Hoy ha sido más rápido que todos", dice Acosta. "El objetivo esta temporada es sacar el máximo de puntos en cada carrera... ésa es la mentalidad".
La decepción estaba ahí, pero no tanto como cabría esperar. Tras la bandera a cuadros, Acosta aparcó su moto junto a una de las abarrotadas tribunas, se quitó el casco y se subió a la valla de seguridad para animar al público. Gritando a pleno pulmón, vieron toda la emoción en su rostro. Este es el tipo de cosas a las que se refieren los pilotos, equipos y promotores cuando hablan de hacer crecer este deporte. Ofrecer a los aficionados una conexión con las estrellas.
Ser un buen tipo
Mucho después de que terminara su carrera, Acosta seguía firmando autógrafos y haciéndose selfies con los aficionados a diestro y siniestro. Llevó a cabo todas sus obligaciones con los medios de comunicación con gracia y educación, mirando directamente a los ojos a aquellos con los que interactuaba. Es consciente de su deber de contribuir al crecimiento de este deporte mientras él mismo se eleva a sus más altas cotas.
Para convertirse en uno de los próximos ‘grandes’, no necesita pisar alfombras rojas ni conducir Lamborghinis. Empieza por entender que en 2023 no basta con ganar carreras y campeonatos, sino que hay que aportar esa sensación de teatro al deporte con héroes y villanos y establecer esa conexión entre los aficionados y los protagonistas. Lo entiende perfectamente.
Pero no nos equivoquemos, sea lo que sea lo que Acosta consiga, lo hará a su manera y a su propio ritmo. No está aquí para ser el próximo Márquez o Rossi, sino para ser lo mejor que pueda.