El piloto de Moto2™ Pedro Acosta celebra después del MotoGP italiano en Mugello, Italia, el 28 de mayo de 2022.
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MotoGP

Pedro Acosta: el mordisco del ‘Tiburón de Mazarrón’

El piloto murciano, que se proclamó campeón del mundo de Moto3™ al final de su temporada de novato y que este año ha ganado dos carreras en Moto2™, es un piloto a tener en cuenta.
Por Agathe Armand
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Desde que Pedro Acosta se subió por primera vez a una moto cuando era niño para "dejar de hacer tonterías", el piloto murciano se ha enfrentado a todos los desafíos. Ahora tiene 18 años y, a pesar de haberse perdido parte de la temporada 2022 por una fractura de fémur, ganó su segundo Gran Premio de Moto2™ el pasado fin de semana. El año pasado, era un novato cuando se llevó el título del Campeonato del Mundo de Moto3™.
"Se me dio muy mal, tengo que reconocerlo", dice sobre sus primeras carreras, una actitud autocrítica que encarna la forma en que siempre ha abordado su pilotaje. "¡Y todavía no he dicho que no soy tan malo después de todo! Tengo la mentalidad de que, para poder mejorar, tienes que entrenar con gente que es mejor que tú".
"Me gusta llamar a la gente e ir a entrenar aquí y allá, pero siempre con los que son mejores que yo. Cuando voy a hacer ciclismo, voy con gente que es mejor que yo, aunque vaya a perder, porque me van a poner a prueba".
Este enfoque ha sido decisivo para ayudar a Acosta a progresar en el deporte. De ganar la Red Bull Rookies Cup en 2020 y el título de Moto3™ en 2021, a dar el paso a Moto2™ esta temporada. Ese último paso es probablemente el mayor salto de todos: la nueva moto pesa 70 kg más y la potencia se ha duplicado, por lo que el español ha estado en el gimnasio todos los días tratando de ganar el peso extra necesario solo para manejar esa bestia.
El piloto de Moto2™ Pedro Acosta corre en el Gran Premio de Catalunya en Barcelona, España, el 5 de junio de 2022.
Pedro Acosta se ha adaptado rápidamente a la vida en Moto2™
"Se trata de dar el paso adelante físicamente. Lo acabas sintiendo porque hay muchas vueltas, muchas situaciones en las que tienes que pensar y dejar que el cuerpo reaccione. Esos kilos de más me han ayudado", explica.
"Es una categoría dura, tienes que estar al mismo nivel en cada vuelta y no puedes fallar. Sobre todo, se trata de situaciones nuevas. Intento pasar de las carreras con 20 pilotos acechándote detrás de ti a las carreras en las que solo hay uno o dos pilotos. Hay menos pilotos en el grupo, y más distancia entre ellos en carrera, así que tienes que luchar para estar al nivel. Esa es la adaptación mental".
Ajuste mental. En eso está metido. Con su entrenador Paco Mármol, el dúo trabaja en lo que él llama "terapia de choque", entrenando con una moto que Mármol sabotea deliberadamente para estar preparado para cualquier cosa el día de la carrera.
Acosta cuenta: "Desde un manillar torcido a dejar el manillar suelto, ir sin antideslizante, sin freno trasero, sin embrague, con las ruedas pinchadas, con cuatro kilos de presión... Al final, esto te hace ser piloto, te hace encontrar tu camino y poner tu cuerpo de otra manera.
"Fuera cual fuera el estado de la moto, la montaba. Ni siquiera pregunté por ella, simplemente me subí, cerré la boca y me limité a pilotar. Al final creo que no hace falta tener una moto perfecta para pilotar. Todo lo contrario".
El piloto de Moto™ Pedro Acosta celebra la victoria en el Gran Premio de Italia en Scarperia e San Piero, Italia, el 28 de mayo de 2022.
Acosta celebra su primera victoria en Moto2™ en el Gran Premio de Italia
Siempre dispuesto a salir de su zona de confort, Acosta encuentra su fuerza en "hacer cosas cuando no quiero hacerlas". Lo explica: "Si llueve, si hace viento, si no me apetece ir en moto, voy y me monto. O una tontería, como una ducha fría en invierno. Todas estas cosas te hacen más fuerte al final, porque tu cuerpo y tu mente no quieren hacerlo, pero tienes que hacerlo. Por tu propio bien".
Hijo de un pescador de Mazarrón, en su casco aparece un tiburón, el mismo que hay en el barco de su padre. "Mi padre me hizo un logotipo cuando empecé, y ese es el que llevo. También me hizo un nombre que llevo en el traje. Algunos dicen que es feo. Son solo las letras en Word, pero mi padre me lo hizo cuando tenía seis años. ¿Y qué quieres que haga? ¿Que lo cambie ahora? No, va a seguir ahí, sea bonito o no".
Ésa es la esencia del amor duro: sin pretensiones, sin concesiones y sin fisuras.