Según un estudio reciente elaborado por la multinacional de recursos humanos Adecco, para el 86% de la población el teléfono móvil se ha convertido en un elemento de suma importancia en la rutina diaria. Además, dentro de esta cifra tan significativa, queda en evidencia que el 26%de la población revisa las notificaciones cada hora, sobre todo en el entorno laboral. De los cuales, el 31% consideran el smartphone una herramienta fundamental para trabajar y el 93% asegura que nunca ha recibido un toque de atención por parte de sus superiores en relación a este tema. Algo que debería cambiar drásticamente, pues este tipo de dispositivos afectan a la productividad.
“El uso del teléfono móvil en el trabajo no es malo, siempre y cuando no se convierta en algo constante y se desatiendan las obligaciones que cada trabajador tiene. Es frecuente observar a muchos empleados de las organizaciones, distraídos o concentrados en su celular, chateando, enviando mensajes o jugando, dejado de lado sus obligaciones como empleados, administrativos o cajeros”, sostiene Camilo Rico, líder de Consultoría y Formación de Adecco, en el portal Mundo Adecco. Bajo esta premisa, ¿cómo podemos evitar que el teléfono móvil nos desconcentre mientras trabajamos?
Claves para que el smartphone no afecte en la productividad laboral
Enviar mensajes, chatear o revisar constantemente las redes sociales tiene un impacto negativo sobre el rendimiento laboral del individuo. Es cierto que, por norma general, su uso se permite en horario de oficina porque la plantilla puede recibir una llamada de trabajo que requiera su atención. Sin embargo, los móviles también afectan a la concentración y la productividad, dificultan la toma de decisiones, hacen que el empleado desatienda sus obligaciones y se aísle del resto de compañeros. ¿Qué medidas hay que poner en práctica para evitar este problema?
- Adiós timbres. Tienes dos opciones: silenciar el teléfono mientras trabajas o activar el modo avión, para que solo las llamadas importantes tengan prioridad. Esta recomendación se extiende a las versiones web de las aplicaciones más utilizadas como Whatsapp, Facebook o Instagram. El propósito es alejarse de todas ellas en horario de trabajo.
- Solo en el descanso. Tanto en el estudio como en el trabajo, la jornada se divide en módulos separados por periodos de descanso que ayudan a la plantilla a despejarse. Este recreo es una buena oportunidad para ponerse al día con el smartphone. No obstante, “esto es solamente para comprobar que no haya ninguna emergencia y para bajar el nivel de ansiedad. Si hay alguna notificación cuya respuesta requiera tiempo de elaboración, tendrá que esperar”, aconsejan desde el portal Mentes Liberadas.
- Situaciones límite. En el caso de que resulte imposible tener el móvil en el escritorio y no mirarlo, existe la opción de dejarlo en otra habitación o incluso dárselo a algún compañero para que lo requise hasta la hora del descanso. Este método se une a la fuerza de voluntad y el autocontrol que el individuo debe poner en práctica. Un dispositivo tan pequeño no puede tener tanto poder sobre una persona.
- Ya habrá tiempo. Cuando acabes la jornada laboral tendrás todo el tiempo del mundo para ver las nuevas publicaciones de Instagram, enviar selfies al grupo de Whatsapp de la familia o hacer un FaceTime con tu pareja. Pero mientras estás trabajando, tus obligaciones con la empresa son lo más importante. Si no es así, corres el riesgo de dar mala imagen y hacer peligrar tu empleo. Esta actitud se traduce en una falta de compromiso, interés y profesionalidad.
- Una aplicación única. Se trata de un problema tan estandarizado que incluso las pequeñas empresas han sacado al mercado aplicaciones móviles que persiguen un cambio en el usuario. La mejor de todas, y también la más recomendada, se llama Forest. Basada en la técnica Pomodoro, creada para mejorar la administración del tiempo, esta app consiste en plantar una semilla y cuidarla hasta que se convierta en un árbol frondoso, que depende exclusivamente del tiempo que aguantas sin revisar el smartphone. Un reto personal que dará sus frutos.