Productividad

Smart Thinking, o cómo pensar con inteligencia y creatividad

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En el ámbito laboral, contar con una formación académica y profesional óptima no es suficiente.
Por Verónica MollejoPublicado el
En un mundo en el que ya está todo inventado y la originalidad supone un auténtico desafío, son muchas las personas que luchan a diario para entrenar esa parte de su cerebro, obteniendo igualmente un modo de pensar mucho más inteligente. Este es el objetivo que persigue el concepto Smart Thinking, que orienta todas nuestras herramientas a la resolución de problemas de manera rápida, sencilla y creativa. Y es que actualmente, en el ámbito laboral no basta con tener una formación académica y profesional suprema, lo que hay que hacer para tener éxito es afrontar el trabajo de manera fluida y novedosa.
Este es el razonamiento que defiende Kevin Duncan en su obra ‘El libro del Smart Thinking’. En él, este experto en la materia asegura que “sólo se consigue si piensas «fuera de la caja» y entrenas tu mente para ser más creativo y brillante”. Un estado que cualquier individuo es capaz de alcanzar a través de diversas áreas como son el desarrollo, la comunicación, la innovación, las relaciones o el pensamiento.
Debemos entrenar la mente para ser más creativos y brillantes.
Debemos entrenar la mente para ser más creativos y brillantes.
Duncan comparte además una serie de consejos cuyo propósito prioritario es transformar la manera en la que abordamos el trabajo como, por ejemplo, evitar que cunda el pánico ante los problemas, recurrir siempre a la honestidad frente a las dudas, romper con el pasado o eliminar el exceso de buenas ideas durante el proceso creativo. ¿Qué otras pautas destaca Duncan para triunfar en el Smart Thinking?

Animar, motivar e inspirar la inteligencia

  • Planificación. Para Duncan y los seguidores del Smart Thinking, un plan es solo un plan. Que esté escrito o meditado hasta la saciedad no significa que vaya a ocurrir. Y es que todo cambia constantemente, por eso es importante tener en cuenta que los elementos iniciales de un proyecto pueden mutar de manera drástica en cuestión de segundos. Por lo tanto, un buen plan ejecutado de forma impulsiva en el presente es mejor que un plan perfecto ejecutado dentro de unos días.
  • Misión. Al igual que los planes, no debemos centrar todo el esfuerzo en conseguir los objetivos previamente marcados. “Es algo a lo que apuntar, pero quizá no le des de lleno”, asegura el autor. Se puede hablar de resultados en términos relativos y absolutos, siendo estos últimos a los que hay que aspirar. Además, hay que olvidar a la competencia y centrarse únicamente en las aspiraciones propias.
Olvida a la competencia y céntrate en tus aspiraciones propias.
Olvida a la competencia y céntrate en tus aspiraciones propias.
  • Flexibilidad. Si los hechos cambian, hay que cambiar también la forma de pensar. Aunque es importante tener un punto de vista claro, si nos obcecamos en él podría repercutir en el resultado final del proyecto. Por lo tanto, un líder inteligente debe ser capaz de darse cuenta de cuándo hace falta un cambio de rumbo.
  • Comprensión. “Lo importante no es lo que dices, sino lo que la gente entiende”, asegura el analista político estadounidense Frank Luntz. Duncan persigue esta filosofía y hace hincapié en que casi cualquier cosa puede ser malinterpretada, por eso es fundamental asegurar una comprensión clara para todo el mundo.
  • Alternativas. “No hay nada malo en tener un plan A planificado con cuidado, pero hay pocas probabilidades de que se cumpla exactamente de esa manera. Así que necesitas un plan B. Y, seguramente, un plan C, D y E”, adelanta Duncan en su libro. Sin embargo, esto no debe suponer una decepción para el equipo, ya que este cambio de perspectiva significa que el plan inicial no era perfecto y que las nuevas opciones podrían ser las adecuadas.
  • Originalidad. Todo proceso creativo requiere un primer disparo a ciegas, pues el truco de la originalidad es descubrir lo que todos han visto y en lo que nadie ha pensado. Si las ideas no llegan, hay que destruir lo expuesto anteriormente y empezar a probar de nuevo. Al final, la unión de todas estas versiones podría ocultar algo realmente bueno.