La 48ª edición del Rally Dakar se cerró con una sensación poco habitual en la historia reciente de la prueba: una competitividad sostenida hasta el final y una variedad de protagonistas que reflejó la igualdad real de la carrera. En ese contexto, la actuación de Nani Roma adquirió un valor especial, no tanto por momentos de dominio absoluto, sino por su capacidad para mantenerse en la pelea y cerrar el rally en segunda posición en una edición especialmente exigente.
El Dakar 2026 en coches dejó un dato significativo: en las 14 especiales disputadas —13 etapas más el prólogo— hubo diez ganadores distintos.Mattias Ekström fue el más prolífico con cuatro victorias, mientras que Nasser Al-Attiyah sumó dos. El resto de triunfos se repartieron entre pilotos que solo lograron imponerse una vez, entre ellos el propio Roma, en una muestra clara de lo repartida que estuvo la lucha por las etapas y de lo complicado que resultó imponer un ritmo constante durante dos semanas.
Ese reparto también se reflejó a nivel técnico. Hasta cinco fabricantes distintos lograron victorias parciales, con Ford como la marca más exitosa gracias a seis triunfos de etapa, por delante de Toyota, Dacia, Mini y Century. En la clasificación final, esa diversidad confluyó en un podio formado por tres estructuras diferentes, con Al-Attiyah al frente, seguido por Roma y Ekström, un desenlace que reforzó la sensación de equilibrio general de esta 48ª edición.
Dentro de ese escenario, Roma apostó desde el inicio por una estrategia basada en la regularidad. Mientras el líder de la prueba construía su sexto Dakar a partir de un plan muy definido y ataques puntuales, el piloto español evitó errores graves y supo gestionar los momentos clave. Su constancia fue determinante para aprovechar el abandono de Henk Lategan y consolidarse en la segunda plaza cuando la carrera entró en su fase decisiva.
Roma y Sainz descansando antes de la vuelta de la etapa Maratón-Refugio
© Kin Marcin / Red Bull Content Pool
El papel de Ford M-Sport fue igualmente relevante. El equipo logró situar al Ford Raptor T1+ como uno de los vehículos más fiables del rally y contó además con Carlos Sainz como gran referente. El madrileño comenzó el Dakar con tiempos competitivos y ayudó a confirmar el potencial del proyecto en distintos terrenos, aunque una serie de problemas mecánicos y pérdidas de tiempo lo alejaron pronto de la lucha por la general. Aun así, su experiencia resultó clave para el trabajo técnico del equipo a lo largo de la carrera.
El punto más delicado del Dakar de Roma llegó en la penúltima etapa. A apenas unos metros de la meta de la especial, una rueda rota puso en peligro su segunda posición y obligó al piloto a reaccionar con rapidez para evitar una penalización mayor. “Ha sido el día más duro de mi carrera. A siete kilómetros del vivac me quedé sin gasolina. Fue increíble que justo en ese momento me pasara Laia Sanz. Me remolcó hasta el final. Normalmente habría sido imposible llegar de vuelta al vivac. Pido disculpas a mi equipo por mi error. Espero tener un día tranquilo mañana”, explicó tras asegurar el resultado, reconociendo la tensión vivida en esas últimas horas.
En sus valoraciones finales, Roma quiso destacar el trabajo colectivo por encima del resultado individual. “Solo puedo dar las gracias al equipo, pues esta victoria no es mía, es de todos. Sin ellos, nada sería posible”, señaló, subrayando además el compromiso del fabricante: “Es extraordinario que una marca emblemática como Ford se implique tanto en los rally raids”. El catalán también dejó espacio para la autocrítica, admitiendo que todavía hay margen de mejora: “Tenemos que mejorar algunos detalles; nos hemos visto un tanto atrapados en el efecto yo-yo. Me ha faltado eficacia, por eso no estoy del todo contento conmigo mismo”.
El cierre del rally confirmó a Ford como la marca más exitosa del Dakar 2026 en términos de etapas y situó a Roma como uno de los nombres propios de una edición marcada por la igualdad. Sin necesidad de grandes picos de protagonismo, su resultado se construyó desde la constancia, la fiabilidad y la toma de decisiones, tres factores que volvieron a ser determinantes en una carrera donde el margen de error fue mínimo de principio a fin.
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