Antes de empezar esta carrera tenía algunas dudas. El abandono de Ciudad del Cabo me había dejado hecho polvo así que quería volver a poner todo en orden.
A mitad de carrera sentí que volvía a suceder lo mismo. Había mantenido un ritmo tranquilo pensando en la segunda parte pero me vi sin energía, completamente vacío.
Nunca había sentido tanta hambre en una carrera. ¡Hace 20 años que no voy a un McDonalds pero tenía ganas de un Big Mac! ¡Un tipo pasó a caballo y una parte de mí quería darle un mordisco a la pata del animal! Por un momento me dio la tentación de echarme a dormir debajo de un árbol.
La cosa se estaba poniendo negra con rapidez. Cuando no estás muy concentrado es difícil darle la vuelta a la tortilla. Por un momento me invadió el pánico hasta que me dije: “¡Aclárate! En los Ultras hay momentos buenos y malos. Ahora estás en uno malo, ¡sal de él!”.
La salida
Siempre es extraño estar en la salida de un Ultra porque no sabes qué va a pasar durante los próximos 100 km.
Mi objetivo este año es la carrera del Western States en junio. Me apunté a Tarawera porque siempre es una prueba rápida y competitiva, que es lo que me hacía falta para ponerme a punto. No he tenido mucho tiempo para entrenar, pero me sentía preparado.
La salida fue épica pues la gente local hizo la Haka (la danza tradicional de los Maori). La tensión y la emoción se podían cortar con un cuchillo. Había algunos tipos muy rápidos como Cody Reed, Harry Jones, Sanjay Sherpa y Reece Edwards. Cody salió como un disparo y unos cuantos atletas lo siguieron.
Por un segundo pensé: “Vamos a pegarnos a estos tíos”, pero luego me vino otro pensamiento a la cabeza: “Se conservador, no hagas estupideces, tienes que ser responsable”. Al principio el ritmo era muy rápido para mí.
Luchando contra los demonios
Siempre divido una carrera en tres partes. Al principio voy tranquilo, en la mitad me centro en correr con suavidad y al final voy a tope si todavía me queda energía.
Los primeros 35 km fueron fáciles, pero algunos tipos ya me sacaban 15 minutos de ventaja. Mi estrategia era empezar a tirar al llegar a los senderos más técnicos.
A partir de entonces me empecé a sentir incómodo, en las cuestas notaba cómo mis pantorrillas se tensaban. Me caí un par de veces y acabé haciéndome daño en el dedo gordo del pie. Me di cuenta de que estaba forzando demasiado.
Me acordé de mi primera carrera de 100 millas (160 km) en Leadville en 2011, después de 40 km mis piernas me pesaban tanto que estaba convencido de que no iba a poder más, pero fui capaz de darle la vuelta a todo y alcanzar la victoria. En la TransGranCanaria en 2014 hice lo mismo. Así que siempre me digo: “No dejes que te pueda el miedo, ve a tu ritmo”.
Una vez que llegué al lugar de avituallamiento me comí todo lo que había allí. A partir de entonces me empecé a sentir mucho mejor.
Aprendida la lección
Siempre intento no analizar las cosas más de la cuenta. Hay veces en los que simplemente no tienes tu día.
Quedé quinto, no es un resultado para tirar cohetes pero estoy contento por haber superado los momentos difíciles. Creo que he convertido lo negativo en positivo. Cruzar la línea de meta aquí ha sido fantástico pero lo más importante de todo es que acabé fuerte.
En algunas carreras he acabado con náuseas y completamente destruido, recuerdo que en el Western State hasta deliraba. Aquí fui capaz de controlar mi mente. Al final sentía que podía haber hecho otros 60 km.
Esto es realmente importante para el Werstern States porque primero tienes que hacer 100 km pero la carrera comienza en los 60 km siguientes. Por supuesto, me habría encantado haber ganado aquí, pero quiero alcanzar mi mejor momento de forma en junio y no en febrero
Tengo trabajo por hacer pero no voy a ponerme nervioso y empezar a correr 100 km al día. Se trata de pulir algunas cosas y luego entrenar a principios de junio en el circuito donde voy a competir.
No quiero obsesionarme con ganar la carrera porque eso lo que hace es echarlo todo al traste; dicho lo cual, el objetivo es la victoria. Sería maravilloso conseguir otro trofeo Cougar. Lo daré todo y luego veremos qué pasa.