Con la montaña Patscherkofel al fondo y a unos pocos km de su casa de Innsbruck, Fabio Wibmer está a punto de coger su montura. Cuando el rider austriaco se sube a la bici, el mundo observa con atención…
El rider de descenso y trial conquistó hace poco a millones de personas con su vídeo Home Office, que hacía referencia al confinamiento. En el film transforma su casa de una manera que parece casi imposible. Desde el techo salta con la bici hasta aterrizar en un colchón que está en un árbol, encesta un balón de baloncesto con la rueda trasera y tira la bolsa de la basura con una catapulta trasera. Los trucos de Fabio Wibmer no solo son muy difíciles de hacer, sino que además tienen un punto de humor.
El atleta de 25 años lleva casi toda su vida entrenando para realizar estos movimientos que desafían a la ley de la gravedad. Da la impresión de que Fabio Wibmer tiene más imaginación que la mayoría de nosotros y ha convertido el mundo en su salón de recreo.
19 minutos
Fabio Wibmer - Home Office
Después de que Fabio Wibmer pasara varios días sin la bicicleta y luchando contra el aburrimiento, decidió meterse con la construcción.
“No necesitas presupuesto o un lugar espectacular para sacar el mayor partido a tu creatividad”.
“Miro desde una perspectiva diferente a las cosas normales que me rodean. Pienso cómo podría ser una buena manera de usarlas. Luego pongo esas ideas en práctica”, dice el austriaco. Al escucharlo parece sencillo y puede que para él lo sea.
“No necesitas presupuesto o un lugar espectacular para sacar el mayor partido a tu creatividad. A veces hasta tienes mejores ideas cuando las oportunidades son limitadas”, dice. Parece claro pero desde luego no es fácil.
El atleta creció en un pueblecito de montaña en el este del Tirol, quizá no el lugar ideal para dar el salto a la fama…
“Me encanta Oberspeischlach pero no hay absolutamente nada que hacer allí. No hay nada llano. Jugabas al fútbol durante cinco minutos y enseguida la pelota se iba cuesta abajo”, explica.
Fabio Wibmer tenía seis años cuando se dio cuenta de algo importante: un prado y un árbol caído pueden ofrecer horas de diversión si piensas de manera creativa… y tienes las herramientas adecuadas. Un prado puede convertirse en un circuito de motocross y un árbol caído en una sección de una pista de trial.
Después de que toda la familia visitase una prueba del Campeonato del Mundo de Motocross que se celebró en el sur de Austria, Fabio Wibmer y su primo Gabriel le rogaron a sus padres que les comprasen unas mini motos de motocross. A partir de entonces, el terreno de su tío pasó de ser un campo de fútbol a un perfecto circuito de motocross. El bosque cercano se convirtió en un patio de recreo para las cabriolas.
Nunca pierdas la curiosidad
En la actualidad Fabio Wibmer es el YouTuber de más éxito de su país al contar con más de cinco millones de suscriptores. Las visualizaciones de sus vídeos se cuentan en cientos de millones.
Su éxito, por supuesto, se debe a su increíble habilidad como piloto de trial y descenso, a lo que hay que añadir su creatividad. Los vídeos de Fabio Wibmer cuentan una historia. Sus trucos son sorprendentes y divertidos. Para diseñarlos piensa como cuando tenía seis años. Examina cada objeto que lo rodea y a partir de crea ideas inesperadas.
El mejor ejemplo de ello es Fabiolous Escape, el vídeo que le dio el salto a la fama. “Fabiolous Escape en realidad lo hice para un concurso donde el objetivo era hacer algo bonito con una sola toma. Así que pensé: ‘¿Por qué no contar un historia e involucrar a todo el pueblo?”, explica.
“Cojo las cosas que todo el mundo conoce y les doy un nuevo giro”.
La escapada de Fabio Wibmer huyendo de los policías del pueblo lo lleva por los tejados y las mesas de los hogares. La acción se condimenta con saltos mortales y equilibrios sobre el manillar. El resultado: ganó el concurso y el vídeo tiene ya más de 60 millones de visualizaciones.
“Cojo las cosas que todo el mundo conoce y les doy un nuevo giro. Como en (el vídeo de 2017) Urban Freeride Lives, en el que salto por las escaleras. Todo el mundo se puede imaginar eso, en cambio es más difícil calibrar las dimensiones de una rampa”, dice el ex estudiante de marketing deportivo.
Las ideas no dejan de bullir en su cabeza: “Si veo una pared pienso en cómo rodar por ella o saltarla”. En una ocasión, mientras estaba en el Valle de Malta en Carintia, una región de los Alpes orientales, se encontró con un muro de una presa de 200 metros de alto que tenía una barandilla de seguridad.
“Vi esa barandilla y pensé que si hubiese estado a 10 cm del suelo podría haber rodado por ella sin problemas. Así que tuve que olvidarme de que había una caída de 200 metros”.
Un par de días después, sujetado por una cuerda, Fabio rodó a lo largo de la barandilla que no era más ancha que los neumáticos de su bici, con el abismo a su izquierda. “Fue una sensación indescriptible, sobre todo después”. Si te atreves, no te pierdas el vídeo de YouTube titulado Riding a bike on a 200m high rail.
Errores
Incluso para un rider con la creatividad de Fabio, las ideas no siempre funcionan: “A veces la realidad no es como yo la había imaginado en mi cabeza. Puede resultar muy aburrido pese a que yo me lo hubiese imaginado como algo ingenioso”.
“Si puedo hacer un truco en 30 intentos, entonces no me interesa”.
El austriaco dice que eso no importa. Parte de la creatividad consiste en aceptar los errores. Estar preparado y probar cosas que al final no sirven para nada. Fabio Wibmer asegura que, a menudo, las ideas que parecen tener menos futuro son las más interesantes.
“Hay gente que se rinde a la hora de intentar un truco después de 30 intentos. Si puedo hacer un truco después de 30 intentos no me interesa. No es lo suficientemente difícil. Solo me apasiona un truco que me lleva 200 o 300 intentos, como en el vídeo Home Office, donde meto la pelota de baloncesto en la canasta con la rueda trasera”, añade.
A veces con la tenacidad no basta y hay que encontrar un nuevo camino: “Una vez estaba en el garaje y me fijé en una bici que estaba puesta al revés, con las ruedas para arriba, porque había que repararla. Me pregunté: ‘¿Cómo sería saltar la bici en esa posición y crear como el reflejo de esa imagen en el espejo?’”.
Sus primeros intentos lo dejaron golpeado y magullado. “Luego se me ocurrió fijar la bici al suelo y bloquear los frenos”. El truco funcionó, como puedes ver en el vídeo Home Office, junto con la escena de baloncesto.
Déjate inspirar
“Siempre me he inspirado en lo que hacen los demás y luego lo hecho a mi estilo”. Un día de la primavera de 2009 fue el más importante de la vida de Fabio. El austriaco, que en aquella época tenía 14 años, encontró en internet Inspired Bicycles, el vídeo del escocés Danny MacAskill. “Enseguida supe que quería hacer algo parecido”, confiesa.
Cambió su moto de motocross por una bici de trial y usó los vídeos de MacAskill para aprender los trucos. Luego comenzó a publicar vídeos. La primera vez que conoció a su ídolo fue en 2012 durante un taller de la Red Bull Wings Academy. “Estaba tan nervioso que no podía hablar. Siempre ha sido para mí una gran fuente de inspiración”, dice Fabio Wibmer.
Siguieron en contacto y MacAskill terminó haciéndole una oferta a Wibmer. El escocés estaba buscando a gente para su espectáculo que salía de gira. Fabio aceptó. Ahora es el más joven del equipo llamado Drop and Roll, formado por cuatro atletas. Actúan por toda Europa… hasta llegar aquí ha recorrido un largo camino desde el pueblo de Oberpeischlach.
“A veces observo a los skaters e intento repetir sus movimientos”.
Encuentra soluciones
A la hora de encontrar inspiración para su próximo reto Fabio no se limita a la comunidad de la bici. A lo largo de los años ha aprendido lo importante que es mirar a lo lejos. “Me interesa saber cómo otras comunidades o deportes se enfrentan a un problema. A veces observo a los skaters e intento repetir sus movimientos”. En Home Office salto a un árbol desde el tejado y luego derrapo hacia abajo. Saqué esa idea de un vídeo de parkour”.
Una vez que tiene la idea el austriaco se pone a probarla: “Las ideas y el estrés no funcionan. Si quieres ser creativo necesitas estar concentrado. Tienes que encontrar lo que te ayude a desconectar”. Sin duda, Fabio Wibmer lo ha encontrado.
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