Secuencia de Molina sobre el peralte de 90 grados
© Alberto Lessmann / Red Bull Content Pool
F1

La leyenda del Autódromo de Sitges-Terramar

Esta semana se han cumplido 90 años del mítico trazado catalán.
Por Abel Cruz
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Red Bull Terramar

Un día inolvidable en el Autódromo de Sitges - Terramar, con Carlos Sainz y Miguel Molina.

Inspirándose en el trazado inglés de Brooklands, el italiano de Monza o el estadounidense de Indianápolis, el 20 de enero de 1922 se anunció el proyecto del piloto y entusiasta Federico ‘Frick’ Armangué -al que se unió el arquitecto urbanista Juan Mestres- para construir el primer autódromo permanente de España. Por aquel entonces, los circuitos, tanto en Cataluña como en el resto del país (Vilafranca, Lasarte), eran enlaces de distintas carreteras.
Armagué afirmó que “nuestro trazado tendrá dos kilómetros y medio, y sus virajes se calcularán para alcanzar velocidades de 200 km/h. La pista será de cemento, con un ancho de unos 20 metros”. Se proyectó que el trazado estaría a unos 40 kilómetros de Barcelona, justo al lado del pueblo costero de Sitges. Su construcción duró 300 días y el presupuesto fue de 4 millones de pesetas, una auténtica fortuna en esos días. Se inauguró el 28 de octubre de 1923 y las celebraciones se alargaron hasta el 4 de noviembre.
Curva y bajada del Autódromo Nacional, 1923

Curva y bajada del Autódromo Nacional, 1923

© Josep Salvany i Blanch / Biblioteca de Catalunya

La primera prueba, denominada II Gran Premio de España (tras la prueba de 1913 en la sierra del Guadarrama) y disputada el día de la inauguración, fue vencida por el galo Albert Divo (Sunbeam) a una escalofriante media de 143 km/h, seguido por el conde Zborowski (Miller). Al día siguiente se disputó la primera prueba de motos, con victoria de Vidal sobre una Indian, a 105 km/h de media, aunque su mejor vuelta la hizo a 138. Casi nada.
Pese a su éxito primerizo, el circuito no tardó en tener problemas económicos. Por su elevado presupuesto de construcción y el poco público que asistió a las pruebas en 1924, los organizadores no podían dar premios en metálico a los participantes. Además, muchos pilotos se quejaron de los peligrosos peraltes, de entre 60 y 90 grados, en una época de continua evolución técnica, por lo que el trazado pronto se quedó pequeño para los autos y motos de la época. En 1925 ya no se celebraron carreras. La gestión pasó a manos del RACC catalán y la Peña Rhin, y luego al austriaco Edgar de Morawitz, pero Terramar ya no era viable y se abandonó.
Carlos Sainz, al máximo con el Audi R8 en Terramar

Carlos Sainz, al máximo con el Audi R8 en Terramar

© Alberto Lessmann / Red Bull Content Pool

Desde entonces, y pese a celebrarse pequeños tramos de algunas pruebas como la Volta a Catalunya, en los años 50, el trazado cayó en desuso y se ha hablado incontables veces de resucitarlo. El último proyecto conocido es el de montar un parque temático del motor, pero la actual situación económica lo ha pospuesto.
Poco a poco el circuito, aún en pie con todas sus estructuras originales intactas, ha vuelto a ser usado para algunas pruebas de regularidad. Pero el evento más importante fue el realizado por Red Bull, el año pasado, en el que se intentó que Carlos Sainz y Miguel Molina batiesen el récord de vuelta a bordo de un Audi R8 LMS. El tiempo más rápido, 45, 8 segundos, fue establecido por el mencionado conde Zborowski en 1923, a una media de 157, 2 km/h.
Los baches del terreno hicieron saltar a Sainz

Los baches del terreno hicieron saltar a Sainz

© Alberto Lessmann / Red Bull Content Pool

Sainz fue el piloto que llegó más lejos ese inolvidable día, al rodar a una velocidad media de 170 km/h, parando el crono en unos impresionantes 42,6 segundos, sobre todo teniendo en cuenta el estado del piso. “Nunca había rodado en un circuito oval. Al ver esos peraltes, he tenido muchas ganas de saber qué se siente”, aseguró Sainz. El terreno estaba muy bacheado y ha sido muy complicado mantener el coche recto. Ha sido fascinante pilotar en un lugar que es como una reliquia, es historia del motor, hecho por una gente que tenía la misma pasión que muchos tenemos ahora”.
Como bien afirmó Salvador Mora, director del trazado: “Es absolutamente divertido. Lo más cercano a volar”.
Podéis ver el vídeo del intento de récord, haciendo clic en la foto superior.