Siya Kolisi posa para un retrato en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 29 de junio de 2019.
© Craig Kolesky/Red Bull Content Pool

Conoce a Siya Kolisi, la persona más importante en el rugby

Bajo su mando Sudáfrica ganó la Copa del Mundo de Rugby. Ahora nos explica cómo está ayudando a los niños pobres de los townships en los que él mismo creció.
Por Ian Chadband
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Cuando Siya Kolisi levantó en la ciudad japonesa de Yokohama el trofeo de la Copa del Mundo de Rugby en medio de una lluvia de cintas doradas, Sudáfrica explotaba a miles de km de distancia. Repasando su apasionante vida, no cabe duda de que este atleta ha protagonizado una de las historias más inspiradoras del deporte.
Había crecido hambriento en un township, a menudo preguntándose de dónde iba a sacar su próxima comida. Ahora se había convertido en el símbolo del orgullo nacional tras alcanzar con los Springboks la gloria en la Copa del Mundo.
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“Cada generación tiene una batalla a la que debe enfrentarse, esta era la nuestra”.
Este triunfo hizo que tanto el equipo de forma colectiva, como Siya Kolisi de manera individual, ganasen un buen número de prestigiosos premios. Así, en julio de 2020 fue elegido la persona más influyente del rubgy mundial por la revista Rubgy World.
Siya Kolisi no deja de hacer hincapié para que este éxito se convierta en una fuerza positiva que influya en el bienestar de Sudáfrica en los años venideros.
“En los townships y en los suburbios ves ahora a gente corriendo y jugando juntos. Hay niños negros que llevan una camiseta con la foto del jugador Eben Etzebeth en la que se puede leer: ‘Quiero que llegue el día en el que sea como tú’. Esa es la razón por la que estamos jugando”.
“Hemos conseguido algunos éxitos y ahora tenemos que mantenerlos. Ganar la Copa del Mundo no solo es un hito personal, sino que tiene que servir para ayudar a la gente de la comunidad”, dice.
Tras el triunfo 32 a 12 de Sudáfrica frente a Inglaterra, Siya Kolisi había tomado el micrófono para lanzar un apasionado mensaje de esperanza para todos los sudafricanos desde el Estadio Internacional de Yokohama. Ahora siente la necesidad de hacer realidad aquella promesa.
“Cada día mi motivación cuando me pongo la camiseta es representar a cada persona que lucha por salir adelante. Pero no solo los quiero representar, quiero trabajar por ellos y darles oportunidades”, dice.
“Estamos intentando construir 100 campos de juego y estamos dando ordenadores portátiles e iPads a las escuelas, así los niños tendrán mejores oportunidades a la hora de aprender. Trabajo sobre todo con las escuelas porque estoy convencido de que hay que dar una auténtica oportunidad a los niños”.
Sabe bien de lo que habla porque creció en el township de Zwide en Puerto Elizabeth, donde lo crio Nolulamile, su abuela, después de que falleciese su madre. Pasó hambre, dormía en el suelo y la familia tenía dificultades para reunir los 50 rands anuales (tres dólares y medio) para pagar las cuotas escolares.
Una beca para jugar al rubgy le cambió la vida y entró en la prestigiosa escuela Grey High School de Puerto Elizabeth. Ahora quiere que esos niños de los townships que lo adoran crean que si él lo ha logrado, ellos también lo pueden conseguir.
“Creo que no lo hubiese logrado si no hubiese tenido tantas dificultades, pero no podemos permitir que los niños tengan que soportar todo lo que tuve yo que pasar”, dice Siya Kolisi.
“Iba a la escuela simplemente para que me dieran una comida. Me daban un trozo de pan y un poco de leche en polvo, con eso estaba todo el día. Te mereces más, no puedes hacer deporte, los deberes y concentrarte en clase con solo una comida al día”.
Este hombre de 28 años, padre de dos hijos, no se siente a gusto con su estatus de leyenda: “No juego para ser famoso. Nunca quise ser famoso y nunca pensé que lo iba a ser”, añade.
“Solo quería ser efectivo y marcar la diferencia. Tras ganar la Copa del Mundo la gente nos para por la calle, es algo que no me importa en absoluto, pero me ocurre a cada momento y es un poco difícil”.
“Es algo que entiendo. Me quedé de piedra cuando vi en un restaurante a Jürgen Klopp (el entrenador del Liverpool, un equipo de fútbol que le encanta a Kolisi). ¡Yo soy un aficionado más cuando veo a alguien así!”.
Algo parecido le ocurrió durante el Gran Premio de Japón en 2019, cuando le presentaron a Max Verstappen, el piloto de Aston Martin Red Bull Racing. “Mis rodillas me fallaron un poco cuando se acercó, no sabía qué hacer”, dice riéndose.
Mucha gente en Sudáfrica adora al nuevo héroe que lleva el número seis en su camiseta. Aunque Siya Kolisi no sabe si el triunfo que él dirigió fue más importante para el país que cuando Nelson Mandela lució la camiseta al darle el trofeo de la Copa del Mundo al capitán Francois Pienaar en 1995.
“No puedo decir eso, pero lo que sí puedo decir es que para nuestro equipo fue algo muy especial. Cada generación tiene una batalla a la que debe enfrentarse, esta era la nuestra. ¿Qué importancia tuvo lo que conseguimos? No es algo que nosotros tengamos que decidir”.
No hace falta que nadie la recuerde a Siya Kolisi sus responsabilidades. “Habrá otro capitán negro que también gane la Copa del Mundo. Quiero ser recordado por todas las cosas que hago y como alguien que hizo sonreír a la gente, que les impactó en sus vidas. Eso es lo que te debe empujar a levantarte cada mañana”, concluye.

Esta historia es parte de

Siya Kolisi

A dynamic and inspirational loose forward, South African national team captain Siya Kolisi has led his squad to two Rugby World Cup titles in succession.

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